Mujeres en alianza de género, una necesidad

Mónica Novillo en su columna de opinión de OPINIÓN del pasado 14, escribe sobre el día de Comadres.

Es muy normal que con Mónica, compañera de curso en la Cato, no coincidamos en muchos aspectos, pero yo diría que eso no nos “mata” a ninguna de las dos, es mas, nos hace más amigas que enemigas.  En su columna Comadres libres y seguras, Novillo dice muchas verdades…con algunas no concuerdo porque de entradita nomás, Comadres es una fiesta que a mí no me agrada, pero con la esencia de la nota sí coincido.

La autora del texto menciona que Comadres es utilizada como “válvula de escape, las mujeres en Comadres canalizamos y liberamos energía, olvidamos el control y la represión, somos quienes somos porque ejercemos libertad, bebemos, bailamos, pero no lejos de la mirada vigía…”.

Esto que dice Mónica N. es terrible en sí mismo. Terrible porque la farra es grande, exactamente del mismo tamaño de la represión que las mujeres llevamos encima por no poder hacer lo que queremos hacer y que ese día, por alguna razón, sí estamos autorizadas a hacer. Es decir, este comportamiento es un medidor de cuánto el sistema patriarcal y machista nos prohíbe e impone, y es eso lo que nos debe preocupar. El debate, por supuesto, no está en relación al día de Comadres, a sus excesos y consecuencias; lo que nos debe llamar a la reflexión es aquello que el sistema patriarcal y machista nos impone el resto del año y que no necesariamente pasa por prohibirnos embriagarnos, sino, hacernos respetar en nuestros derechos más elementales. Seguir leyendo “Mujeres en alianza de género, una necesidad”

Un laboratorio de ideas para “parir” cambios necesarios (SÍSTOLE & DIÁSTOLE OH.LT 46)

D3S_7989mandarEscribo desde el aeropuerto de El Alto. He sido invitada por La Coordinadora de la Mujer, cuya directora es Mónica Novillo, a un laboratorio de ideas que pretende generar pensamiento estratégico sobre la relación género-comunicación-transformación de cánones patriarcales.

“No lo hemos hecho bien…los avances normativos no han sido acompañados con los imaginarios colectivos”, dice Mónica e invita a las asistentes a proponer acciones que faciliten que el asunto de género se transversalice en la agenda y lenguaje de los medios masivos, de las plataformas y redes sociales. Seguir leyendo “Un laboratorio de ideas para “parir” cambios necesarios (SÍSTOLE & DIÁSTOLE OH.LT 46)”

“También queremos caminar la vida con ellos” (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.17)

Monica Olmos - Copyright © 2016 Andres Herbas PhotographyDoña Aidita insistía que se hable del hombre invisible; no entendíamos a quién se refería. A los pocos días conocería dos historias de amigos que me lo explicarían.

Pablo está en la mitad de su vida; hace un año está divorciado, sus dos hijos viven con la madre. Su testimonio es el reflejo de lo que pasan miles de varones: “Me queda muy poquito para poder vivir, casi todo mi sueldo se va a pagar la pensión familiar…al año, mi exmujer se quiere ir de Bolivia pero yo sin mis hijos, muero”.

Roberto es abogado. También está divorciado y tiene un hijo de dos años cuya guarda la tiene la madre. Su testimonio, grabado en 25 mensajes de audio, es desesperado y está resumido en el título de esta columna.

“El hombre invisible” de Aidita se refería a Pablo, a Roberto y a miles de varones que una vez divorciados sufren -como le llama el amigo abogado- el peso de una “norma clandestina  que sanciona, criminaliza y estigmatiza al padre o madre que no haya obtenido la guarda de los hijos”.

Muchos varones creen que someterse a la ley 603 o Código de las familias y del proceso familiar, es una “pantalla” porque es una ley contradictoria y poco equitativa: Primero establece que los hijos tienen derecho a una relación paterno y materno filial igualitaria; y segundo, que la protección de los hijos se realiza mediante autoridad de la madre, del padre o de ambos lo que conlleva derechos y obligaciones; sin embargo, en caso de divorcio, por ejemplo, dicha autoridad es ejercida solo por uno de los progenitores (autoridad exclusiva) cuya guarda, generalmente, es dada a la madre, quedando el padre en la figura de simple “contribuidor” que podrá “conservar las relaciones personales” con sus hijos.

