Hotel Alojamiento Quita Penas


20170312_142421En Ravelo (Potosí) hay dos hoteles, uno bien nomás y el otro malo, muy malo. El bien nomás es una bendición, el malo muy malo es un castigo cuando vas por trabajo.

El bien nomás cuesta 30 pesos la noche y si quieres televisión (sin cable, claro está) pagas 5 más. El baño queda en la esquina…en la esquina de la construcción. Lo reconoces porque tiene una puerta más pequeña que el resto de las habitaciones; si mides más de 1,65 debes agacharte para poder entrar. La puerta es más chica que el marco, y un paño floreado termina de cubrir el espacio entre la puerta y el marco. No sé si fue una falla del carpintero o si responde a una estrategia de ventilación. La ducha eléctrica está casi sobre el inodoro y el pequeño lavamanos. Tu ropa, si es que te vas a bañar, debes dejarla afuera o taparla con un plástico porque de hecho se moja. Si eres de los que ves el vaso medio lleno, te darás cuenta que lo rico del cuarto es que hay agua caliente y el techo que es de calamina plástica entibia el ambiente y alegra la mañana por la luminosidad que le regala al proceso.

Ese es el hotel bien nomás…realmente una bendición cuando te cuentan la otra alternativa llamada Hotel Alojamiento Quita Penas.

El Quita Penas, es un hotel famoso por ser malo. No es motel como su nombre sugiere. Bueno sería que lo fuera y el nombre quedaría apropiado, pero dudo que alguien viaje a Ravelo para quitarse las penas en sus lechos.  Ahora, es posible, claro que es posible, que les quite las penas a los lugareños, pues en Ravelo también debe haber la necesidad de quitarse las penas de vez en cuando.

Del Quita Penas se habla tanto en Ravelo que yo tenía que conocerlo. Fachada nomás, les dije a mis acompañantes, no vaya a ser que la curiosidad nos invada y acabemos en más. La camioneta aguardó mi inquietud mientras tomaba un par de fotos que atestiguaran la historia.

Me habían contado que el Quita Penas es administrado por dos ancianos; seguro los hijos abandonaron el pueblo para tratar de encontrar otro tipo de felicidad en la ciudad, que no es Potosí, sino Sucre donde la mayoría se va.

Los “viajantes” cuentan que las sábanas no se cambian junto con los huéspedes que se van…que cuando uno abre la cama, se encuentra con lo que nadie quiere encontrarse en lecho alquilado…  es cuando se evidencia que por el lugar pasaron muchos necesitados de quitarse la penas sin importar calendarios y demás circunstancias.

Martín, un carpintero de Misque y la directora de una ONG, habían caído al Quita Penas, al no haber otra alternativa de alojamiento, extendieron sus “eslipins” y se metieron dentro. Cerraron los ojos e intentaron dormir. A la hora, cuando sentían pequeños exploradores recorrer  sus cuerpos, tuvieron que tomar sus cosas e irse a la camioneta a tratar de continuar la noche. No lograron quitarse las penas.

Quizá en su época fue bueno el Quita Penas e hizo felices a muchos. Al parecer fue así, porque uno de los campesinos que nos acompañó en otro tramo, no pudo disimular su picardía cuando pasamos por el famoso hotel.

En todo caso, quienes le pusieron el nombre al dichoso hotel, motel, alojamiento, posada, hostal o lo que sea,  fueron por demás creativos y bien intencionados.

Si vas a Ravelo en busca de la felicidad, pasa por el Quita Penas…pero solo si vas en busca de ella.

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