De penas a más penas (SÍSTOLE & DIÁSTOLE OH.LT 48)

D3S_7989mandarHoy debería escribir sobre cosas buenas y bonitas; debería enviar felicitaciones, besos y abrazos, y solo soy capaz de expresar mi tristeza y empute por cómo vivimos y cómo estamos la mayor parte de los bolivianos. La pobreza y la ignorancia, y la hija de ambas, el miedo, siguen cohabitando entre nosotros y cada vez con mayor presencia. Finalmente, siempre han resultado ser el mejor negocio para los gobiernos de turno, sobretodo, para los menos benignos.

Vuelvo la mirada 30 años y constato que lo único que ha cambiado es el pavimento de la calle principal. No hemos cambiado nosotros y no han cambiado las autoridades; no ha cambiado el pobre honesto y tampoco el pendejo de la cuadra. Seguir leyendo “De penas a más penas (SÍSTOLE & DIÁSTOLE OH.LT 48)”

No, no es plátano, !manzana es! (SÍSTOLE & DIÁSTOLE OH.LT.45)

D3S_7989mandarSé que estos temas te han hastiado y “estido”; que ya no quieres saber de política menos de políticos. Que me iría mejor si te hablo de la Navidad; de cómo y cuánto nos alegramos los cochabambinos cuando llueve; o del deterioro que sufre la Escuela de Bellas Artes que literalmente se parte en dos y se viene abajo por una cultura del abuso de poder que últimamente nos quita hasta las monedas de 10 centavos. En fin, de mil asuntos que podría escribir pero que resulta que no “me salen”. No puedo hacerlo porque hay un tema que funge de esencial y es el que tiene que ver con la administración de la verdad, asunto que no es mas que la representación que cada quien hace de la realidad. Me dirás que en estos tiempos demasiado modernos hasta de la verdad se debe dudar, que es tan caprichosa, variable y medio bipolar que ni en ella se puede confiar. Seguir leyendo “No, no es plátano, !manzana es! (SÍSTOLE & DIÁSTOLE OH.LT.45)”

El tamaño sí importa (SÍSTOLE & DIÁSTOLE OH.LT.44)

D3S_7989mandarEn la mayoría de los países, los Magistrados son seleccionados y elegidos por una institucionalidad representativa cuya credibilidad goza de suficiente solvencia social, técnica  y moral; así, estas decisiones son responsabilidad de comisiones calificadoras de entendidos en materia judicial sean estos órganos colegiados, Congreso o Parlamento como instancia que representa al pueblo (no a un partido político), un Consejo General del Poder Judicial y/o Magistrados ordinarios y administrativos de grado superior.

En Bolivia se nos quiere hacer creer que elegirlos mediante voto popular es mejor porque “al menos el pueblo tiene la potestad de elegir y no como antes que eran puestos a dedo por el Presidente”.  Lo cierto es que la justicia boliviana no vislumbrará mejoras mientras el sistema de valores éticos y sociales no sufra una radical transformación; es decir, si no erradicamos de nuestra conciencia colectiva aquella convicción que nos lleva a gestionar el poder como una oportunidad personal. Mientras el funcionario público no elimine comportamientos catalogados como de viveza criolla, no habrá dedo sabio del Presidente ni comisiones calificadoras ni urnas que garanticen justicia.

Bolivia está entre los países más corruptos del mundo, cosa que no asombra a nadie porque la inmensa mayoría ha participado de forma activa o pasiva, directa o indirecta, de al menos un hecho de corrupción, ¿por qué suponer que a partir de estas elecciones de Magistrados, tendremos un sistema menos corrupto, más eficaz y transparente?

Los bolivianos vamos a elegir a ciudadanos que ya fueron preseleccionados a través de un proceso que recibió serias observaciones; es mas, sabemos que la mayoría de los candidatos está vinculado al gobierno central; entonces ¿cómo garantizar que con estas elecciones la administración de justicia vaya a ser honesta y eficiente?

El propio Vicepresidente reconoció que el Órgano Judicial agoniza y que las primeras elecciones por voto popular no han logrado cambios, ¿por qué creer que esta vez será distinto?

