La voz que no puedo y no quiero olvidar

Sábado 16:00 horas. Suena mi teléfono,  es alguien que no conozco. Se presenta como Roxana Escalera.

Me dice que una docente de la universidad en la que yo trabajaba le recomendó que se comunicara conmigo. Siento frío y miedo y le pido que me cuente de qué se trata. Comienza a relatarme su historia.

Habrán transcurrido unos 20 minutos de silencio mío y de voz entrecortada y llorosa de Roxana. Lo que me había dicho era intenso.

Me armé de valor para explicarle que no pertenecía a ninguna organización de ayuda, que no contaba con financiamiento de alguna institución, y que lo poco que había hecho por la Salo era gracias a mis amigos solidarios del feis. Así de simple. Le dije también que no me animaba a iniciar otra campaña por miedo a que fracasara la de la Salo y que aún nos faltaba dinero por recaudar…que me disculpara, pero le dije que podía hacer el intento de hablar con el hospital para conseguir un descuento. Se hizo la gestión pero no sirvió porque al final no requirieron el servicio (cambio de válvula en el cerebro).

Han pasado varias semanas de la charla telefónica y aún me suenan sus palabras, aún siento su angustia, su pena y su desesperación. Decidí llamarla para saber cómo seguía su hermano y si habían logrado reunir el dinero. Me contó que estaban organizando algunas actividades para recaudar fondos…se debe mucho dinero.

“Usted no me conoce pero me han dado su teléfono indicándome que me puede ayudar. Mire, se trata de mi hermano.  El 5 de diciembre del año pasado fue asaltado saliendo del túnel de El Abra. Él era comisionista y había cobrado dinero esa mañana cuando fue asaltado en su moto. Lo encontraron tirado en el piso, inconsciente y sin un solo centavo”.

Alejandro Escalera había sufrido un traumatismo cerebral y  fue intervenido de emergencia  en una clínica privada. La cuenta es inalcanzable para la economía de esta familia. Los padres ya son mayores y las dos hermanas son las que están llevando todo el peso: “No interesa, es nuestro hermano”, dice Roxana.

Alejandro fue operado y aún no habla y tampoco camina…es muy complicado sobrellevar la pena de verlo así, tanto como la deuda que su operación y cuidados médicos sumaron. La familia solo ha conseguido la mitad (aprox. 10.000 dólares), la otra parte no la tienen y esperan que un milagro pueda ocurrir porque el hospital ya no puede esperar más.

El único recurso es hipotecar la casa donde vive toda la familia…pero al parecer esta figura también se les ha complicado.

La familia ha convenido realizar una serie de actividades para tratar de reunir ese dinero, que no es el único que deben pero sí el que urge saldar.

IMG-20170416-WA0031Se trata de dos actividades: la kermese del 30 de este mes donde la familia ofrecerá platos de lechón, pollo, sopa de maní y variedad de postres. Y el sorteo de un juego completo de dormitorio (muy pintudo) que será el 6 de mayo en la Iglesia Agua de la Roca (Calle Baptista casi Av. Ayacucho).

Si aún me estás leyendo, te doy las gracias porque sé que también estás dispuesto a ayudar a Alejandro.

Me olvidaba decir que Alex tiene 45 años y tres hijos (de 14, de 13 y de 10). Que depende totalmente de sus hermanas que hacen turnos para atenderlo y que entre esa voz cortada de aquel sábado se escuchaba  puro amor…y esperanza.

¡Por favor, ayúdame a ayudar! Te dejo los datos para que puedas ir a la kermese y/o participar del sorteo. También te puedes comunicar a los teléfonos de Roxana: 591-4-4408854, 591-77450293.

!Muchas gracias!

Si puedes compartir esta información también será de mucha ayuda.

