Juegos Suramericanos 2018, improvisación y algo más (Sin Pelos en la Lengua, Los Tiempos 4)

Cuando se anunció que Cochabamba sería la sede de los XI Juegos Suramericanos (ODESUR), mayo de 2018 parecía una fecha que nos permitiría afrontar con cierta holgura los retos de este certamen polideportivo. Hoy, a pocos días de la inauguración de este importante encuentro internacional, nos damos cuenta que, como solemos decir los bolivianos, “nos hemos hecho pisar con el tiempo”.

Si hay algo que salta a la vista y molesta la paciencia de quienes nos constituimos en espectadores del proceso de preparación de la sede de estos juegos, es la improvisación que ha caracterizado a su organización. Hace demasiados meses, quizá hace más de un año habíamos advertido que el cronograma presentaba demoras y hoy constatamos que nuestras percepciones no estaban equivocadas: Los escenarios deportivos, en su mayoría, no han sido concluidos, asunto que no solo preocupa sino que nos adelanta a especular sobre el aporte que haga el cuadro boliviano al medallero que es, en última instancia, lo que interesa cuando se trata de una competencia internacional; lo demás, la acumulación de experiencia y otros aprendizajes es solo pedagogía de consuelo. Seguir leyendo “Juegos Suramericanos 2018, improvisación y algo más (Sin Pelos en la Lengua, Los Tiempos 4)”

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De agravios, falsos debates y descréditos (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos 3)

Es increíble la facilidad con la que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos se ha encargado de provocar su propio descrédito. La corrupción, el clientelismo y el prebendalismo son los medios con los que los partidos políticos han instrumentalizado su autodestrucción.

Hoy, ser político es sinónimo de nada honroso, y es más que desalentador que así sea. Es preocupante que esto ocurra, pero es más lamentable descubrir que forme parte de un producto diseñado para alejar de la política a románticos, ilusos y bien intencionados seres humanos, y cerrar el círculo a los descorazonados dispuestos a todo.

Sin duda hay que cambiar esa desgastada y maligna estructura política. ¿Cómo? ¿Con qué hombres o mujeres se logra ese cambio? Son las preguntas que se apuntan en la libreta de urgencias cívicas. La fórmula no es mágica, tampoco existen recetas; las propuestas no son de fácil construcción porque tienden a disolverse en un trago amargo hecho de hastío, desconfianza, miedo, desidia, anomia y enojo del ciudadano. Seguir leyendo “De agravios, falsos debates y descréditos (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos 3)”