El institucionalizado desapego a la norma (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.2017.10)


apego1En Bolivia el desapego a la norma está institucionalizado, es mas, ha pasado a formar parte de nuestro acervo cultural, y es moneda corriente en las transacciones entre políticos y electores.  El mal no respeta niveles, categorías ni jerarquías. De muestra basta un botón dicen, pero en el país tenemos un bazar abarrotado: desde los esfuerzos bochornosos para cambiar la Constitución Política del Estado para favorecer a un partido político, pasando por las recurrentes ampliaciones de plazo para el cumplimiento de deberes ciudadanos, hasta el hecho de llegar a deshora a una defensa de Tesis, a una cita médica o a un cumpleaños infantil.

Otro año más que se amplía el plazo para realizar la Inspección Técnica Vehicular, y claro, como todos sabemos que la ampliación será un hecho, decidimos no hacerlo dentro de la (primera) fecha, pero como somos permisivos, cómplices e hipócritas, los medios de comunicación y sus audiencias se sorprenden al evidenciar que los puestos destinados para dicha inspección están con tan escasa asistencia.

Los pocos cumplidos sienten una especie de decepción ante algo que se parece a una tomadura de pelo; los inclumplidos, por su parte, se sienten triunfadores y agradecidos con un sistema que avala la informalidad y castiga el decoro personal.

No está bien. No está bien que desde las instituciones -Gobierno central, Gobernación, Alcaldía y otras entidades- se den esas señales, que más que señales son muestras plausibles no solo de aceptación y complicidad, sino de incentivo a la informalidad. Así que no extrañe a nadie que el cumplimiento de cualquier tipo de deber ciudadano amerite toda una estrategia  de marketing social.

De hecho, la ampliación de plazos, los “perdonazos”, sorteos, regalos y demás “incentivos” no son la opción más decente para educar en civismo. La regla debería ser cumplir el deber en el plazo establecido sin necesidad de llegar a campañas de ninguna naturaleza. Caramba, nos tratan como a perfectos sujetos de soborno que nos hacemos ciudadanos por el estímulo de un cupón para un canastón con galletas a punto de vencer o por un cero kilómetros.

Que no nos asombre gozar de un Alcalde regalón de mochilas escolares o de un Presidente obsequiador de tinglados, ambos en busca de aplausos, votos y ampliaciones del ejercicio del poder. No, tampoco está bien. La cuestión es de ida y vuelta: nosotros los ciudadanos debemos cumplir la norma sin condiciones y ellos también; todo en el marco de la ley y la moral sin que medien concesiones raras, manipulaciones, sorteos, premios ni obras envueltas en papel regalo.

Dirán que somos demasiado pobres: pobres materiales y pobres de líderes; dirán entonces que los incentivos son necesarios y que la alternancia es un imposible. Yo les diré que ambas lógicas no construyen futuro y que por el contrario, nos amarran al statu quo, aquel que funciona a partir del negocio de la pobreza, del proselitismo accionista de billeteras, del sistema de bonos, de la cajita de lápices de colores, del discurso que vende divinidades en forma de museo y de la amenaza de tarima que anuncia la fuga de astros y planetas.

Si bien hay ciudadanos que confiamos en una Bolivia más justa, equitativa y coherente, no faltan los chuecos que se frotan las manos a la espera de poder obtener alguna ventaja “oficial” de parte del poder que, por lo general, tiene la intención de sumar simpatizantes aunque esto signifique ir en contra de la Constitución Política del Estado, la institucionalidad, la moral y la vida misma.

Una ley asesina va a ser promulgada, las ampliaciones ya fueron anunciadas, el sorteo del cero kilómetros está en pie, el “perdonazo” del Municipio acaba de pasar y el de la Iglesia recién ha comenzado.

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2 comentarios en “El institucionalizado desapego a la norma (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.2017.10)

  1. apadilla2015

    Creo que todos deberíamos leer ( o releer ) “Rebelión en la Granja”, (Animal Farm), de George Orwell e implantar su lectura y/o discusión en escuelas y colegios -se lo puede bajar gratis de Internet y hay hasta videos en el YouTube – para intentar curar gradualmente a nuestra sociedad, especialmente con los niños y jóvenes, de esta terrible enfermedad, que es casi un cáncer más que adolece este “pueblo enfermo” y que de no ocurrir la solución terminará matándonos a todos…

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