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Julieta Paredes: “Me dan pena las burguesas”

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La señorita Julieta Paredes, activista feminista

El programa televisivo Esta casa no es hotel que se difunde por la Red ATB, anoche contó con la participación de tres mujeres que, reunidas para hablar sobre la violencia de género, avances y fracasos, dieron a conocer sus puntos de vista desde sus experiencias tanto personales como profesionales. Se analizó también el impacto del movimiento #NiUnaMenosBolivia.

La Diputada Gabriela Montaño, una de las entrevistadas, limitó su participación a las acciones del gobierno de Evo Morales en la temática de género e hizo énfasis -todo el tiempo- en la Ley 348. La justificó, la ensalzó, la alabó y santificó, caracterizando a esta ley como la panacea que cuida,  protege y vela por la seguridad de la mujer boliviana. No hubo ni un atisbo tímido y disimulador de autocrítica, quizá porque la mayoría de los funcionarios de este Estado Plurinacional no tiene la capacidad ni el interés en mirarse al espejo para evaluar sus logros y sus fracasos.

La participación de Montaño era previsible, se sabía con antelación que sería un discurso halagador a su gestión; lo que no se sabía, sin embargo, era que Gabriela cree que su audiencia es toda una masa ignorante y descriteriada, y entonces, usó y abusó de las obviedades como explicar de manera muy didáctica (como si lo ameritara, además) que la violencia contra la mujer no es solo física. En fin, previsible y decepcionante la participación de la política. Seguir leyendo “Julieta Paredes: “Me dan pena las burguesas””

¿Prohibidas las tareas?

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La verdad que a ratos me da vergüenza publicar este tipo de textos; me leen de otros países y digo qué pensarán de los asuntos que suceden en Bolivia. Sí pues, ¿qué pensarán al enterarse que hasta ayer habían 65 denuncias de padres de familia que se han tomado el trabajo de ir al Ministerio de Educación a  denunciar que a sus wawas (hijos) les han dado tarea en este “descanso pedagógico”, eufemismo para referirse a las vacaciones escolares?

Tal cual señores. Hace algunos años se ha puesto en vigencia esta prohibición. Los profesores de escuela no pueden dar tarea a sus estudiantes en estas dos semanas…¿y saben qué es lo más doloroso de este asunto? Que hay padres muy obedientes y obtusos que hacen cumplir la prohibición y denuncian. ¡Sí! Con qué cara no sé, pero van al Ministerio y se quejan.

Hace más de 100 años un autor de nombre Alcides y apellido Arguedas, decía que el boliviano era un pueblo enfermo. Suelo acordarme de este señor cuando observo que nuestra sociedad ha avanzado poco y que sigue tan enferma como hace un siglo.

Este Arguedas que era poeta, político, crítico social, furioso periodista y magnífico novelista y ensayista dijo que “a los bolivianos nos les gusta la verdad” y casi pierde la vida en manos de un grupo de molestos tarijeños cuando el escritor les lanzó algunas incómodas verdades…bueno, eso sucedió hace décadas.

Sin embargo, no muy diferente fue lo que al Arguedas estuvo de pasarle hace pocos años. Es que casi es censurado por el actual régimen…sí, el régimen del hermano Evo, quiso prohibir sus obras por provocadoras, racistas, discriminadoras, bárbaras, colonialistas, imperialistas, abusivas, injustas, desleales, diablas…pasa pues que como decía el pensador “a los bolivianos no les gusta la verdad” y menos al régimen del hermano Evo que quiere reescribir la historia del país, el continente y el mundo a partir de su propia existencia.

Pero el Arguedas sigue ahí…dejándose leer, odiar y amar….como es natural que suceda.

