El abucheo a la Filarmónica


ignoranciaEl 14, nuestro 14 de Septiembre, no quise detenerme en la crítica y traté de ofrecer un texto inspirado en los aspectos amables que nos caracterizan a los cochabambinos. Creo que no me equivoqué al hacerlo porque los bolivianos en general, y los cochabambinos en particular, necesitamos recobrar nuestra autoestima, por eso la algarabía con los pequeños y grandes triunfos futboleros, por ejemplo. Es evidente que necesitamos alegrarnos por algo y por alguito.

Perdonen que generalice pero todo hace pensar que los bolivianos hemos nacido con la etiqueta de perdedores; suman en nuestra historia más derrotas que éxitos y nos causa cierto placer ser negativos y criticones. Es más fácil encontrar peros que soluciones, es más fácil la crítica que el halago…y eso nos tiene con la autoestima enquistada en la bolita que sobresale en la esquina externa que une el pie con la pierna. ¡No puede ser!

Bueno, el tema es que el 14, a manera de homenaje a esta tierra que sigue siendo bondadosa con todos, decidí irme por el lado de esa otra mirada, la buena, la “positiva”, la que nos da aliento y nos mima…y resultó. Y resultó porque repito, estamos cansados de la crítica y del ninguneo: que los cochalas somos jodidos, envidiosos, cochinos…..no, los cochalas somos los cochalas, gente trabajadora, exigente, valiente, inteligente, emprendedora, solidaria y amable. ¿Por qué no decirlo con máximo orgullo y seguridad?

Este textito, sin embargo, no es para seguir adulándonos…suficiente con lo dicho, suficiente. Estas líneas son para expresar mi empute por lo ocurrido en la serenata a Cochabamba. ¿Qué pasó en la serenata? Dejamos ver nuestra enorme y patética falta de educación, cultura y tolerancia.

Debo confesar que a mí me emputa la música clásica. No la soporto. Me causa taquicardias. No la entiendo y me desagrada. ¿Qué más puedo decir? Que soy una ordinaria porque resulta que tampoco me gustan ni el whisky ni el caviar, los encuentro aterradores y ofensivos al paladar. Prefiero los clásicos de los Ochenta, el Cerecer de durazno y el maní con pasas. ¡Así de poco cultivada soy! O sea que entiendo que a otras gentes tampoco les guste la música clásica.

Hasta ahí vamos bien. La cosa es que el hecho que a mí no me guste la música clásica que interpreta la Filarmónica no significa que sea ésta, posiblemente, la mejor música del mundo, ni que tenga el derecho de abuchearla ni de dejar ver mi desagrado aportando junto a otros incultos como yo, a una silbatina de la gran siete. No señores, no tengo ningún derecho a hacerlo porque eso no solo es ser ordinario, sino falto de educación y un reverendo intolerante.

Tampoco voy a justificar la silbatina y abucheada con el argumento de que la Alcaldía se equivocó de escenario, de dosis o de público porque eso sería aceptar la mala educación de los presentes; es decir, justificar una expresión que lo único que reveló fue mala educación e intolerancia.

La Alcaldía, esta vez, acertó ofreciendo una serenata que conjuncionara música folklórica y música clásica porque resulta que eso, ese mix, precisamente, es cultura…y tolerancia.

Carajo, nos gustan los nombres en inglés, el sushi disque, ir a comprar al súper, las carreteras por medio de la selva porque dicen que traen progreso y desarrollo humano, las vagonetazas y camionetazas de 70 mil dólares, nos gusta viajar a Miami y a Punta Cana… ¿y no vamos a rechiflar la serenata porque nos ponen música clásica? ¿Pero qué clase de pendejos somos? Quedémonos nomás con nuestras lawitas de choclo, viajando a Tarata, Cliza y Punata de vacaciones, andemos en el trufi 110 y disfrutemos -con cuetillos en mano- de nuestros Kjarkas que hoy sí tienen un motivo de sentirse orgullosos bolivianos, ¿no veeeeeeee?

Con esta demostración de falta de educación e intolerancia, la Alcaldía -tan miedosa siempre de exigirle algo a los cochabambinos- al año optará por traer a cualquier villero de algún pueblo de Argentina, a un creído mexicano, al Cholo Juanito del Perú y a las Cariñositas del Valle. Y estará bien pues, estará bien porque eso también es cultura…pero también cultura es la Filarmónica, el coro del japonés y la danza de la Melo Tomsich o de la Silvia Fernández.

Me voy a confesar nuevamente. El otro día descubrí el placer de bailar una zapateadita, de esas que se escuchan en las construcciones, en los micros y en los buses interdepartamentales. Sentí el mismo placer que tu sientes cuando en los matriquis, cumpleaños y demás jodas te ponen cumbia, salsa, morenada, caporal, las negritas afros de los 70, los Village People y Rod Stewart. Es que eso es cultura….y tolerancia.

