La suficiencia de un “te quero” (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos, 10)

Escribo esta columna cuando, se supone, la mayoría duerme o se predispone a hacerlo. Hoy, como todos los días de las últimas seis semanas, fue una jornada agotadora, realmente lo fue. Como foco intermitente, me acordé repetidas veces que debía escribir para Los Tiempos. El domingo se leerá esta columna, la leerá usted que la busca, usted que no, usted lo hará por accidente y también la leerá mi madre (quizá) y mi marido (seguro)…luego, mi hijo menor Fabio, la recortará y archivará en el mueble alto por encargo mío.

Hace seis semanas no veo televisión; agradezco no tener servicio de TV cable ni control ni ganas. Lo que aún no he superado es la costumbre de revisar la prensa para encontrar, desde siempre, creo, pura tragedia griega, china y aimara. Seguir leyendo “La suficiencia de un “te quero” (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos, 10)”

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La ortografía y la vida, lujos de la derecha (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos 9)

Hasta con ella se han metido todos, o casi todos. Dicen ahora que lo importante es el fondo y no la forma, es decir, la comunicación no cómo nos comunicamos; es mas, si te metes con las formas, te cae reta; si te metes con el fondo, también.

La ortografía es hoy asunto para masoquistas, presumidos y finos y detestables hombres de derecha. Todo el resto, puede y debe prescindir de ella y dejarse llevar exclusivamente por la funcionalidad del lenguaje.

Si eres masista se espera que tengas una muy mala ortografía…y si no lo eres, pero quieres confundir a los demás, debes presumir una forzada pésima ortografía. Lo que ellos (los disimuladores) no saben es que sus limitaciones no son fingidas, y es que también se chutean la ortografía. Seguir leyendo “La ortografía y la vida, lujos de la derecha (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos 9)”