Dígame lo que quiera y hágalo personal si desea (porque es la forma más común que el mediocre o el fanático encuentra para defenderse)….pero hay que estar enfermo realmente para reclamar que a nuestra wawita le den tarea en el colegio….típico de un pueblo enfermo que grita entre dientes liberación pero que está sometido a la ridiculez de normativas hechas a semejanza de líderes populistas a quienes les excita la ignorancia, el retraso y el sometimiento porque la realidad es que le temen al conocimiento, a la libertad de pensar y expresarse, al descubrimiento por cuenta propia, a la libertad de sacar conclusiones y hablar; le espantan los librepensadores, los echan, los sentencian, los corretean, los encarcelan…así es el autoritarismo populista que prohíbe la búsqueda de información y la producción de conocimiento sin un maestro adoctrinado que cuide, dosifique y vigile lo que repite su alumno (alumno, el sin luz)

Mientras en el mundo se inventan medios, métodos e instrumentos para no dejar de aprender, en Bolivia, el ministro de Educación prohíbe las tareas durante el “descanso pedagógico”. ¿Será por eso y otras variables, que nuestra Bolivia no participa de ningún programa internacional de evaluación/medición del aprendizaje?

A mis hijos les han dado tarea y lo agradezco y obviamente no pienso denunciarlo…es mas, les voy a pedir más para el próximo descanso pedagógico.

A uno de mis hijos le dieron un proyecto que consistió en conseguir semillas, preparar la tierra y observar el desarrollo de su cultivo bajo un riguroso seguimiento a través de la observación.

También le dieron tarea de inglés…!felizmente! Porque mierda que le servirá aprender ese idioma más aún como van las cosas en nuestro país.

A mi hijo menor también le dieron tarea: unos dibujos en madera y yo feliz porque me doy cuenta que su cabecita y sus ganas de aprender no comprende de descansos pedagógicos, de pausas normadas, de tiempos para no hacer nada.

Es mas, uno de estos días, voy a ir al colegio a pedir más tareas, proyectos e investigación; sí, quiero que experimenten, que observen, que anoten, que escriban y reescriban, que declamen, que inventen e imaginen, que sueñen y produzcan. Quiero que se equivoquen y que aprendan de ello…

El día que a mi hijo mayor le dijeron que si no se callaba le darían tarea de matemática, decidí cambiarlo de colegio (hace 7 años). Lo puse en un establecimiento educativo tradicional de apodo El Chonchocorito donde hacía más de 2.000 ejercicios de matemática al año (y solo de tarea). Hoy tengo el orgullo de decir que ese mi hijo que aparentemente no había nacido para los números, ha sacado 95/100 en Cálculo en su primer semestre de universidad y para mí es un orgullo que sus compañeros vengan a la casa para que él les enseñe mate. ¿Le costó? Claro y mucho.

Cuando lo sacamos del colegio que amenazaba con tareas, la Directora nos dijo: “no va a poder y va a tener que volver”…ahí está el que no pudo; sí pudo, no volvió, está agradecido por la exigencia, y es un chico feliz y lleno de ganas y seguridad. ¿Saben qué necesitaba? Que lo reten a poder.

Por favor, no creamos que está bien que nuestros hijos no hagan nada. Cuando no hacen nada no se descubren en sus potencialidades ni debilidades. Los chicos necesitan normas, límites, exigencia, retos…porque para ellos es un gozo cuando ven que pueden alcanzar sus metas aunque “sufran” en el camino.

Mañana vuelven a clases…bendito Dios que hay colegios que se estornudan en los antojos del rey populista que quiere caerle bien a la mediocridad y al estate quieto mental.

Mis hijos, como los tuyos, quieren aprender, quieren seguir descubriendo, quieren crecer, y ser mejores…¿Y saben qué es lo más fantástico de este cuento? que son tan rebeldes, cuestionadores y librepensadores como su madre.

Impresiones de Buenos Aires a pie

A esta altura de la noche vamos despidiéndonos de Buenos Aires, y también del 2015…de esto hablaré en otro momento; ahora quiero compartir mis impresiones de esta ciudad que recorrimos por algunos días a pie; calle arriba-calle abajo como se dice en nuestra Cochabamba…!cómo te extraño!

