¡Y dale con las asignaturas!

¿Y si no evaluamos el aprendizaje propuesto en una asignatura, qué aprendizaje evaluamos?, me preguntó una colega. Una unidad más significativa y menos fragmentada, respondí.

Debemos entender que el proceso formativo es la madre, por tanto, la evaluación de los aprendizajes la hija y el sistema de calificación la nieta; es decir, que la evaluación se define a partir del modelo educativo planteado. Esto funciona así: si tienes un modelo diseñado con base en un currículo fragmentado, tendrás un sistema de evaluación que evalúe y califique esas partes.

El currículo responde a una cruel lógica de partes: Todo el proyecto educativo está diseñado, desarrollado y evaluado así: Dividido en ciclos, cada ciclo en asignaturas, cada asignatura en bloques, cada bloque en unidades, cada unidad en teoría y en práctica…y así, la división sigue y no siempre suma y cuando el estudiante recibe su título profesional, contraluz lee en letra menuda “ahora tu tarea es juntar esas partes y darte cuenta para qué eres bueno”. Seguir leyendo “¡Y dale con las asignaturas!”

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“La autoridad no hace nada” (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)

Nunca un encargo fue tan bienvenido. Unos vecinos de la Melchor Urquidi y Zenón Salinas me han pedido hace dos semanas que me refiera al conflicto que tienen hace al menos un año a partir del funcionamiento de una discoteca al aire libre que funciona de jueves a sábado de 21:00 a 03:00 y que, muy a pesar de los reclamos expresados a las autoridades, el boliche continúa perturbando el descanso de decenas de familias.

Decía que era un encargo bienvenido porque innumerables veces he sido víctima de situaciones similares. Recuerdo que estábamos recién casados, estrenábamos techo allá en la (ahora) “casa vieja” de El Frutillar cuando fuimos sorprendidos por una amplificación cuyo volumen hacía parecer que sonaba en el dormitorio. El feroz ruido motivó a mi joven esposo a llamar a la Policía para que pusiera orden. A la pregunta de quién hacía la denuncia, la respuesta: Álvaro. En 10 minutos la fiesta se “acabó” y por fin pudimos dormir, pero cuando los uniformados de verde olivo (como dice la prensa) abandonó el lugar, los dueños del jolgorio retomaron el ritmo dedicándole cada cumbia a un tal Alvarito. Seguir leyendo ““La autoridad no hace nada” (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)”

Fiestas semáforo: alcohol, drogas y sexo (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)

Me puse a indagar en el internet sobre las fiestas Semáforo y descubrí que se trata de una oferta muy publicitada en redes sociales “súper divertida y novedosa” para los jóvenes. Habría entrado de moda hace aproximadamente 10 años en varios países vecinos, Perú especialmente.

Las fiestas Semáforo se caracterizan por ofrecer a su joven público (13 y 17 años) la posibilidad de pertenecer a una categoría según el color de la manilla o prenda que se lleve puesta: el rojo significa que estas con pareja, el amarillo o naranja que estás indeciso, el verde disponible y el negro que estás preparado para todo.

El muro de Facebook de Radio Norte, la ofrece como “te proponemos una fiesta que te ayudará a conocer gente, a encontrar pareja o solo pasarla bien, en un ambiente acorde, sorpresa y buena onda, anímate que uno siempre se arrepiente más de lo que no hizo y pudo hacer que lo que no hizo. Habrá barra de tragos rojos, amarillos y verdes muy económicos”. Seguir leyendo “Fiestas semáforo: alcohol, drogas y sexo (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)”