Por otra parte, suponiendo que la campaña informativa fue exitosa y que el pueblo conoce a los candidatos, ¿quién es para evaluar el perfil profesional de una autoridad del Tribunal x, y o z? En cambio, ¿qué sabe el elector? Sabe que el proceso de preselección tuvo sus debilidades en cuanto a transparencia y nivel de exigencia de conocimiento; sabe que, a pesar de las preguntas obvias y de selección múltiple,  la mayoría obtuvo calificaciones mediocres; que esa gran mayoría está vinculada con el partido de gobierno; que todos prometen todo pero que desde sus funciones actuales no han sido capaces de hacer ni la mitad; y sabe, también, que como elector no tiene las competencias para evaluar algo tan complejo como la idoneidad que demanda el cargo. En otros países, estas decisiones se traducen en extensos, complejos y competitivos procesos de valoración que involucran constatar la independencia política del candidato, una trayectoria meritocrática excepcional y una vida personal e íntima sin lugar a la más mínima debilidad; y, finalmente, sabe que detrás de la pantalla del acto democrático hay un Evo Morales que está haciendo hasta el ridículo para lograr una cuarta postulación consecutiva y que necesita que avalemos a unos administradores de justicia a su medida.

(Esta columna fue escrita antes de conocerse la sentencia del TCP, por lo que las últimas líneas quedan “cortas”. Deberían decir que Evo no solo está haciendo el ridículo para lograr una cuarta postulación consecutiva, sino que -al más puro proceder de facto- ha logrado desconocer la CPE y la voz del pueblo (que se expresó en un referendum el pasado 21 de febrero) para dar vía libre a su cuarta postulación).

Bola de incapaces

color-262808_960_720Tenemos autoridades incapaces porque quienes las hemos elegido somos tan incapaces como ellas. Porque hemos sido incapaces de leer sus planes de gobierno. Porque nos hemos dejado llevar por su carisma o por la mejor campaña. Porque en realidad, nos interesa poco o nada el bien común. Porque nadie cree en nadie y porque nos hemos acostumbrado a votar por el menos peor. La culpa de tener a unos incapaces de autoridades, es nuestra. Hagamos mea culpa y tomemos una piedra y usémosla para golpearnos el pecho.

Recorro el trayecto hacia mi casa sorteando baches y piedras, siendo testigo de un par de obras inconclusas y mal realizadas que han sido abandonadas desde el último trimestre del año pasado; los desgraciados vecinos viven tragando tierra las 24 horas del día. Llego a la rotonda del parque y me encuentro con un semáforo, solo en Bolivia las rotondas no funcionan por lo que han tenido que ser semaforizadas para poner orden a la ignorancia constituida…pero imagínate, el semáforo ni siquiera funciona; vaaaaa, da lo mismo, de todas formas es un adorno que pocos están dispuestos a mirar. Una norma más que sirve para pasársela por el culantro. Seguir leyendo “Bola de incapaces”

Sí, soy racista

Hablemos más claro de lo habitual, ¿te parece? Sí pues, es justo y necesario que nos digamos las cosas como “son” (al menos como creemos que son) y voy a hacerlo (aunque siempre intento hacerlo) en estas letras que las tengo, cada una de ellas, atravesadas en la garganta con ese sabor a sal característico de la impotencia del llanto.

Me disculpo por particularizar la narrativa, es por una cuestión de recurso estilístico, pues estoy segura que más de uno se verá reflejado en mi texto.

Me han dicho racista. Al respeto debo hacer algunas varias precisiones: Tengo el culo blanco…blaaanco, blaaaanco. Podrían decirme (y lo hacen) culito blanco, pero además janiwa, proderecha, imperialista, saqueadora, discriminadora y claro…racista.  Mis hijos también tienen el culito blanco y con cierta recurrencia sus amigos, en esas confusiones que aún cohabitan y que se llaman taras, les dicen “gringos”, “jailones” y “platudos”….y no faltará el que con mejor léxico y más odio, les tilde de racistas, claro está. Seguir leyendo “Sí, soy racista”

Carta de una ciudadana a dos Ministros gastadorcitos (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT. 2016)

Estimados Ministros Arce y Paco.

Mi nombre aparece en alguna parte de esta columna por lo que no voy a repetirlo. Lo que sí importa es que sepan que soy una ciudadana que hace poco estuvo en Cobija y se emocionó al ver casi acabada la nueva terminal aeroportuaria y el estadio. Soy una ciudadana que aún mantiene viva la imagen de Evo asumiendo la Presidencia; me estremecí tanto como él, lo digo con la honestidad con la que intento regir mi vida en todas sus facetas.