Nos vamos con el corazón contento, la panza llena y los pies adoloridos, muy adoloridos. Somos cinco y no somos ricos o sea que tuvimos que optar por caminar; como segundo medio, el bus, y como tercero el subte (metro)….al subte preferimos no entrar pues uno viaja muy estresado sobre todo después de haber sufrido el robo del celular de mi hijo Álvaro. Las horas pico son simplemente una invitación a la locura, la esquizofrenia paranoide y algo más: todos apretados, sudorosos, apurados y nosotros desconcertados preguntando si vamos al norte o al sur, al este o al oeste, si tenemos que hacer conexiones con la línea A, B, C o D y si vamos bien, rogando además que nos toque un “gaucho” amable y no uno de esos que anda emputado de la vida y dispuesto a darte cátedra de ubicación, de locomoción, de geografía y economía….mira que en esta ciudad hay gente muy amable, extremadamente amable que es capaz de tomarse todo el tiempo del mundo para ayudarte, pero también te topas con tipines completamente aburridos de su existencia como el de Plaza Italia a quien le pregunté si le podía hacer una consulta:

  • (al estilo boliviano) Disculpe. ¿Le puedo hacer una pregunta?
  • (al estilo argentino emputado) No. Pero ya la hiciste.

Lo miré con el mismo desprecio sobrado y me fui.

En todas partes se cuecen habas, pero cuando la cosa se hace repetitiva y de ahí se vuelve a repetir una y veinte veces, terminas por convencerte de que se trata de una constante: el 99% de los choferes andan con la mierda revuelta. ¡Pero revuelta! Los saludas y no te responden, ¿será porque hay que ser realmente estúpido para subirse a un bus y saludar? Hay que cruzar los dedos para encontrar una respuesta amable de estos caballeros, la mayoría te hace pensar que no está ni para ser amable ni para guiarte, solo para transportarte y punto.

Por lo demás, la gente es educada, entregada y colaboradora…!A veces mucho!

Las calles, en su mayoría, son muy hermosas. Edificios antiguos y con balcón, aunque casi todos enmallados o enrejados como si los ladrones acá tuvieran complejo de Spiderman. No sé si así se estila o realmente Buenos Aires es una ciudad peligrosa. A pesar de los balcones “enjaulados”, las construcciones son fascinantes, tanto las antiguas al estilo europeo como las modernas. Lo más hermoso, sin embargo, son los árboles, tan altos y frondosos que llegan a cubrir el ancho de la calle otorgándole un ambiente romántico al caminar. Nunca me hubiera imaginado que una metrópoli como ésta tuviera especial cuidado en esos gigantes verdes….y bueno, ni qué decir de sus plazas, sus parques y demás áreas verdes que le dan tanto a esta ciudad. Me encanta el contraste que se crea entre el pálido de las fachadas y los verdes de las copas de esos árboles maravillosos…..un asientito por ahí no vendría mal, parece que nadie lo necesita porque nadie tiene tiempo siquiera para tomarse un descanso, acá todos van y vienen de prisa, de prisa que el reloj no se detiene.

Con el Obelisco a cuatro metros y el teatro Colón a veinte, llegó la tercera impresión: de un grupo de unos diez adolescentes llenos de aretes y adornos de metal metidos en sus rostros y con cabelleras verdes, rosadas y rojas, salieron dos niñas de entre 12 y 14 años que comenzaron a darse muestras de amor y deseo con besos muy mojados, dos lenguas perforadas con bolas de metal haciendo de las suyas. No soy tan conservadora como creen pero esta vez el pudor me atacó y tuve que ponerme en frente de ellas para tapar el espectáculo que era observado por mis hijos. El de 18 se reía de ellas pero un poco más de mí, el de trece me puteó por mirar de reojo (según él eso es normal y no merece ni mirar) y el de diez no sabe ni entiende muy bien nada de eso pero se distrae contando a los que él considera son “diferentes”. Las lesbianas y los gays acá son tan comunes como los hetero. Y los comprendo, los defiendo y los respeto, pero no dejan de convocar mi atención y no lo puedo evitar. En mis tierras la cosa es diferente, acá las expresiones de amor andan de la mano con total libertad. ¡Interesante, pero cuestionador!