Por su parte, la guarda compartida se rige a acuerdo voluntario de partes dando lugar a que los hijos sean utilizados por quien goza de la autoridad (guarda) sobre los hijos como instrumentos  de chantaje, extorsión y permanentes voluntades que son incumplidas, un verdadero calvario para el progenitor que no fue favorecido con la tenencia de sus hijos.

La mayoría de las personas cree que los padres son agradecidos con una justicia que favorece a la madre; piensa que se le ha hecho un enorme favor al varón que no tiene la custodia de los hijos simplemente porque “padres hay muchos y madre una sola”; porque el maltratador suele ser el varón y la mujer la víctima; porque el malo de todas las películas es el hombre y la víctima de todas las historias es la mujer, y porque -para rematar- nosotras decidimos y ellos se callan. La norma,  en este caso la ley 603, se enmarca en esa filosofía popular por lo que, tal como cuenta Roberto, “los hombres sabemos que nos sometemos a una norma que favorecerá ciegamente a la madre”.

“Los papás también sufrimos, también lloramos. Queremos lavar la ropita de nuestros hijos, queremos preparar  mamaderas y darles de comer, llevarlos al colegio, queremos verlos dormir, llevarlos a nuestro trabajo, queremos cansarnos por atenderlos, queremos caminar la vida con ellos”, dice Roberto quien asegura que no existe investigación científica que certifique que los hijos estarán mejor con la madre que con el padre.

“A mí me han quitado a mi hijo porque quiero ser un buen padre, porque quiero estar con él y porque no soy ningún pelele que voy a dejar que me lo quiten, voy a luchar por mi hijo”, sentencia este padre que ya no decide la educación ni los valores que recibirá su hijo porque la autoridad la tiene la madre y porque la ley señala que así sea.

¿Dónde queda el discurso de igualdad y equidad de género?

¿Será la forma? (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.16)

Monica Olmos - Copyright © 2016 Andres Herbas PhotographyDebo confesar que además de preocupación, el mensaje en contra del género masculino que se amplifica cada vez con mayor fuerza desde las páginas y muros de los colectivos feministas, me provoca una profunda angustia.

Es cierto. No hay día en que los medios de comunicación informen sobre niñas, adolescentes y mujeres adultas víctimas de violencia machista; las violaciones, incluso a infantes, son noticia diaria; los feminicidios también ocupan un espacio cotidiano en la agenda periodística. Esta realidad que golpea el alma, es inocultable y debe ser expuesta como un problema social público; ya no se trata pues de casos aislados protagonizados por individuos con alguna patología clínica extraordinaria; la recurrencia de los hechos hace pensar que estamos ante un fenómeno acaso “común”, “normal”, “familiar”.  La violencia de género en Bolivia es más que delicada y merece la atención de las instituciones del Estado. Seguir leyendo “¿Será la forma? (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.16)”

Y ellos ¿dónde están, qué hacen? SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH, LT.2016

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21 hombres han cometido feminicidio en Cochabamba hasta esta noche en que escribo Sístole & Diástole (martes 18 de octubre). Reparo en la fecha porque es probable que hasta el domingo, día de su publicación, la cifra haya aumentado.

21 varones violentos, asesinos, enfermos han acabado con la vida de 21 mujeres inocentes. Y, sin embargo, se sigue creyendo y aceptando que el llamado a luchar por la vida de las mujeres, que la igualdad de género, que el acabar con el abuso de la mujer y que no haya ni una más en situación de víctima y ni una menos sin vida, es cuestión solo de mujeres.

Las convocatorias que realizan los grupos de activistas, las feministas, las víctimas e incluso el señor Alcalde Leyes, están dirigidas al sexo femenino. Las mujeres -empoderadas en “su” lucha- están convencidas de que son ellas las que deben levantar la voz en contra de este flagelo; unas se visten de pink, otras proponen hacerlo de black y el resto usa el white para pedir respeto, para implorar que las dejen de pegar… de matarlas. Y ellos ¿dónde están, qué hacen? Seguir leyendo “Y ellos ¿dónde están, qué hacen? SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH, LT.2016”