¿Qué hicieron los dioses con nosotros?


Farmacia de la América esquina Pando. Mientras esperaba mi turno, miraba a unos niños pequeños (cuatro) jugando a pasar la hora. La madre con una wawa en brazos, cuidaba de rato en rato a los cuatro niños. ¿Para ellos qué ha cambiado? Parece que poco o nada. Es posible que la mejora radique en un bono de 50 pesos por haber llevado a los niños a los controles de ley…es posible que la escuela a la que asisten los mayores (si asisten) ahora tenga un tinglado que los protege del sol  y la lluvia mientras patean pelota o juegan a la liga liga. ¿Qué más habrá cambiado para esa familia que pide limosna en la calle?

A esta realidad, quiero sumarle los intentos de Evo Morales por quedarse en el poder. Dice que él no quería hacerlo pero que lo hace obligado por el pedido del pueblo, olvidando que ese pueblo, en su mayoría, le dijo que se fuera nomás, que había sido un buen Presidente pero que lo correcto era que se  fuera tal como señala la CPE.

¿Y qué tiene que ver la imagen de la familia en la calle con el prorroguismo patológico del régimen? Todo. Todo pues Evo dice que se quedará porque el pueblo lo necesita para seguir impulsando la democracia (je, je, je), y para seguir avanzando en el proceso de cambio….repito: ¿qué ha cambiado? Vaya, cuidado, sería injusto decir que nada ha cambiado, y lo reconozco, las escuelas en el campo, sobre todo, tienen infraestructura nueva pero no una mejor educación; los pueblitos tienen un hospital pero no mejor salud; las plantas de YPFB están como nuevas pero la materia prima escasea; hay más leyes y de todo tipo pero son cada vez más los bolivianos que se pasan el rojo en las esquinas; hay bonos para toda la familia, pero sigue habiendo pobreza; la economía va viento en popa dicen, pero los salarios son un insulto al esfuerzo y a la esperanza…en fin, así estamos los bolivianos, metidos en un proceso de cambio que en realidad, parece que poco o nada ha cambiado la realidad del grueso de la población.

Pero aún así nos dicen que Evito se debe quedar…y la gente está emputada pero asustada y aburrida. Y para peor, cuando algo va surgiendo, aterrizan los pelafustanes (que no faltan) a desacreditar el empeño. Como si fuera fácil a estas alturas cohesionarse, como si ellos lo hicieran, como si se hubiera nacido para solo criticar y destruir, o como si se trabajara para el partido oficialista, ¡caray!

Y no me refiero solo al grupo de mujeres jóvenes que recientemente ha movilizado a cientos de mujeres en el país y que le han dicho a los empresarios y a medio mundo sus verdades; me refiero a ellas y a otros grupos que todo este tiempo han intentado surgir y a los otros que seguro aparecerán más adelante.

Pasa que vienen unos ñatitos y ñatitas -amigos y/o funcionarios del gobierno- a bajar cualquier surgimiento; y pasa también que vienen unos ñatitos y ñatitas de la oposición partidaria a hacer lo mismo; y vienen otros que por ingenuos y aburridos, se prestan para hacer lo propio.

Entonces, yo me digo “para mis adentros”, ¡Vayámonos todos a cierta parte (o quedémonos donde estamos que es igual)! Quedémonos como estamos, entregando el statu quo a dos fórmulas que está visto no sirven: la oficialista que poco o nada le interesa la familia de la calle que pide limosna y a fin de mes estira la manitas para recibir los bonitos asistencialistas del papá gobierno¸ y la opositora que es tan inútil como la primera. Claro, porque resulta que ojo, ¡cuidado que esa plataforma de mujeres quiera convertirse en partido político!, porque ¡cuidado que le estés dando demasiado crédito a Juanito a Periquito o a Pepita y los hagas crecer demasiado y luego se postulen a X cargo político! Es decir, todos se cagan de miedo en los nuevos liderazgos, oficialistas y opositores…porque no soportan, ninguno de los dos, la posibilidad de un tercero en juego y menos si son mujeres, jóvenes, fuertes, valientes, sin cola de paja….esas, esas, son un peligro y hay que callarlas y reducirlas hasta hacerlas desaparecer. Hay que dividirlas,  criticarlas,  amedrentarlas,  bajarlas porque son un peligro para Evo, y para el ramillete de bellos y gordos candidatos que ya se frotan las manitas y los piecitos con la sentencia del TCP y con el ego que expele su grandioso cuerpo.

Así estamos pues, como he dicho varias veces “cagados por los dioses”….ay, y siento que te moleste mi vulgaridad, pero en todo caso, a mi me revienta la vulgaridad de los políticos y magistrados de este país (que vienen a ser la misma basura) que no se cansan de insultar, menospreciar y condenar el presente y futuro del pueblo: unos pagando bonos, y otros ofreciendo mejorar el pago.

Bolivia hoy necesita otros líderes…dejémoslos surgir. No critiquemos por criticar, no publiquemos porque era una pruebita y queríamos ver las reacciones de la gente, no seamos tontos útiles de nadie, y menos de esos que nos mandan memes y videos destructivos, tendenciosos, tóxicos, malignos y manipuladores.

Que no nos inquieten las mujeres, las jóvenes, las valientes…que nos nos inquieten los guapos, los feos, los ricos, los pobres, los culitos blanco o los potitos negros…los defensores de la democracia podemos ser todos.

Acá y ahora lo único que nos debe inquietar es el miedo, la desidia, la apatía, la dejadez, el individualismo como la de mi vecino que por ser tan típica te la cuento: la anterior semana tuvimos reunión de asamblea, el vecino en cuestión llegó algo retrasado, no saludó a nadie, se sentó sólo y no dejó de ver su celular hasta que se tocó el punto que a él le interesaba. Expuso su punto de vista, solucionó su problema, se paró y se fue…sin despedirse. El vecino, si vecino se le puede llamar, solo fue a solucionar su problema, los problemas de los demás, los problemas comunes, no eran de su incumbencia…qué tal, jodido, no?

 Conozco muchos de ese tipo; y eso es lo peor que nos puede pasar. Eso es lo que hay que criticar, no a las personas, hombres o mujeres, que quieren construir, que son capaces de unirse y organizarse para defender el interés común…no por favor, es tiempo de agradecer el sentido comunitario de las personas, el tiempo por el otro, la voz alta por los demás.

Finalmente, estamos ante un monstruo que no quiere contrincantes; que detesta el trigo limpio; que le teme a los nuevos liderazgos…y estamos frente a unos dinosaurios opositores que aún creen que con su ego pueden hacer algo.

No te sumes a la destrucción.

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