Qué vida de loros

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el Marce dando de comer a uno de sus tuquitos

Muchas facetas me impresionaron de los loros. Admito, soy una ignorante…aunque lo era más el sábado que el domingo cuando propuse a mi familia visitar el aviario del Marcelo Antezana, viejo amigo que me introdujo al mundo del modelaje cuando era casi una niña…lo era en realidad.

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Álvaro feliz con un hermoso ejemplar, la locura del Marcelo

Los loros, Marcelo ama a los loros. Llegamos a su aviario y lo encontramos en su salsa. Rodeado de gente que quería iniciar el recorrido y claro, de cientos de loritos, loros y enormes loros.

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este es un lorito super sociable..por él salía a agarrarnos a besos

Comenzó su explicación con algo para envidiar, aprender e imitar: los loros son monógamos…wow!!! Qué valientes pensamos todos en silencio, claro. Pero no solo que nunca cambian de pareja, sino que la aman como locos: hay que verlos, juntitos, pegaditos, viendo la vida pasar, se sacan piojos, se miran y remiran, juegan, putean, se hablan, se acompañan y viven toda su  larga vida así: Fieles y enamorados: yo quiero una pareja loro (aunque no me puedo quejar).

Aprendí que los loros se estresan cuando extrañan a su cuidador. Nos mostraron dos adultos casi desplumados, vivían estresados porque extrañaban a su dueño anterior…más muestras de fidelidad, esta vez a terceros. Seguir leyendo “Qué vida de loros”