Él nos mintió…¡OMG!


De un tiempo a esta parte, fruto de la polarización política, de la cultura caudillista, del hambre (material y espiritual) crónico del que se padece y de la insistente provocación “externa” a actuar de ese modo, muchos bolivianos, pero muchísimos, creen que si se critica a los azules es porque se es verde, si se critica a los verdes es porque se es azul, si se critica a ambos es porque se es amarillo, si se critica a los amarillos es porque se es azul o verde. Y así, si se critica a uno es porque automáticamente apoyas al otro.

Esto es lo peor…bueno, casi lo peor que nos puede pasar como sociedad civil libre y pensante…o librepensante. Y nos está ocurriendo. Si te animas a lanzar una opinión a favor o en contra de alguien es porque guardas interés en él o en el otro, una actitud política por demás limitada, miope, injusta, obtusa y muy acriollada….Kiiiii ki ri kiiiiii.

Existen muchas causas para explicar este fenómeno, algunas ya las he mencionado en la primera línea del texto, pero también puedo citar otras: El ataque es síntoma de la falta de argumentos; es pues característico que ante la ausencia de razones, lo que queda es involucrar al mensajero para reducirlo, comprometerlo, minimizarlo, criticarlo y claro, sacarle la madre, decirle de quién son sus hijos y la suerte de su descendencia aún no nacida. Sí, ante la falta de argumentos de la razón, lo mejor es tratar de acabar con el interlocutor haciéndolo quedar como una pulga con laberintitis y coja.

Pero insisto, no es lo más grave que puede estar pasando, finalmente uno se vuelve aguantadora y más allá del cuero de chancho que se vaya criando, se sabe que nada más se trata de la estrategia del ignorante.

Lo más terrible es que ante la falta de argumentos, criterio y honestidad de algunos acusadores, muchos se atreven a asumir defensas, silencios o pataletas por convicción partidaria o ideológica (que no es lo mismo) y no por consecuencia con los principios éticos que debieran ser los que ordenen el comportamiento humano.

¡Es tan patético escuchar el silencio de algunas personas ante el mochilazo de Leyes!

¡Es tan patético y horroroso evidenciar que hay padres de familia capaces de salir a la Plaza Principal a defender las mochilas sabiendo que detrás hay una mordida de más de 10 millones de bolivianos!

¡Es tan espantoso no opinar nada ante el bloqueo de Kara kara por no joder a Leyes impidiendo que el MAS obtenga réditos de las desventuras del Alcalde!

¡Es tan increíble rasgarse las vestiduras y sacarse los dientes de ira por la mentira del título del Vice porque creemos que no hay otro argumento más poderoso que descubrir como el gran impostor a un tipo que le sobran antecedentes para ser el más impresentable de todo el Estado Plurinacional (después de cierto periodista de la red que más se ve) y que hace rato debíamos haber sacado a punta de votos!

Se está actuando de una manera cobarde: Se prefiere traicionar los principios antes que sentenciar la mentira, el engaño, el robo, la falsedad, y otras formitas de actuar de los señores políticos (“amigos” o enemigos) …y sí, se está siendo tan patético y patán como ellos, los políticos.

Lo contradictorio es que lueguito nos quejamos por el caudillo (y somos más papistas que el papa). Nos quejamos de los políticos y somos igualitos a ellos. Nos quejamos por lo que nos ocultan pero callamos por conveniencia. Protestamos cuando nos asaltan y estafan, pero aceptamos que lo hagan para no ponerlo en evidencia ante el enemigo político. Puteamos por la tala de tres arbolitos en tal avenida, pero nos hacemos a los imbéciles ante la invasión “legal” del Tipnis donde se está sacrificando miles de hectáreas de fauna y flora, y lo que faltaba, nos queremos acuchillar de la alegría por haber demostrado que Linera solo hizo dos años de Universidad, cuando en realidad gracias a este infame señor, se está a punto de perder la democracia y todo lo que ello implica.

Pasa que cuando no se actúa bajo el rigor de la ética, no solo se defiende lo indefendible, sino que es fácil extraviarse en las demás escalas. De ahí que empezamos a confundir faltas con delitos y pecados y le asignamos al boom del momento, la mayor calificación de interés y atención del día…hasta que aparezca otro boom; no así nomás el Senador investigador del record académico del Vice dijo que la denuncia del falso título era “la noticia del día”, cosita que ningún medio le creyó.

Lo cierto es que callamos o gritamos según nuestra conveniencia. Porque nos cae bien uno y odiamos al otro; porque uno es indio y el otro no; porque uno es verde y el otro azul, porque uno es cuate y al otro no lo conocemos; porque uno tiene que seguir y el otro caerse; porque uno me da pega y el otro jamás lo hará; porque uno robó 10 y el otro 100; porque uno es simpático y el otro un feo de mierda; porque uno prometía algo y el otro se caería en 6 meses; porque uno lee actuando y el otro balbucea el abecedario; porque uno es local y el otro nacional; porque uno se viste de chaleco color loro y el otro de saquito color noche; porque uno le roba a los niños y el otro a los cocaleros; porque uno ya saqueó durante 12 años y el otro solo lleva 2…..señores, ¿en qué jueguito hemos caído?

Y lo peor, peor (porque hay cosas peores) es que los que creen y actúan de ese modo, o sea, por conveniencia y/o simpatía, creen que todos somos iguales, es decir, suponen que lo que los otros hacen o dicen es porque apoyan a uno o al otro y no porque su línea de opinión esté arraigada “simplemente” a la ética: “El ladrón cree que todos son de su condición”.

Finalmente, yo no voy a juzgar las razones que cada uno tiene para actuar de una u otra forma, después de todo, no venimos de la misma cuna (educación) y la escala de valores que algunos manejan al parecer se las impone el tamaño de su panero; lo que no acepto es que alguien con ese nivel moral considere que todos somos iguales.

Con respecto al falso licenciado y el reclamo que hago de la necesidad de colocar en el lugar que corresponden las demandas y exigencias del colectivo nacional, más de alguien me acusó de apoyar la impostura, la mentira y la falsedad material; y alguien me dijo que “se nota mi apoyo al Vice”; por favor, limítense a fiscalizar sus conciencias y a esclarecer sus prioridades axiológicas antes de andar lanzando acusaciones sin fundamento ni argumento. Otro me dijo que yo -habiendo quemado mis pestañas estudiando- debería apoyar la denuncia del falso licenciado…a esa persona y en su lógica, le pregunto: ¿Si yo no hubiera quemado mis pestañas estudiando, y solo fuera una feliz, santa, sacrificada y humilde ama de casa, no tendría derecho a protestar por la mentira del título del Vice? ¿Calladita nomás porque no estudié y qué se yo de ir a la U? Esas son las resoluciones filosóficas que se obtienen de las lógicas del absurdo.

Es momento de dejar de personalizar los asuntos que son de interés común; es tiempo de dejar de acusarnos, pero, sobre todo, es hora de dejar de ser tontos útiles a los políticos.

Él nos mintió, OMG…y ahora fuerte nos vamos a jajajear en su cara siempre…mientras él, el mentiroso y falso, muy serio, tieso y parco, se frota las manos contra su naricita de madera inventando su vigésima novena estrategia envolvente que sí nos va a terminar de fundir.

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