Periodismo, gobierno y nosotros


operiodismo-digitalHoy, un amigo historiador me pide que le mande el cuestionario por Facebook o whatsApp, “ya no por el mail porque ni lo uso”. La anterior semana, un colega comunicador me señaló lo mismo. El fin de semana, el plomero me dice que le envíe una foto de los grifos y demás para asegurarse de no ir en vano a instalar una lavadora; y mi hijo no quiere saber de TV cable ni de línea telefónica fija…¿para qué? me dice.

Una antropóloga peruana y una abogada chuquisaqueña me dicen que las entreviste por Skype…yo hasta ahora analizo la posibilidad.

Es que claro, ante todo esto, nosotros los periodistas salidos de la universidad el siglo pasado y los nuevos que salen este incluso, seguimos con el chip antiguo; para muestra dos botones: Hoy el contacto nacional de una cadena de TV boliviana, presentó como noticia un hecho que no solo habla de un periodismo mediocre, miope, atrevido de malo, sino de las taras que tenemos respecto a las capacidades de los varones: “Un policía cambió los pañales de una beba cuya madre estaba ebria”.  ¿Cómo es posible que este hecho sea motivo de noticia? La periodista olvidó informar sobre la situación de la madre, sobre el futuro de la menor, sobre el paradero del padre, también olvidó mencionar cifras, estadísticas y contextualizar el hecho, y tampoco dejó un mensajito ni moralista, ni nada!!! No, la noticia fue que el efectivo policial cambió los pañales de la beba mostrándolo como héroe, como cosa rara, como fenómeno, como un individuo extraordinario que fue capaz de limpiar el poto de un bebé y cambiarle el pañal. Vaya acto de heroísmo digno de destacar en la televisión nacional (¿tan mal estamos?)….claro, los hombres y en especial los policías “son tan hijos de puta e inútiles” que para una periodista, su jefe de noticias y el de prensa, resulta todo un acto de heroísmo que cambie los pañales de una beba abandonada prácticamente por la madre y el padre. ¿Qué será de esa menor? ¡Pero acaso importa! …un policía le cambió los pañales y punto.

Así vamos en casa con el trabajo periodístico…pero el otro botón es que la anterior semana mi hijo de 12 años hizo un comentario digno de enviárselo vía celular al canal. Resulta que durante tres días vimos -mañana, tarde y noche- que una periodista cubría la noticia de la ballena azul (el juego de la ballena azul, le llaman). Mi hijo adolescente aburrido de la misma información, dijo: “estos nos incitan a jugar; todo el día nos dicen lo mismo”….claro, en una de esas la periodista mencionó que “el juego de Internet que está causando sensación en el mundo…”, haciendo una invitación a jugarlo más que una advertencia para no hacerlo.

Ustedes dirán que esto no es un asunto que tenga que ver con las nuevas tecnologías sino un problema que le compete a la formación de los periodistas. Y es verdad, seguramente la reportera pasó con chanchulla varias de sus materias; pero también es cierto que si no fuera por este blog, el feis y todas las nuevas tecnologías que hoy se disponen, mi crítica se quedaría en casa. Y claro que también tiene que ver con un tema académico pues resulta que lo que fue materia de primer semestre en la carrera de comunicación social donde estudié, hoy es materia de secundaria en cualquier colegio del sistema regular, es decir, la comunicación como objeto de estudio y como práctica, ya no es asunto exclusivo de los licenciados en comunicación. ¿Parte de la democratización de la comunicación? ¿”Culpa” de la globalización, del mercado, de la tecnología? sí, y sí. Hace 20 años, unos pocos tenían una cámara de vídeo, hoy, unos pocos no la tienen.

¿De qué privilegios pretendemos gozar entonces los licenciados en comunicación social si con un pinche celular y algo de insatisfacción acumulada cualquier ciudadano llano, agudo y obtuso puede convertirse en productor de mensajes?

En este “nuevo” escenario, ¿cuáles son los retos del periodista? ¿A qué distancia está del ciudadano común que desea hacer uso de su poder de comunicación? ¿A qué distancia está esa periodista que incita a “jugar” la ballena azul de mi hijo de 12 que cuestiona su “estilo”? ¿A qué distancia está ese medio de comunicación con una inversión de cientos de miles de dólares de aquel ciudadano que solo tiene un móvil inteligente de 80 dólares?

