El “Pueblo Enfermo” de García Linera

El Vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera hace más de diez años dijo que su fortuna era una biblioteca de 25.000 libros. Sí, es un hombre inteligente, culto y educado, sin duda.  Estas cualidades intelectuales hicieron –entre otros factores externos a su figura, claro está- que la clase media se viera seducida por este hombre cuya oratoria fue una especie de (primera) estrategia envolvente que -repito- lo  convirtió en la dupla perfecta para Evo Morales: una suerte de contrapeso  intelectual, social y cultural, y un complemento político muy potable.

Pues bien, García Linera ha dicho ayer a un grupo de bolivianos que “sin agua no hay chicha ni fiesta”; estas declaraciones han levantado roncha sobre todo en esa misma clase media que en algún momento se sintió atraída por el candidato de los 25.000 libros leídos. Seguir leyendo “El “Pueblo Enfermo” de García Linera”

¿Prohibidas las tareas?

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La verdad que a ratos me da vergüenza publicar este tipo de textos; me leen de otros países y digo qué pensarán de los asuntos que suceden en Bolivia. Sí pues, ¿qué pensarán al enterarse que hasta ayer habían 65 denuncias de padres de familia que se han tomado el trabajo de ir al Ministerio de Educación a  denunciar que a sus wawas (hijos) les han dado tarea en este “descanso pedagógico”, eufemismo para referirse a las vacaciones escolares?

Tal cual señores. Hace algunos años se ha puesto en vigencia esta prohibición. Los profesores de escuela no pueden dar tarea a sus estudiantes en estas dos semanas…¿y saben qué es lo más doloroso de este asunto? Que hay padres muy obedientes y obtusos que hacen cumplir la prohibición y denuncian. ¡Sí! Con qué cara no sé, pero van al Ministerio y se quejan.

Hace más de 100 años un autor de nombre Alcides y apellido Arguedas, decía que el boliviano era un pueblo enfermo. Suelo acordarme de este señor cuando observo que nuestra sociedad ha avanzado poco y que sigue tan enferma como hace un siglo.

Este Arguedas que era poeta, político, crítico social, furioso periodista y magnífico novelista y ensayista dijo que “a los bolivianos nos les gusta la verdad” y casi pierde la vida en manos de un grupo de molestos tarijeños cuando el escritor les lanzó algunas incómodas verdades…bueno, eso sucedió hace décadas.

Sin embargo, no muy diferente fue lo que al Arguedas estuvo de pasarle hace pocos años. Es que casi es censurado por el actual régimen…sí, el régimen del hermano Evo, quiso prohibir sus obras por provocadoras, racistas, discriminadoras, bárbaras, colonialistas, imperialistas, abusivas, injustas, desleales, diablas…pasa pues que como decía el pensador “a los bolivianos no les gusta la verdad” y menos al régimen del hermano Evo que quiere reescribir la historia del país, el continente y el mundo a partir de su propia existencia.

Pero el Arguedas sigue ahí…dejándose leer, odiar y amar….como es natural que suceda.

Dígame lo que quiera y hágalo personal si desea (porque es la forma más común que el mediocre o el fanático encuentra para defenderse)….pero hay que estar enfermo realmente para reclamar que a nuestra wawita le den tarea en el colegio….típico de un pueblo enfermo que grita entre dientes liberación pero que está sometido a la ridiculez de normativas hechas a semejanza de líderes populistas a quienes les excita la ignorancia, el retraso y el sometimiento porque la realidad es que le temen al conocimiento, a la libertad de pensar y expresarse, al descubrimiento por cuenta propia, a la libertad de sacar conclusiones y hablar; le espantan los librepensadores, los echan, los sentencian, los corretean, los encarcelan…así es el autoritarismo populista que prohíbe la búsqueda de información y la producción de conocimiento sin un maestro adoctrinado que cuide, dosifique y vigile lo que repite su alumno (alumno, el sin luz)

Mientras en el mundo se inventan medios, métodos e instrumentos para no dejar de aprender, en Bolivia, el ministro de Educación prohíbe las tareas durante el “descanso pedagógico”. ¿Será por eso y otras variables, que nuestra Bolivia no participa de ningún programa internacional de evaluación/medición del aprendizaje?

A mis hijos les han dado tarea y lo agradezco y obviamente no pienso denunciarlo…es mas, les voy a pedir más para el próximo descanso pedagógico.

A uno de mis hijos le dieron un proyecto que consistió en conseguir semillas, preparar la tierra y observar el desarrollo de su cultivo bajo un riguroso seguimiento a través de la observación.

También le dieron tarea de inglés…!felizmente! Porque mierda que le servirá aprender ese idioma más aún como van las cosas en nuestro país.

A mi hijo menor también le dieron tarea: unos dibujos en madera y yo feliz porque me doy cuenta que su cabecita y sus ganas de aprender no comprende de descansos pedagógicos, de pausas normadas, de tiempos para no hacer nada.

Es mas, uno de estos días, voy a ir al colegio a pedir más tareas, proyectos e investigación; sí, quiero que experimenten, que observen, que anoten, que escriban y reescriban, que declamen, que inventen e imaginen, que sueñen y produzcan. Quiero que se equivoquen y que aprendan de ello…

El día que a mi hijo mayor le dijeron que si no se callaba le darían tarea de matemática, decidí cambiarlo de colegio (hace 7 años). Lo puse en un establecimiento educativo tradicional de apodo El Chonchocorito donde hacía más de 2.000 ejercicios de matemática al año (y solo de tarea). Hoy tengo el orgullo de decir que ese mi hijo que aparentemente no había nacido para los números, ha sacado 95/100 en Cálculo en su primer semestre de universidad y para mí es un orgullo que sus compañeros vengan a la casa para que él les enseñe mate. ¿Le costó? Claro y mucho.

Cuando lo sacamos del colegio que amenazaba con tareas, la Directora nos dijo: “no va a poder y va a tener que volver”…ahí está el que no pudo; sí pudo, no volvió, está agradecido por la exigencia, y es un chico feliz y lleno de ganas y seguridad. ¿Saben qué necesitaba? Que lo reten a poder.

Por favor, no creamos que está bien que nuestros hijos no hagan nada. Cuando no hacen nada no se descubren en sus potencialidades ni debilidades. Los chicos necesitan normas, límites, exigencia, retos…porque para ellos es un gozo cuando ven que pueden alcanzar sus metas aunque “sufran” en el camino.

Mañana vuelven a clases…bendito Dios que hay colegios que se estornudan en los antojos del rey populista que quiere caerle bien a la mediocridad y al estate quieto mental.

Mis hijos, como los tuyos, quieren aprender, quieren seguir descubriendo, quieren crecer, y ser mejores…¿Y saben qué es lo más fantástico de este cuento? que son tan rebeldes, cuestionadores y librepensadores como su madre.