Las viejitas rubias y menuditas no llaman la atención de nadie, excepto cuando uno está en bus y debe cederle el asiento a alguna. Por lo demás, hay otros personajes algo más raros y asuntos que sí lo hacen como la cantidad exorbitante de boliches de Burger King, McDonalds y Starbucks Coffee. Hasta dos de la misma cadena en una misma cuadra, un exceso para cualquier ciudad pero sobre todo para una que siempre tuvo una reconocida gastronomía como ésta. Sí, se come bien, pero cuesta demasiado. Sus pizzas de masa gorda, sus empanadas con motitas cafés, sus ravioles con ricotta y el bife chorizo  a la parrilla no son recomendables para alguien que debe cuidarse de no pasarse de 160 de azúcar en la sangre. De lechuga acá no se puede vivir pues no conocen la Escarola tan demandada en el IC Norte y en el súper América.

Hablando de lechugas, el cien por ciento de las verdulerías en esta ciudad, es administrado por bolivianos o hijos de compatriotas nuestros. En cada cuadra o pasada una, hay un puesto de venta de frutas y verduras y el boliviano está ahí acomodando con meticulosa dedicación hermosas berenjenas, pimentones rojos enormes y una gran variedad de frutas que dicen Patagonia. En una de esas que nos detuvimos para comprar plátanos, mi marido me dijo “mirá, ella debe ser potosina”. Cuando le pagábamos por la “banana”, le pregunté de dónde era, me dijo que de acá; mi esposo insistió y la joven finalmente dijo que su mamá era de Potosí. Será interesante conocer cómo es que los bolivianos han llegado a monopolizar la producción y comercialización de verduras y frutas en este país.

Otra cosa que abunda en Buenos Aires son las librerías. Siempre están con gente y hay que hacer fila para pagar algún ejemplar (Cómo deseo que en Bolivia se viera situación semejante). Cualquiera pensaría que el argentino es muy culto…en micros, en el metro, en cafés, en plazas, donde sea se los ve leyendo, y es que el hábito de la lectura es –parece- materia vencida. Abundan también los kioskos y revisterías y es que Argentina debe ser el país que más libros y revistas publica en la región latinoamericana, sin duda. Y por esa cultura que se respira, se observa y se le reconoce a este país, uno no deja de preguntarse cómo es posible el éxito de un Tinelli, una Pampita (o algo parecido) y una señora con la cara y las tetas más grandes del mundo de nombre Moria Casán. Y es tanto mi asombro que no aguanté y mientras se lo comentaba a mis hijos viendo una portada de la doña Casán, un señor muy elegante me escuchaba, luego me miró y me respondió: “Mire, acá la mitad votó por Cristina y la otra mitad por Macri”. ¿O sea que la mitad ama a Moria?, le pregunté. Su esposa que estaba también escuchando, se nos acercó y me dijo: “No, no crea semejante cosa, le aseguro que es menos de la mitad”. Saber eso me provocó cierta alegría pues no entendía los cinco Nobel que acumula Argentina, la hermosura de sus edificios públicos, la magnificencia del teatro Colón y la genialidad de sus publicistas que combina tan bien con la sobriedad del argentino de clase media que para lo único que se detiene en la calle es para comprar ramilletes de jazmines mientras le relata alguna evidente exageración al vendedor.

Buenos Aires se camina, se escucha, y se mira. También se huele….a empanadas de La Americana, a Mini Bife de Chiquilín o La Cabaña, a alfajores Havanna…y a libros viejos y nuevos.

