“Enseñamos a aprender” (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.12)

Monica Olmos - Copyright © 2016 Andres Herbas PhotographySe dice que los padres somos parte del proceso educativo de nuestros hijos, que debemos ayudarlos casi tanto como los maestros. Pero resulta que los papás no hemos sido capacitados para ello; no conocemos de pedagogía ni de didáctica y en muchos casos, tampoco estamos preparados para ayudarlos a resolver sus dudas académicas. También es cierto que al margen de nuestras limitaciones de conocimiento, los papás, en su gran mayoría, estamos poco tiempo con nuestros hijos pues pasamos ocho o más horas diarias en el trabajo.

Tom & Borghild Ogaard College (T&B Ogaard College), es una alternativa interesante para aquellos estudiantes que requieren apoyo escolar. Se trata de un emprendimiento que comienza en Cochabamba a cargo de Louis A. Ogaard y Martin Crespo Orellana.

Este apoyo escolar se destaca por dos aspectos que hoy marcan la diferencia en educación: el primero tiene que ver con una atención personalizada porque busca resolver las necesidades académicas puntuales de cada estudiante, algo que se constituye en el ideal de cualquier intención educativa pero que es muy difícil alcanzar; y la segunda está vinculada al uso de la tecnología.

A partir de una guía escolar personalizada y un proceso pedagógico mediado por recursos tecnológicos, es que Louis y Martín, buscan ayudar al estudiante que presenta dificultades en distintas áreas porque saben que de esta forma los chicos pasan de ser observadores pasivos a protagonistas activos de su conocimiento. Seguir leyendo ““Enseñamos a aprender” (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.12)”

Las Ministras del celular y nuestras miserias

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Era lo que estábamos necesitando muchos bolivianos este fin de semana, un motivo –el ideal- para expresar el desprecio que sentimos hacia las mujeres con poder.

Gracias a todas las religiones y todos los santos por esa foto, la de las cuatro Ministras atentas a sus celulares, nos diste EL motivo para desquitarnos de todas nuestras penas, rabietas y frustraciones. Nos diste EL motivo para ser valientes, bien machos y con los pantalones y las faldas en su lugar.

Les han dicho de todo: tontas, burras, huecas, mujeres del rey de la coca, locas, sinvergüenzas, ignorantes, irrespetuosas….y un largo rosario de calificativos. Es que la foto es perfecta para descargar en estas mujeres todos nuestros traumas machistas, tan propios de un sistema patriarcal que felicita al hombre por llevar un pene entre las piernas y culpa a la mujer por tener una vagina. Un sistema en el que solo necesitas una vagina para que te llamen puta, loca, ignorante, subhumana, tarada, mal vestida,  impertinente, hipócrita, floja…. para que te maten moral o físicamente.

¿Que lo que hicieron las Ministras se vio mal y feo? Nadie lo discute, sí. Horrible, triste, penoso…pero de ahí a llamarlas con todos esos nombres que les pusieron en menos de 24 horas, es un exceso y una falta de respeto hacia ellas como personas….ohhhh, ¿habían sido personas? ¿Es que nadie piensa que antes de ser Ministras, ellas son madres, hijas, esposas, hermanas?

A ninguno de nosotros, los que hemos comentado la foto, nos consta lo que estaba ocurriendo ese preciso momento, y sin saberlo todos suponen que en vez de estar atentas al desfile como buenas patriotas, ellas miraban sus celulares cuando es probable que el desfile no haya comenzado aún, o que se haya producido un bache como suele suceder en cualquier desfile cívico, entrada folklórica o corso;  ¿y por qué no pensar que estaban dando instrucciones a sus subalternos considerando que ocupan cargos de poder? Nooo,  eso imposible. Las Ministras estaban chateando con sus enamorados, sus amantes, sus putos, y hasta con el Presidente que también es su amante!!! Estaban en el feis (como todos nosotros  todo el tiempo), estaban en el wp, estaban hueveando y faltando el respeto a todos los bolivianos…porque son mujeres con poder y no nos lo bancamos.

Si no nos gusta el régimen, si no soportamos la cara de Evo, si no vemos la hora para que este gobierno se vaya, es problema de cada uno, pero no usemos la condición de género de las autoridades para aprovecharnos políticamente.

¡Pobre Bolivia! Sumida no solo en desfiles pelotudos y en creencias más pelotudas aún, sino, asfixiada y ahogada en un machismo que mata. En una pobreza intelectual y espiritual que le arrebata la dignidad a cualquiera…sobre todo si es mujer.

Pobre Bolivia, la de la doble moral. Cuando muchos detestamos los desfiles porque generan trancadera, porque dejan basura en la puerta de nuestras casas, porque son un saludo a la bandera, porque nos hacen perder plata y tiempo, porque ya nadie los aguanta; cuando este año -como ningún otro- se han visto expresiones de crítica a las celebraciones (¿?) del 23 de marzo, cuando algunitos nos damos cuenta que el tema es usado para beneficiar la imagen del Presidente y para tapar sus debilidades….nos venimos a hacer a los muy patriotas criticando el despiste colectivo de las Ministras, que además de amantes de toda la bancada del MAS y de la oposición, habían sido la cosa más antiboliviana que hay.

