La Gestión Educativa de los ODS


En 2015, la Organización de las Naciones Unidas le plantea al mundo 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con miras de cumplimiento al 2030. En el Pacto Global que los países firman con Naciones Unidas, Bolivia se obliga a un aporte diplomático y político pero que –necesariamente- debe materializarse en acciones concretas para lo cual compromete la participación del gobierno y sus políticas públicas, del sector privado, de la sociedad civil y de otras instancias capaces de generar una agenda que pueda cumplirse en procura de estos ODS.

La importancia de asumir con seriedad, responsabilidad y compromiso los ODS radica en que estos Objetivos tienen que ver con la atención de problemáticas complejas vinculadas con el bienestar de la presente y de las futuras generaciones: Fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar, agua limpia, igualdad de género, energía limpia, trabajo decente, vida submarina, paz y justicia y otros aspectos básicos y elementales para la sociedad y el planeta justificando, por demás, que debamos preocuparnos y ocuparnos en su atención.

¿Cuál es el rol que la academia boliviana está teniendo en el marco de este Pacto Global para el cumplimiento de las metas exigidas en los ODS? ¿Cómo está gestionando la educación los ODS más allá del Objetivo 4 relacionado directamente con la educación de calidad? ¿Cuál es el compromiso y las acciones comprometidas desde las Instituciones de Educación Superior IES?

En el reciente IX Encuentro de Vicerrectores de Investigación e Innovación de CINDA llevado a cabo en Bogotá, los ODS ocuparon gran parte de la agenda de reflexión y aprendizaje. Pude evidenciar que todas las Universidades participantes (aproximadamente 30), han agendado los ODS en sus proyectos, planes y estrategias institucionales, académicas y curriculares, y es que sería un error práctico y una gran falta ética no hacerlo.

Los ODS cubren un área amplia de acción que bien puede ser atendida por la Universidad a partir de sus diferentes pilares, tanto así desde la gestión docente (en aulas de pregrado con una política de transversalidad curricular que sensibilice el conocimiento y la percepción de los estudiantes), la Investigación Científica (ya sea de forma directa o transversal en la identificación de objetos de estudio vinculados con los ODS y disponiendo de las capacidades/talentos, infraestructura y presupuesto), y desde la Interacción Social (interviniendo e interactuando con la empresa pública, privada y la sociedad civil). Capacidades todas que, de manera ideal, se entiende, debieran alinearse de forma estratégica con políticas educativas y de Ciencia, Tecnología e Innovación, con las acciones de Responsabilidad Empresarial y con las prioridades del resto de la institucionalidad civil.

Como vemos, las IES tienen muchas posibilidades de asumir responsabilidad concreta respecto al cumplimiento de los ODS desde lo que le compete y alcanza. En una visión clásica de relacionamiento podría decir que la fórmula de la Triple Hélice puede ser útil para lograrlo, sin embargo, hoy se discute otro tipo de generación de iniciativas que demuestran tener una dinámica diferente, unas métricas más objetivas y unas sinergias más vitales y sostenibles: los Nichos Transformativos (Enfoque Transformativo). De ello –ojalá- pudiéramos escribir en una siguiente columna.

Nota publicada en LOS TIEMPOS de Cochabamba.

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