Buenos Aires se baila al ritmo del tango; se lee a la luz de dos verdades, la del oficialismo y la de la oposición, periodismo que se escribe según la acera en la que se encuentre el medio.

Buenos Aires se dialoga con la dulzura de una anciana de piel muy blanca y unos ojos verdes casi cristalinos; con el cansancio evidente de un chofer de bus; y con la prepotencia de un viejo “resheno de verdad y orgusho”.

Gracias Buenos Aires por ser como eres….que tengas un hermoso 2016.

Tres ecuatorianos, un dominicano y una boliviana

20151023_091053Natal, 6:30. Tocan la puerta de la habitación 233 del hotel  (La numeración ya es una extraña coincidencia pues es la misma que la de mi casa). Yo, en pijama laburando en un proyecto para mi Universidad. ¿Quién es?, pregunto. Edú, me responden del otro lado.

Hola, quieres ir con nosotros, estamos yendo de paseo en un rato más.  Bueno, vamos, le digo al entusiasmado Edú, un ecuatoriano de treinta y tantos años quien había impactado con una ponencia sobre la procrastinación del estudiante. ¿Procras qué? Nos costó aprender la palabrita que muy fácilmente la pronunciaba el famoso Edú.

Y ahí estábamos, tres ecuatorianos, un dominicano y una boliviana, esperando el transporte público que nos llevaría a un lugar que ninguno entendía bien pero que en realidad no importaba qué fuera ni dónde. Seguir leyendo “Tres ecuatorianos, un dominicano y una boliviana”

100.000…en un espacio virtual de letras en conjunto

cropped-nube-conceptos_gracias.jpgUna cifra impactante en cualquier contexto. Cien mil besos, cien mil amigos, cien mil te quieros, cien mil flores, cien mil árboles, cien mil amantes, cien mil buenos deseos, cien mil intentos, cien mil nacidos vivos, cien mil visitas….eso me pasa hoy a mí: el blog de la molmitos celebra cien mil visitas. ¡Sí!

Gracias a ti por ello. Gracias a ti que decidiste ingresar a este espacio de letras que en conjunto cuentan cuentos, historias, lamentos, alegrías, insatisfacciones, quejas, reclamos, demandas, tributos, aplausos, felicitaciones, críticas, radiografías, injusticias, logros y triunfos…letras que en conjunto nos hacen sociedad y me convierten en ciudadana. Seguir leyendo “100.000…en un espacio virtual de letras en conjunto”

El goce de uno mismo

1-a31b75Necesitamos un Lacan o al menos un Freud que nos reconfiguren sexualmente a partir de lo que se constituyen hoy los nuevos medios para identificar nuestros objetos deseo.

Con tanta tecnología digital -nano y móvil- es frecuente llevarse el placer en la maleta y des-cubrirlo en medio de las sábanas de un hotel.

No hablo precisamente de amor, aunque no queda exento como una consecuencia trabajada por y desde el placer construido sobre las bases de la imposibilidad de poseer, de idealizar y visualizar lo deseado. Sí, no es utópico creer que el amor pueda gestarse desde la virtualidad de una relación.  Casos sobran…para bien o para mal. Seguir leyendo “El goce de uno mismo”

Comunión de sentires

Me provoca escribir desde el corazón. Es que hoy (también) late fuerte, siente en extremo, sobredosis que me hace y deshace todo el tiempo con una intensidad casi insoportable.

Una vez más agradecida con la vida y con ese ser supremo que es bondadoso conmigo. Estoy en las nubes, literal y metafóricamente hablando. Vuelo a Cobija, en modo felicidad. Tengo trabajo lo cual significa un reconocimiento a aquello que entregué, pero además de una nueva oportunidad, tengo otro motivo para humectarme con el bálsamo de la felicidad y es haber conocido a una persona maravillosa.

