El párrafo suicida

¿Acaso al periodismo le importa verme de rodillas? ¿Acaso al periodismo le interesa escuchar mis disculpas?…El periodismo solo espera que quienes lo ejercen lo hagan en libertad.

Los jueves, a veces los miércoles, de todas las semanas de los últimos seis años, escribía mi columna SIN PELOS EN LA LENGUA, espacio cedido por Los Tiempos en la persona de su editor, Luis René Baptista.

Luis, conocido también como Negro, me llamó un día domingo  para invitarme a escribir de manera periódica, que querían mayor presencia femenina en su espacio editorial, que escogiera entre el viernes y el sábado, y que pensara en un nombre para bautizar la columna. Para mí fue la gloria.

Rápidamente le escribí con dos alternativas para que él tomara la decisión con ojo y olfato de buen editor: “La columna de monaliza” o “Sin pelos en la lengua”; ya sabemos con cuál se quedó Luis.

Mis incursiones como columnista se habían dado muchos años antes en el mismo periódico. Recuerdo que una o dos veces cada dos meses me aparecía en Los Tiempos con mi viejo diskette negro en mano, pues no había internet y el pendrive tampoco se había inventado según yo. Seguir leyendo “El párrafo suicida”

Escuchando el mismo discurso

Escuchando el mismo discurso

Un mismo discurso, un mismo hombre; lecturas distintas, opiniones diversas, rostros diferentes…ante un sólo mensaje. Rostros de asombro, alucinación, arrebato, aburrimiento ante un mensaje mediado siempre por los conocimientos y experiencias previas.
La temática: El populismo, el caudillo y los acaudillados de Walter Guevara….me pareció excitante, aunque mi cara diga lo contrario….algo así como un orgasmo fingido pero al revés.