Soy una ciudadana que dice “mierda, este Evo es valiente y ha hecho cosas que nunca otro Presidente -con los mismos recursos- hubiera hecho”. Las obras y políticas que han favorecido a miles de bolivianos que antes de él no conocían, están ahí. Seguir leyendo “Carta de una ciudadana a dos Ministros gastadorcitos (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT. 2016)”

¿Qué parte no entienden? (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, Revista OH, LT. 2016)

vicepresidente-Alvaro-Garcia-Linera_LRZIMA20150903_0052_3Silbatina y media recibió el Vicepresidente García Linera hace pocos días en uno de los festejos a la virgen de Urkupiña. No fue montaje de audio ni de imagen, no se sacó nada de contexto, no hubo mano negra de por medio y a los del imperio ni se les ocurriría pasar por ahí.

¿Qué sucedió? Sin duda lo que pasó fue algo muy lógico y es que el pueblo presente no quiere al señor Vicepresidente…o al menos no lo quiere ahí porque -entre otras razones- sabe que la autoridad es atea. Bueno, seguro hay muchos ateos y/o no creyentes de vírgenes que de todos modos van a lucir su figura a esos lugares tan propicios para dejarse amar o…silbar. El hecho, más que revelador, da cuenta de algo que ya se sabe pero que estos señores que administran el poder no quieren entender, habrá que preguntarles ¿qué parte no entienden?

Es que el gobierno está haciendo muy poco para reconquistar al pueblo que el 21 de febrero decidió tomar conciencia porque guste o no, con Zapata o sin Zapata, con redes sociales o sin ellas, el pueblo boliviano así lo decidió; la silbatina propinada a García Linera es consecuencia de…y no es gratuita. Seguir leyendo “¿Qué parte no entienden? (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, Revista OH, LT. 2016)”

El tamaño sí importa (Sístole & Diástole, OH, Los Tiempos, 2016)

Monica Olmos - Copyright © 2016 Andres Herbas PhotographyPara Presidente, Gobernadores, Alcaldes y Concejales el tamaño sí importa.

De un tiempo a esta parte, las autoridades bolivianas apuestan por el tamaño de las obras. Están convencidas de que al pueblo se lo conquista con cosas grandes, largas, altas, robustas y costosas. Así, no es extraño que –al más puro estilo de El Principito y su crítica al “complejo numérico” del adulto- estos tíos de la patria ofrezcan a los bolivianos el teleférico más largo del mundo, el estadio más inteligente de Sudamérica, la virgen más alta de la región, el proyecto hidroeléctrico más dañino del continente, el tren más útil de América, el satélite más caro del planeta.

No es un complejo exclusivo de los hombres del MAS, lo es del político boliviano en general: oficialistas y opositores comparten la carpa y participan del espectáculo de quién ofrece la cosa más grosera aunque ésta sea eso, insulto y exceso; es mas, el requisito -al parecer- es ese. Debe tratarse de un exceso porque mientras más polémica, dinero y tiempo demande, el ofrecimiento lucirá mejor. Acá no importa si es de utilidad, si se hizo un estudio de factibilidad, si se licitó, o si es una prioridad; se le mete nomás sin importar el precio, el cómo, el por qué y tampoco el para qué. Seguir leyendo “El tamaño sí importa (Sístole & Diástole, OH, Los Tiempos, 2016)”

Prostitución Política del Estado (Revista OH, LT, 2016)

base_imageNuevamente, el poder central pretende modificar -abrir, le llama- la Constitución Política del Estado. La apertura daría lugar a que -otra vez- se ponga en (millonaria) consulta popular la modificación de algún artículo (¿o del mismo Art. 168?) que habilite la reelección del binomio Evo-Álvaro.

Hace tres meses, solo tres meses, la mayoría de los bolivianos le dijo no a la modificación de la Constitución y con ello no a la posibilidad de una reelección de Evo-Álvaro. En aquel entonces, el presidente Morales dijo que si el pueblo boliviano se manifestaba con un no, él, calladito se iría a su casa. ¡Mentira! El pueblo dijo no y Evo insiste en ser reelegido para lo cual, al parecer, apelará a sus abogados metedores y al bolsillo del ciudadano para dibujar una nueva salida prostitucional que lo habilite porque dice, y dicen sus correligionarios, que la oposición jugó sucio y manipuló la aspiración del pueblo boliviano.

