Juegos Suramericanos 2018, improvisación y algo más (Sin Pelos en la Lengua, Los Tiempos 4)


Cuando se anunció que Cochabamba sería la sede de los XI Juegos Suramericanos (ODESUR), mayo de 2018 parecía una fecha que nos permitiría afrontar con cierta holgura los retos de este certamen polideportivo. Hoy, a pocos días de la inauguración de este importante encuentro internacional, nos damos cuenta que, como solemos decir los bolivianos, “nos hemos hecho pisar con el tiempo”.

Si hay algo que salta a la vista y molesta la paciencia de quienes nos constituimos en espectadores del proceso de preparación de la sede de estos juegos, es la improvisación que ha caracterizado a su organización. Hace demasiados meses, quizá hace más de un año habíamos advertido que el cronograma presentaba demoras y hoy constatamos que nuestras percepciones no estaban equivocadas: Los escenarios deportivos, en su mayoría, no han sido concluidos, asunto que no solo preocupa sino que nos adelanta a especular sobre el aporte que haga el cuadro boliviano al medallero que es, en última instancia, lo que interesa cuando se trata de una competencia internacional; lo demás, la acumulación de experiencia y otros aprendizajes es solo pedagogía de consuelo.

La “entrega” de los escenarios de competencia sobre la marcha y la ausencia de alternativas adecuadas para el entrenamiento de los atletas, ha hecho que estos se vean en la imposibilidad de desarrollar una óptima preparación; es mas, esta situación ha provocado lesiones físicas, molestias e incluso renuncias de algunos competidores nacionales.

Si bien este hecho no es menor, la demora en la entrega de los campos deportivos no es lo único por lo cual debamos lamentarnos; ya ni siquiera llama la atención que los organizadores de esta versión de los Juegos, hayan priorizado -y con resultados que dejan mucho que desear- la infraestructura. Y digo que no es extraño porque si hay algo a lo que nos hemos acostumbrado muchos bolivianos es a creer que los esfuerzos se limitan a las obras de cemento. Esta no es la excepción, todo indica señalar que los organizadores se han concentrado en los escenarios deportivos, pero sin tomar en cuenta variables asociadas como el tiempo que necesita un competidor para su entrenamiento y afianzamiento con las características del escenario, amén de otros aspectos que son determinantes para el buen desempeño: Nutrición, estado físico y psicológico, indumentaria deportiva, recursos económicos, logística y demás.

Los problemas y dificultades que nuestros atletas han venido manifestando en este tiempo hablan del descuido de estos otros aspectos, por tanto, son una invitación a responder la eterna pregunta: ¿Por qué -excepto pocos casos- nos va tan mal en las competencias internacionales?

No puede ser que tengamos atletas lesionados por entrenar en condiciones inapropiadas, que su desayuno sea té y pan, que las disciplinas de grupo no tengan un lugar dónde concentrarse y hayan tenido que acudir a domicilios particulares de algunos de sus miembros, que el Estado “aporte” con la cuarta parte de lo que cuesta la indumentaria deportiva, que no se hayan generado los permisos a tiempo para que los atletas puedan ausentarse  de sus fuentes laborales y/o establecimientos educativos; es decir, no puede ser que la improvisación nos vuelva a sentenciar como país.

Tuve oportunidad de tomar una fotografía aérea de la Villa Suramericana de La Tamborada donde se concentrarán los competidores y donde también se han levantado algunos escenarios deportivos; la imagen afianza lo dicho hasta ahora: Improvisación y algo más.  Si la improvisación genera molestia, ese algo más provoca ira, y es que no puede ser que el gobierno de Evo Morales haya decidido asumir la organización de este evento internacional si la salud, la educación, los servicios básicos, la seguridad, el empleo digno y en general, el bienestar de un grueso de la población, aún son asignaturas pendientes. Resulta pues atrevido concentrar recursos económicos en escenarios deportivos cuando los bolivianos necesitamos resolver asuntos vitales.

A pesar de todo, deseo que Bolivia haga un buen papel.

http://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20180520/columna/juegos-suramericanos-2018-improvisacion-algo-mas

 

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