No se negocia (SÍSTOLE & DIÁSTOLE OH.LT 40)


D3S_7989mandarEstaba regando mis cucardas, serían casi las diez de la noche, cuando la sirena de una ambulancia interrumpe la tranquilidad del barrio. ¿Qué había sido? Un muchacho perdió el conocimiento por intoxicación alcohólica aguda. Me cuentan también que por mi zona, hace poco una joven había sufrido similar cuadro. Mientras trato de asimilarlo, recuerdo a otra muchachita que perdió la vida en una vivienda particular en la que se estaba  celebrando con ingente cantidad de alcohol.

Las preguntas de rigor: ¿Dónde están los padres? ¿Qué hacen mientras sus hijos se alzan semejantes farras? ¿Cómo pueden permitir que sus hijos de 15, 16 o 17 años beban? ¿Cómo es posible que el hijo menor de edad, en una casa particular, vuelva con aliento alcohólico? ¿Cómo se acepta que un niño deba ser internado por un “coma etílico”?

Tenemos tres hijos varones, uno universitario, el segundo de 15 y el tercero entrando a los 13 y entendemos que no podemos decir “de esta agua no he de beber”, es mas, de muchas maneras estamos haciéndole frente a la compleja realidad; pero  lo que sí podemos asegurar es que como padres hacemos nuestro mejor esfuerzo por tratar de que los chicos entiendan que el consumo de alcohol siendo menores de edad es un asunto innegociable; no concebimos pues negociar con un niño de 15 años cuánto puede beber porque lo racional es que no lo haga; la norma señala que está prohibido; y la lógica te grita que aquello no está bien.

No se negocia y punto final, aunque el punto final parece solo una coma ante la recurrencia de los tiempos y los espacios en los que debes conversar, advertir, concienciar y amenazar, incluso, si es que el niño cruza la línea.  ¿Por qué resulta complicado?  Porque formamos parte de  una sociedad en la que se ha asumido con excesiva permisividad el consumo de alcohol y parece ser que se nada contra la corriente cuando conoces que son los propios padres quienes no solo lo permiten sino, en muchos casos, incentivan la bebida; cuando sabes que a tu hijo le llamarán nerd, ñoño, aburrido, marica, loser, o rarito por negarse a beber.

Qué se puede hacer, me pregunta la vecina. Tratamos de enseñarles a nuestros hijos a dar la otra mejilla aceptando que les digan todo eso antes de ser obligados a hacer algo que su educación en valores no se lo permite. ¿Cómo educar en valores? Además de las permanentes charlas, de los cansadores “sermones”, de los casos que no desaprovechamos para graficar las consecuencias de las malas decisiones, está el ejemplo de los papás: Nuestros hijos jamás nos han visto bebiendo alcohol.

Somos nosotros los que debemos estar alertas, no ellos. Somos los padres, los tíos, los abuelos quienes fallamos, no los chicos. Somos los adultos los que nos hemos extraviado entre cuándo negociar y cuándo no.

Datos:

  • La Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (Cicad) reveló que el 60% de la población boliviana consume alcohol, y que hay mayor incremento entre los jóvenes de 15 y 17 años.
  • Bolivia ocupa el primer lugar en el consumo problemático de alcohol entre Argentina, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay, según revela una encuesta de Ebbaa: “Casi uno de cada dos consumidores de alcohol dieron positivo”.
  • Datos de la Organización Panamericana de la Salud revelan que el consumo de alcohol en Bolivia se ha incrementado en un 300% en los últimos cuatro años.

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