La Constitución Política del Estado ya no es la pretendida señora que decía ser aunque fuera parida de forma clandestina y con fórceps. Su propio padre la ha prostituido para su beneficio. Hoy es una damita de compañía a quien le abren las piernas para satisfacer la necesidad de poder del mandatario que nos dijo e insistió que gobernaba escuchando al pueblo. ¿Otra mentira? Seguir leyendo “Prostitución Política del Estado (Revista OH, LT, 2016)”

Dime (Los Tiempos, 2016)

images¡Qué impertinente que he decidido ser hoy! No voy a hablar de política. Sí, lo sé, sé que hasta acá llegamos tú y yo.

Si te quedas sabrás que la anterior semana no escribí para esta columna porque estaba decepcionada, agobiada, deprimida. Sabrás que hoy no estoy mejor, pero necesito expresar lo que me sucede cuando comienzo a leer la realidad.

Realidad hecha de intereses, de poder, de individualismos y egoísmos; realidad que golpea fuerte cuando trae mentiras, acusaciones, deslealtades, abusos, malas intenciones y olvidos.

No espero cuentos fantásticos, fábulas aleccionadoras, moralidades campeando, historias bonitas; ya no creo en hadas, pues. Seguir leyendo “Dime (Los Tiempos, 2016)”

Morbosos políticos (Los Tiempos, 2016)

tiranías¿No hay ocupación más importante que llegar a casa con algo para compartir? ¿Un beso, un abrazo, un te quiero, un pan… una rutina o una novedad? Si no la hay, ¿por qué nos hemos convertido en unos morbosos políticos consumidores de la receta más desabrida de lo que se puede considerar parte del menú de la política? Abundante oferta que nos ha rebajado a consumidores de calle, compradores de porquería barata y de mala calidad, tóxica, venenosa, porquería fabricada –claro está– al gusto de los comensales. ¡Eso asusta!

Ya no asombra observar al Ministro de la Presidencia alimentando las ganas. Gozoso debe estar repartiendo la dosis diaria a unos morbosos que exigen más y más; que se regocijan inhalando, bebiendo, fagocitando esa sustancia viscosa, grasosa y hedionda que envicia.

Del otro lado, consumidores de baratijas, de banalidades, de souvenir típico de las clientelas empobrecidas, ignorantes, perdidas. Ahí estamos, disfrutando del morbo político con las estadísticas, las especulaciones, los cálculos y las cifras; con los insultos y mentiras, discursos ofensivos, atractivamente ofensivos; de morbo se trata pues. Seguir leyendo “Morbosos políticos (Los Tiempos, 2016)”

Mientras la re-re-re nos ocupa (Los Tiempos, 2015)

evoMientras la re-re-re elección del presidente Morales nos ocupa y preocupa, las familias de economía más deprimida salen a las calles a exigir al Estado una oportunidad para atenuar su precaria situación.

Concretamente, padres y madres que reclaman mayor presupuesto para los 54 centros infantiles de la ciudad de Cochabamba y la construcción de más centros debido a que los existentes ya no abastecen la demanda.

De entre todas las penurias a las que nos toca asistir a diario, ésta nos parece el colmo. El país de las maravillas, la Suiza sudamericana, las cátedras de economía, el ejemplo mundial de cómo hacer Estado fuerte y las estrategias envolventes, no han logrado aún tocar las puertas de miles de familias que no sienten el síndrome anunciado; son familias que viven apostadas en las calles exigiendo, siempre exigiendo y cuándo no, esperando con la mano extendida. Ahora mismo, en las escuelas, estudiantes hacen fila para recibir su bono Juancito Pinto, un bono hecho para la compra de útiles escolares pero que es pagado en noviembre, mes en el que las clases concluyen. Ahora mismo, los trabajadores asalariados protestan porque el segundo aguinaldo se pagará después de la Navidad, probablemente en febrero, mes del referéndum. Seguir leyendo “Mientras la re-re-re nos ocupa (Los Tiempos, 2015)”