Decepcionar por ser como eres


Cada vez que peco de ser yo misma, me acuerdo de la lectura enviada por mi amigo Eduardo Morales desde Portugal. El texto es de Adam Grant y se titula “Sé tú mismo, es un pésimo consejo”. (Te dejo el link y te recomiendo su lectura https://www.nytimes.com/es/2016/06/09/se-tu-mismo-es-un-pesimo-consejo/?smid=fb-espanol&smtyp=cur).

Grant asegura que “nadie quiere ver tu verdadero yo. Todos tenemos pensamientos y sentimientos que consideramos fundamentales en nuestras vidas, pero que es mejor callar”, el autor explica que “Cuánto busca alguien ser auténtico depende de un rasgo de la personalidad llamado autorregulación. Un autorregulador fuerte observa constantemente a su alrededor en busca de pistas sociales y se adapta. Odia la incomodidad social y trata desesperadamente de no ofender a nadie…Los autorreguladores bajos tachan a los altos de camaleones e hipócritas. Tienen razón en cuanto a que hay un momento y un lugar para la autenticidad. Algunos resultados preliminares de una investigación sugieren que los bajos (autorreguladores) suelen tener matrimonios más felices y menos probabilidades de divorcio. Con la pareja amorosa, ser auténtico puede llevar a una conexión más genuina. Sin embargo, en los demás aspectos de nuestras vidas, ser muy auténtico puede tener un precio. Quienes se regulan a un alto nivel avanzan más rápido y logran un mayor estatus, en parte porque están más preocupados por su reputación. Aunque para algunos eso pareciera premiar el fraude de la autopromoción, ellos pasan más tiempo investigando qué necesitan los demás y ofreciendo su ayuda”…en fin, la lectura es muy nutritiva tanto para los fuerte como para los débiles autorregulados como yo.

Recordé esas reflexiones la anterior semana cuando decepcioné a muchos amigos al admitir que no conocía ni me interesaba profundizar la vida y las teorías del astrofísico Stephen Hawking. Hubo gente muy preocupada y amable que me envió inbox libros del investigador, artículos relacionados  y consejos de por qué debía saber sobre su obra científica. Hubo un amigo al que aprecio mucho que incluso se sintió profundamente confundido y desmotivado con mi reacción cuando le dije que no me interesaba profundizar sobre el genio.

Ayer en un almuerzo de cumpleaños de una buena y querida “pariente” me ofrecieron un café cortado; puse una cara de “qué es esito”. Todas las señoras de la mesa conocen qué es un café cortado, yo no. Para mí el café es café como sea, cortado, entero, mitad, mitad más uno, hasta el Nescafé es café. La verdad me da igual cómo tomo el café, y no me hago drama si me ofrecen un té.

Esta mañana llené un cuestionario para una publicación que saldrá próximamente y una de las preguntas cortas estaba referida a cuál era mi perfume favorito…pasé largos minutos padeciendo una crisis existencial muy jodida porque la colonia que uso me costó 5 dólares, una fragancia que  dura lo que dura el chisguetazo y por supuesto que nunca supe su nombre y tampoco lo sabré.

Una vez a la semana al menos sufro con el nombre de las calles. Mis hijos saben mucho más que yo de direcciones…a pesar de que lo he intentado, no puedo aprenderme más allá de lo básico, es decir, de la Heroínas, la América, y la Aroma; y todo el tiempo ando pidiendo referencias para ubicarme “dime qué queda por ahí”.

Y para rematar con mis pecados, me da asco el caviar, detesto el whisky, el vino me da una tremenda acidez y un fuerte dolor de cabeza, confundo el singani con el vodka, no entiendo qué es exactamente un canapé y me gusta reir libremente, decir malas palabras y emplear la ironía cuando hablo y escribo….ah, y no sé inglés más allá de los colores de la paleta de básicos; es decir, ¡soy una vergüenza absoluta!

Volviendo al primer párrafo, debo decir que reconozco que no debería decir todo esto ni nada de esto. Y es verdad, jamás debes aceptar tus debilidades, debes ser y parecer perfecta como hacen los políticos, y como hacen al final muchos.

Debería haberme interesado en los descubrimientos del astrofísico de nombre difícil porque no hacerlo es ser una ignorante peligrosa; debería gustarme al menos un trago fino; debería saber de café y de vinos; debería saberme el nombre de las calles, debería tener un perfume preferido y debería reir como señora. Pero ¿por qué? ¿Porque es parte de la educación que debieron darme en casa? ¿Porque es cuestión de cultura general? ¿Porque nunca hay que dejar de aprender las cosas buenas de la vida? ¿Porque si no lo haces eres una mala persona? ¿Porque soy periodista y crítica de imbéciles?

¿Por qué carajos debo saber todo esto? ¿Para tener tema de conversación? ¿Para tener amigos a quienes no decepcionar? ¿Para parecer inteligente y culta? ¿Para ser admirada y querida? ¿Para detener el cambio climático?

Vivimos en una sociedad que te obliga a ser como no quieres ser.

Para mí, mi familia y mis pocos amigos es suficiente como soy, trabajo en mis verdaderas debilidades que tienen que ver con algunos pensamientos pecaminosos, algunas fantasías sexuales bochornosas, algunos deseos incontrolables de comer pollo Choco una vez al mes, con mi manía de joder a los ineptos de autoridades que tenemos, con saber que mis hijos sean felices y estén siempre bien, con hacer mis tareas diarias, con tratar de ser una ciudadana respetuosa y amable y con mi obsesión de ahorrar unos pesos para mi vejez y la de Alvaro.

Lo siento si no puedo platicarte de los agujeros negros del universo, ni de las luces y sombras del sol, ni de los ciclos de la luna….yo solo sé que amo cuando luce llena.

Lo siento si no sé de buenas cosechas de café ni de cata de vinos…yo solo sé que no hay nada mejor que una charla sincera con un amigo.

Lo siento si no sé aguantarme una risa abierta…yo solo sé que reírse de uno mismo es tan importante como amarte tal como eres, trabajando en aquello que te hace buena persona y mucho más en aquello que se constituye en un peligro para tu felicidad y la de tus seres queridos.

(En andragogía hay un principio que rige la ciencia: Nadie aprende lo que no le interesa o siente que es inútil para su vida. Pienso que el derecho de esa determinación es absolutamente personal. Lo que diga el protocolo y las normas sociales que afecten a quienes se dejan afectar por ellas… también es un derecho de elección personal).

¡Linda semana amigos!

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8 comentarios en “Decepcionar por ser como eres

  1. Luis Camacho

    Molmitos eres genial !!
    Me encanta tu sencillez profunda, tu crítica “sin pelos en la lengua”, tu valentía para ser quien eres. Felicidades !!
    Un ejemplo a seguir …
    Prometo intentarlo

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  2. Moisés

    Clarísimo, como la gota de agua, en el rocío, admirable por decir; quiero decir, por escribir para nosotros, que también somos gente con sus buenas y sus malas, como cualquier ser humano que habita en este planeta.

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  3. Jorge

    Pienso que el reconocer,admitir o mejor dicho tener conciencia del espacio que ocupamos no da cierta libertad, y nos permite tener una vida mas sincera y concistente .Lo que Ud explica , no es poca cosa, y a mi criterio es admirable,pocas gentes gozan de la valentía de autodimencionar sus alcances

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