Dicen que la amistad entre un hombre y mujer no existe, que siempre habrá un interés oscuro por aclarar. Y puede ser cierto, pero no lo creo o no quiero creerlo en esta oportunidad.

Anoche, él y yo nos comunicamos, acción que había sido más que hablar, sí ya lo sabía. Más que escuchar, sí, mucho más que eso.

Comunicarse había sido algo que supera el hablar y el escuchar. Se trata de sentir; es ahí donde se produce la auténtica comunicación.

Sentir es la capacidad de despojarse de máscaras, de posturas, de clichés, de envoltorios y accesorios, de miedos y prejuicios. Es desnudar el alma, es colocar el corazón en las manos del otro para que lo cobije y acaricie.

Hablar y escuchar son solo medios en ese proceso de comunicación verdadera, canales que se  emplean  para llegar más hondo, allí donde se debe llegar, ahí donde no todos y no siempre se es capaz de arribar.

La comunicación auténtica, decir las cosas y el escucharlas con honestidad, es el único camino posible para llegar a ese lugar maravilloso que al final es más que el corazón, un lugar difícil de precisar, será por la fuerza con la que te posee.

¿Hay que ser comunicadora o psicólogo para que la magia de la comunicación auténtica se produzca? No. Sólo hay que ser humano, demasiado humano en palabras de Nietzsche.

¿Una fantasía utópica en estos tiempos corridos y correteados? La verdad que sí, pero una utopía al estilo de Moro: Difícil no imposible y absolutamente necesaria.

Sentir al otro hasta volverse ese otro. Si la comunicación no es esa comunión de sentires ¿qué es?

¿Quién escribe?

IMG_6292 (1)Esta, la de la foto, en apariencia, soy yo…así, menudita y huesuda. Siempre en pose de escribana, mi pose favorita en los últimos años.

Con los dedos en movimiento, con la mente concentrada en algo, con el motor en funcionamiento, ese que está en mi pecho.

Me miro y no me reconozco…o si lo hago, me confundo. ¿Seré yo maestro?

¿Soy yo la que escribe todo esto? ¿qué parte de mí es capaz de escribir lo que escribo? ¿la que me da confianza o la que me provoca miedo? ¿ambas? quizá sí, tal vez no.

¿Qué parte de mí se expresa y se atreve? no toda, seguro que no, solo una, esa que escribe, que imagina, que crea, que sonríe, que llora mientras lo hace.

La otra parte guardada está…en la oscuridad tenebrosa de un baúl con olor a moho y humedad constante cuya llave se ha extraviado para siempre.

Carta de amor

DSC_4988Anoche cuando llegué a mi casa, vi que mi hijo menor (10 años) me había hecho una carta; estaba en la alfombre de ingreso.

Es la carta más linda que he recibido en mi vida, es una carta de amor pero de un amor único y verdadero.

Todos los demás son amores diferentes: interesados, egoístas, desesperados, ahogados, asfixiantes, inseguros, pasionales, locos, abusivos, patéticos y patológicos, etc.

Parte de la carta dice así:

Te

Extrañé mucho

Amo lo que me mimas

Mamita

Oiréntame, mímame, cuídame.

“Mi amor comienza así: da toda la vuelta al mundo y  vuelve a su lugar”.

Este mi Fabio, futuro astrónomo y cuestionador eterno, había sido poeta también.

Sublimaciones en vuelo

6 de marzo, el año casi comienza para la actividad académica y acá estoy, diciendo presente. Subida en un pájaro de lata…no me gustan estos aparatos, lo saben, y menos cuando son llamados pájaros de lata, pájaros de lata…mmmm…no, me ponen triste.

Como saben no puedo dejar de mover mis dedos en este teclado pequeño que sobra en la enorme cartera que llevo conmigo…una pantalla a la que no termino de acostumbrarme pero desde donde me sublimo…clara muestra de que hay asuntos más importantes que el tamaño. Seguir leyendo “Sublimaciones en vuelo”