De agravios, falsos debates y descréditos (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos 3)

Es increíble la facilidad con la que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos se ha encargado de provocar su propio descrédito. La corrupción, el clientelismo y el prebendalismo son los medios con los que los partidos políticos han instrumentalizado su autodestrucción.

Hoy, ser político es sinónimo de nada honroso, y es más que desalentador que así sea. Es preocupante que esto ocurra, pero es más lamentable descubrir que forme parte de un producto diseñado para alejar de la política a románticos, ilusos y bien intencionados seres humanos, y cerrar el círculo a los descorazonados dispuestos a todo.

Sin duda hay que cambiar esa desgastada y maligna estructura política. ¿Cómo? ¿Con qué hombres o mujeres se logra ese cambio? Son las preguntas que se apuntan en la libreta de urgencias cívicas. La fórmula no es mágica, tampoco existen recetas; las propuestas no son de fácil construcción porque tienden a disolverse en un trago amargo hecho de hastío, desconfianza, miedo, desidia, anomia y enojo del ciudadano. Seguir leyendo “De agravios, falsos debates y descréditos (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos 3)”