Hasta ahora, al gobierno de Evo le cuesta asimilar lo ocurrido el 21F. No pueden creer que habiendo metido tanta plata en los medios tradicionales, se hayan hecho ganar con las redes sociales, como ellos sostienen. Yo no creo que haya sido taaaan así, pero tampoco desconozco que algo tuvieron que ver esas redes “malditas”.

Es que todo indica que los periodistas y el gobierno se llevan la flor en estar desconcertados con la dinámica que hoy tiene la producción de mensajes informativos, noticiosos y de toda índole. Queda claro que ambas instituciones  -prensa y gobierno-  se niegan a cambiar de chip…ese chip con el que hasta ahora vienen funcionando. De no creer pero en Bolivia, periodismo y gobierno (cosa pública), son dos entidades que se gestionan de manera arcaica, caduca, obsoleta, remota. Cómo les cuesta modernizarse, agilizarse, despabilarse, aprender. Son lentas, son verticales y son cerradas. Y para suerte nuestra y frustración de ellas, no es una cuestión de inversión económica ni de capacidad de reacción (inmediatez); las ventajas son más complejas y tienen que ver con el uso de la técnica de codificación de mensajes…ese darse cuenta -a los 12 años- que hay una enorme diferencia entre incitar y provocar rechazo; o ese no darse cuenta entre lo esencial del abuso infantil y lo accesorio de una cambiada de pañales; pasa por la capacidad de codificar el mensaje que no necesariamente se aprende en el Taller 1 y 2 de Periodismo, pasa por estar metido en la salsa de la vida en vez de en una sala de redacción, pasa por cambiarse los zapatos cada cinco minutos para sentir la plantilla de los demás, pasa por desarrollar competencias lingüísticas y comunicacionales en el diario sentir, pasa por el empute provocado por un sistema abusivo y desigual que enseña el arte de la crítica, el cuestionamiento, el derecho a decir, el derecho a gritar, el derecho a la libertad; pasa por creer o dejar de creer que a todos nos seduce la basura.

Mi amigo Fajardo agradece que así sea…claro, él es comunicador pero sobre todo político y sabe que ninguno de los espacios es inocente y mientras más tarde aprendan, mejor para los mortales que bien o mal, andamos haciéndole equilibrios al poder, al de los medios y al político. Oh, poder, poder….medios y gobierno  son el poder ¿es que acaso andan demasiado ocupadas en aquello? ¿Es que no se supone que siendo gestores de poder, deberían ser capaces de “vanguardizar” sus sistemas de codificación y decodificación? ¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué no lo han hecho?

¿Por qué no pueden o no quieren entender que el poder que tienen hoy es compartido con todos? Es que de eso se trata…y claro, debe ser duro, durísimo asimilarlo. Hoy, el poder se ha democratizado, tumba regímenes, denuncia autoritarismos, hace recular a abusivos administradores de justicia, gana referéndums, y es implacable con el abuso de poder. Si pues, los medios tradicionales están tan cómodos en su extravío que le dejan parte del trabajito a las redes sociales y les encanta mostrar el vídeo viral del día; la prensa escrita también hace eco de lo que dicen las redes sociales; y el gobierno hace y deshace sus políticas a partir de cuánto presiona el feis.

Ahora bien, ni tan tan, ni muy muy…a las redes sociales en manos de ciudadanos amantes del folklore, les encantan los gatos, los perritos, los santos, los tacones altos y el divorcio del Brad Pitt. Esa es la parte oscura de la cosa…pero “gracias a Dios” le emputan las colas en la Caja Nacional, el precio de la canasta familiar, el nepotismo y las estrategias envolventes. Será parte de un proceso de maduración para que las preferencias opten por los artículos serios antes que por los “papers” rosa y amarillos. En todo caso, y como diría el Vice, estamos en un empate técnico con los medios que últimamente también prefieren la farándula antes que la economía, la salud y la educación.

Los medios y los periodistas están a punto de hacerse pisar los talones. Será hora de su re invención, de un proceso de actualización, perfeccionamiento y re direccionamiento que les permita tomar ventaja en esa maratónica carrera por quién demuestra tener el poder de la palabra primero y mejor.

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