La música no puede pues dividirnos, para eso está el Evo, el Linera y el Quintana, ¿no ve? La música es tan bellamente anárquica y global como el repertorio discrográfico de un matrimonio. Entonces, ¿por qué carajos tendríamos que abuchear lo que nos propone la Filarmónica? ¿Porque no era el escenario? ¿Porque la dosis no fue la adecuada? ¿O porque sencillamente nos hemos vuelto unos intolerantes con el otro y con los otros y porque creemos que lo único que vale es lo que me gusta a mí y a mis iguales?

¡No jodan pues! Este país no es tuyito ni de “usteditos” nomás. Este país es pluri tal como nos ha dicho el Evito. Aquí se puede y se debe escuchar lo que te gusta a ti, lo que le gusta él y lo que me gusta a mí. ¡Así nomás, carajo! ¿Qué derecho has creído que te ampara para venir a rechiflar a la Filarmónica? ¿Tu derecho de ser un atrevido ignorante y un extremo intolerante? Vaya, vaya, andas mal.

Resulta que no es pues así o sea que te voy a decir algo bien boliviano que con frecuencia me hago decir: “si no te gusta, no escuches”…”si no te gusta, no vayas”, “si no te gusta, no jodas”, “si no te gusta, aprende… para que te guste”, pero jamás trates de imponerte con un abucheo, eso es de ordinarios, de rotos (como les dices a los chilenos)…eso está MAL, eso no se hace, eso no habla bien de ti ni de nosotros.

Cultura es, sobre todo, tener la capacidad de tolerar, de comprender, de experimentar, de aceptar, de aprender y de disfrutar tanto de Antonio Lucio Vivaldi, Johann Strauss o de Las Cariñositas del Valle. No nos hagamos ni a los criollos ni a los universales que, con educación y un poco de cariño, podemos ser ambos.

Le pido a la Alcaldía que siga en el intento porque si a mí no me gusta el tal “Betoven” es porque no lo escuché lo suficiente…por favor, está en sus manos hacer que me interese en sus composiciones porque estoy segura que si insisten conmigo, es posible que algún día acabe infartada de placer con sus 9 Sinfonías… pero por favor, jamás insistan con el  canapé con caviar ni con el whisky con hielo. !Jamás!

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6 comentarios en “El abucheo a la Filarmónica

  1. No falta el genio que se mete a opinar cualquier cosa, ese “caballero” no asimilo bien el “no nos hagamos a los Universales”.
    No es orgullo, lo que haces es decir algo con sinceridad y aceptar la verdad, ademas estas diciendo claramente que seria bien que nos inculquen mediante actividades culturales o de cualquier otra forma, y así poco a poco adquiramos el gusto a la música clásica, el arte abstracto, o el teatro de vanguardia, por nombrar algunos.
    Y es así, es un gusto adquirido, si no fuiste expuesto a X o Z desde temprana edad ya sea por las costumbres de tu familia, comunidad, entorno o en nuestro caso el país entero, simplemente no tienes el gusto por eso, eso no te hace sordo. Sin embargo esta bien estar consciente de eso y saber que si poco a poco te expones, aprendes y entiendes termina gustándote o por lo menos lo respetas.
    Otra entrada buenísima Moni, gracias!

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    1. Querido Diego….mi oficio me ha enseñado que para las personas con intereses político partidarios, no interesan las ideas (el mensaje) sino el mensajero, por eso se ocupan de tratar de bajar al mensajero, tratan de reducirlo, de ningunearlo, de minimizarlo, de insultarlo, de hacerle quedar mal….es una vieja táctica de los izquierdistas, hoy los del socialismo del siglo XXI que viven del extractivismo y del abuso del poder viendo cómo sus pueblos mueren de hambre….Bolivia ha ingresado en esa lógica hace rato, todo es insulto, todo es ataque, todo es irse a la persona, no son pues capaces de discutir ideas porque son como una especie de loritos: repetidores (los loros no construyen, ni piensan, solo repiten). Te das cuenta lo lejos que vamos a llegar así? Gracias por tu apoyo.

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  2. Ramiro Ayllón M

    Llama la atención el orgullo con el que usted comenta que no le gusta la música clásica. Me atrevería a decir que es lo mismo que estar sordo, es un tipo de sordera. Qué lástime.

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    1. Ay por favor…¿y por qué tendría que gustarme? A mí, sin embargo, no me sorprende que se haya fijado en el detalle ese que al fin y al cabo es menudo frente a la crítica que hago, quizá porque está de acuerdo con el abucheo a la orquesta filarmónica, cierto? Para usted es más importante que a mí no me guste la música clásica que haya un público en Cochabamba al que no solo no le gusta la música clásica, sino que es mal educado. Por Dios…estar sordo es una bendición, pero ser miope definitivamente es un castigo.

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