La Salo, su cáncer, su peluca y su risa


20170301_171342La señora de la foto se llama Salomé…tiene mi edad, 44. Compartí mucho tiempo con ella, el suficiente para conocerla y saber que es una mujer íntegra, dulce, cariñosa, sincera, reilona, feliz, wawera y muy hábil con las manos.

La Salo, como le decimos de cariño en mi casa, trabajó con nosotros hace unos 9 años, nos ayudó a criar al Fabito. Fue su nana. Era como su segunda mamá y a ratos como la primera.

La Salo dejó de venir a la casa porque su marido no me quería desde que lo hice arrestar con la policía. Una noche se lo cargaron en la patrulla y lo hicimos encarcelar. El hombre durmió en las celdas para luego salir y repetir la historia de siempre: violencia machista.

Juró portarse bien y le ofreció matrimonio, se casaron y claro está, fuimos los padrinos. Las promesas no alcanzaron el verano.

Desde entonces a la fecha han pasado 9 años o quizá más. En diciembre recibí un mensaje inbox de la hija menor quien me dio la noticia de que su mamá, la Salo, estaba con cáncer, y que se habían separado con su papá desde hacía cuatro años.

Hice revisar sus exámenes y sí, el cáncer está presente aunque bien localizado. Peregriné en la Caja pidiendo rebaja. Me la negaron, dicen que no hay descuentos para no afiliados. Cada quimio cuesta 3.000 bolivianos.

Cuando todo y todos parecían estar en contra de ella, una señora de nombre Lati, le ofreció ayuda. Salo ha hecho dos quimios y mañana se va a Sucre para hacer radioterapia, enviada por esta señora Lati a quien no tengo el gusto de conocer, solo sé que es un ángel en la tierra y que vive frente al Anglo Americano.

La Salo estuvo esta tarde en mi casa…la escuché, la vi y no hice más que aprender: Me había dicho por el feis que su cabello se había caído, parece que es lo que más le duele, después del abandono de sus hijos y del marido. ¿Y tu pelo?, le pregunté.  Ahí está madrina, me dijo con una sonrisa de oreja a oreja…se sacó el sombrero negro que llevaba puesto y se rió. Pero no se ha caído, le dije. De pronto se tomó la cabeza y se la descubrió.

La Salito, se había hecho una peluca de su propio cabello. Ella solita. Había empleado una media nylon y con La Gotita había pegado los mechones hasta darle forma a la peluca de trenzas. ¿No se nota no ve? me dijo.

¡Dios mío! Le pedí permiso para escribir su historia y me dijo que sí. Y le pedí permiso para tomarle fotos y también me dijo que sí. Cómo no hablar de esto para tratar de hacer entender que la mente, el espíritu, la voluntad y el amor por la vida lo pueden todo.

Yo sigo sin creer la valentía de esta mujer quien no solo enfrenta un cáncer de útero, sino una serie de penas y dificultades. No tiene dinero, no tiene certidumbre de casi nada, no sabe qué hacer…lo único que sabe es que va a vencer al cáncer y que en un mes y medio va a estar otra vez trabajando.

La Salo es una mujer buena, llena de vida, de chistes e historias divertidas. Es sumamente inteligente y cuenta con una habilidad impresionante para modelar animales con barro, plastilina o masa), dice que los hacía en el campo cuando era niña.

La volveré a ver en un mes cuando su radioterapia haya terminado.

20170301_171330.jpgSu peluca significa su fuerza, su optimismo y sus ganas de vivir…su saber vivir en una necesidad crónica y eterna. Ha puesto en uso sus manos para tejerse algo que le tape su pena, pero así como se la pone para disimularla, se la saca para reírse del mal que le aqueja….como mujer inteligente que es, sabe que ésta es solo una adversidad más y que la va a superar.

La Salo es una de las tantas mujeres que padecen de cáncer uterino en este país. No hay medicina a su alcance, pero si hay algunos ángeles que se le aparecen para darle la mano que necesita…

Si tú eres uno de ellos, comunícate conmigo…yo no suelo pedir ayuda, es mas, no sé cómo se procede, pero creo que juntos podemos hacer mucho por ella. Si hay voluntarios supongo que podemos abrir una cuenta conjunta para depositar los aportes sin que medie mi persona y asegurarnos de que el dinero cumpla su fin.

Necesita radioterapia un mes (la mitad se la paga la señora Lati) y luego la operación para retirarle la matriz (entre 1.500 y 6.000 Bs. dependiendo dónde se la practique).

Escribo esto porque me parece que su fortaleza puede servir de aliento a otras mujeres que estén pasando lo mismo, para decirles que al miedo y al dolor se los gana desde la fe, el corazón y la sonrisa; pero también para tratar de obtener algo de dinero para pagar lo que queda del proceso médico y encaminarla por su nueva vida.

¡Gracias!

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4 comentarios en “La Salo, su cáncer, su peluca y su risa

  1. Claudia Camacho

    Buenos dias Mónica, me conmovió la historia de Salomé. Compartí su historia en mi muro. Una pregunta: ella tiene trabajo permanente? Como comenta que después de un tiempo estará trabajando otra vez…no es que tenga mucho dinero como para pagar sus servicios de tiempo completo, pero unas hrs por un par de dias a la semana, podria ayudarle en algo tal vez, puesto que después de la radioterapia y operación, necesitará tomar medicamentos para recuperarse.
    Gracias por hacernos conocer su historia!

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    1. Buen día estimadas Tatiana, hemos abierto una cuenta en el BNB, el N0 es. 350-1651493 está a nombre de ella misma: SALOME CALLIZAYA CUSICANQUI….muchas gracias si puedes ayudarla aunque sea con un poquito…saludos cordiales.

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