Una “ley” para aprender inglés (Los Tiempos, 2015)

bilinguismoEl 2 de agosto de 2012 se aprueba la Ley General de Derechos y Políticas Lingüísticas (Ley 269) que daba tres años a los funcionarios públicos para que aprendan un idioma nativo. Hace 5 días el plazo feneció y ante la “esquizofrenia” provocada por el anuncio de despido al que no cumpla la ley, el Ministro de Educación ha tenido que aclarar que dicha normativa no es para echar a nadie de su trabajo.

“Ahora Bolivia tiene identidad; en todo el mundo ahora tenemos dignidad” , ha expresado el presidente Evo a tiempo de entregar certificados de aprendizaje de aymara inicial a 2.520 funcionarios, número bastante deprimido comparado con las 350.000 plazas del Estado ocupadas.

El propósito de la ley es absolutamente consecuente con el modelo de Estado inaugurado con la Constitución Política en 2009, sin embargo, hay aspectos prácticos que convocan a la reflexión: Primero, la verdadera utilidad de aprender un idioma nativo en un país en el que el 40% de la población total se autodetermina perteneciente a una etnia; segundo, que de ese porcentaje probablemente el 100% se comunica a diario en castellano; tercero, que el intento de obligar (la ley es de cumplimiento obligatorio) a “hablar” un idioma nativo no corresponde a un gobierno respetuoso de la democracia y de los derechos y libertades que ésta supone; cuarto, que el aprendizaje de una lengua implica poder leer, escribir e investigar en ese idioma; el “hablar” es susceptible a múltiples interpretaciones propiciando desconfianza; quinto, causa extrañeza qué –amparados en los mismos principios que sustentan la Ley 269– no se haya aprobado otra ley para normalizar y estandarizar el aprendizaje del idioma inglés.

La ley en cuestión tiene el objeto de “recuperar, vitalizar, revitalizar y desarrollar los idiomas oficiales en riesgo de extinción”. Si bien ningún entendido en la materia podría estar de acuerdo en la desaparición de un idioma, seguro coincidirá en la necesidad e importancia de comprender las razones para que esto suceda mucho más allá de ocurrírsele mantenerlo a fuerza de ley.

El propósito de la Ley 269 es “garantizar los derechos lingüísticos individuales y colectivos del Estado Plurinacional así como procurar la “descolonización, equidad, igualdad, interculturalidad, personalidad y territorialidad”. Pues bien, con ese mismo ímpetu y convicción, y considerando exactamente los mismos motivos, el Gobierno debe asumir el compromiso fundamental de crear condiciones para que los bolivianos desarrollemos competencias comunicativas en inglés porque si bien es importante mirar atrás para reafirmar nuestra identidad, es vital mirar hacia adelante para existir.

Saber una lengua extranjera amplía las oportunidades para ser más competente; es una oportunidad invaluable para el desarrollo social, cultural y cognitivo: disminuye el etnocentrismo y permite a los individuos apreciar y respetar el valor de su propio mundo; desarrolla el respeto por otras culturas; fomenta la valoración de la pluralidad y de las diferencias tanto en el entorno inmediato como en el globalizado; apoya la interacción social y la negociación de significados; desarrolla mayor conciencia lingüística, acentúa la conciencia social; amplía las potencialidades síquicas superiores (memoria mediatizada, pensamiento lógico-verbal y conciencia); facilita el acceso a oportunidades laborales y educativas que ayudan al vivir bien.

Ser competente en otra lengua es esencial en el mundo globalizado lo cual exige poderse comunicar mejor, abrir fronteras, comprender otros contextos, apropiar saberes y hacerlos circular, entender y hacerse entender, enriquecerse y jugar un papel decisivo en el desarrollo del país.

D. Crystal: “Nunca ha habido una época en la que tantas naciones necesitaran hablarse entre sí (…) nunca ha sido más urgente la necesidad de una lengua global”, ese es el idioma inglés.

Para acceder a la publicación de Los Tiempos:

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20150807/una-%E2%80%9Cley%E2%80%9D-para-aprender-ingl%C3%A9s_311059_688698.html

De ciudadela científica y tecnológica a la realidad (Los Tiempos, 2015)

compEl 14 de septiembre de 2014, hace casi un año, Morales y García Linera regalaron una ilusión a Cochabamba: la posibilidad de convertirse en la “sociedad del conocimiento”, aunque meses después se “bajara el nivel” a “sede de la ciudadela científica y tecnológica”.

Desde entonces y próximos a cumplir el año desde aquel importante ofrecimiento, los esfuerzos por convencer a los Cochabambinos de la oportunidad que se nos está dando desde el gobierno central operativizada por la Gobernación, no han cesado, otra historia será evaluar el impacto de ese entusiasmo y los avances y acuerdos a los que se hayan podido arribar.

No creo que este asunto pase desapercibido este próximo 14 de septiembre, es mas, puedo asegurar que el gobierno está preparando alguna sorpresa al respecto, algo así como el marco normativo para que la cosa vaya en serio y algo, no sabemos qué exactamente, se haga (Total, si al papa Francisco se le regaló un crucifijo fundido en el símbolo del totalitarismo como es la hoz y el martillo, todo lo demás también es posible). Seguir leyendo “De ciudadela científica y tecnológica a la realidad (Los Tiempos, 2015)”