Y para que se termine de entender mi postura, ninguna de las críticas a la foto de Leyes (con los ojos cerrados) y Canelas (mirando el reloj) mientras asistían al desfile cívico por el día del mar, han pasado por su condición de género, a nadie se le ha ocurrido decir que Leyes se estaba durmiendo porque venía de una noche de fuego con la amante, y que Canelas estaba apuradito porque tenía una cita con la novia, no ve? Es que mientras más putos, más hombres y mejor presentados están.

Esas son las diferencias notorias cuando se vive en un país como el nuestro.

¡Dejemos de ser miserables!

Carta a mis tres hijos hombres

“La Bolivia que hoy intenta despenalizar el aborto demuestra su machismo hablando de él solo desde la mujer, asumiendo que este es un tema que únicamente le incumbe a ella. Tengo tres hijos hombres y el aborto también es nuestro problema”

20151231_133342Queridos hijos, les escribo estas letras para decirles que pese a todo y a todos, nos mantenemos firmes en aquello que siempre les enseñamos. Si bien en casa no hemos hablado lo suficiente de sexo y sexualidad porque tanto su papá como yo heredamos algunas taras y vergüenzas,  sí les dijimos que si embarazaban a su enamorada debían asumir las consecuencias de ello.  De esa forma, saben muy bien que como padres no apoyaríamos que se hagan a los pelotudos, tampoco compraríamos pasajitos para hacerlos desaparecer ni financiaríamos un aborto; saben que deben asumir -a lo mero macho- las consecuencias de sus actos; hablo de asumir su paternidad.

Ustedes saben que hoy muchas situaciones se han convertido en una especie de cosa descartable y una de ellas es el embarazo, así como las parejas se embarazan igual se desembarazan y hoy el gobierno de Evo Morales -ese que dice que respeta la vida- está a punto de despenalizar el aborto. Pero quiero recordarles una vez más que si ustedes meten la pata tendrán que asumir su responsabilidad porque por muy legal que sea, en mi casa no voy a permitir un aborto. Seguir leyendo “Carta a mis tres hijos hombres”

Dilan, Ravelo y la realidad educativa (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.11)

Monica Olmos - Copyright © 2016 Andres Herbas PhotographyVamos dejando Ravelo, un Municipio que pertenece al Departamento de Potosí pero que tiene “mejor relación” con Chuquisaca por su cercanía a Sucre. La camioneta tiene dos conductores, Luis, Ingeniero Agrónomo de 42 años, y Dilan de cuatro años, el niño campesino tiene los ojos negros más grandes del mundo y un entusiasmo que acompaña su mirada.

Dilan aún no tiene edad para ir a la escuela pero su abuelo dice que al año ya irá. Con seguridad estará formando parte de los grupos de niños que suelen andar solos por el campo bien peinados, uniformados y siempre sonrientes; esos niños regados por las planicies de verdes diversos que caminan horas para ir y volver de sus escuelas.

Al comenzar la tarde y antes de conocer a Dilan, unos trece niños caminaban juntos de vuelta de su escuela cuando de pronto decidimos detener la camioneta para llevarlos. Había que ver cómo emprendieron la carrera hacia el camino y abordaron el coche que quedó pequeño para tanto menudo cuerpo. Mi instinto de madre y mi inexperiencia en la dinámica, me obligó a bajarme del auto para pedirles que se sentaran y que por nada se fueran a parar. Volví a mi asiento con la seguridad que me harían caso: apenas partimos, casi todos los niños estaban parados disfrutando del aventón. Seguir leyendo “Dilan, Ravelo y la realidad educativa (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.11)”

¿Dueñas de nuestro cuerpo? (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.11)

9932464-Silueta-femenina-Foto-de-archivoDiferentes campañas a favor del aborto manejan mensajes que hacen ver a la mujer como dueña de su cuerpo y, por tanto, con el derecho absoluto de poder elegir lo que hace con él.

Más allá de estar o no a favor del aborto, o de lo moral o amoral de esta práctica, considero que justificarla a partir de la propiedad y poder de decisión que tiene la mujer de su propio cuerpo, es una contradicción: Si la mujer es dueña y responsable de su cuerpo como para decidir realizarse un aborto ¿por qué no es igual de dueña y responsable para cuidarlo y evitar quedar embarazada? No es coherente manifestar madurez, autonomía y responsabilidad para una práctica que debió evitarse precisamente a partir de los mismos principios, es decir, si se actuara con verdadera madurez, autonomía y responsabilidad en relación al cuerpo, seguramente -en la mayoría de los casos- se evitaría un embarazo no deseado. Entonces, ¿cuán dueñas somos de nuestro cuerpo?, ¿cuánto sabemos cuidarlo?, ¿es el aborto  consecuencia de ese “poder elegir” qué hago con mi cuerpo o cómo evito exponerlo a lo que en realidad no deseo? Seguir leyendo “¿Dueñas de nuestro cuerpo? (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.11)”

Justicia, bebedora de sangre

“Defensoría y Fiscalía minimizaron el hecho”, afirma el periodista de ATB que da cuenta de un intento de rapto de dos niños ocurrido en Cochabamba; los padres al conocer lo que les había pasado a sus dos hijos, sentaron denuncia a las instancias encargadas de tomar el caso e investigarlo para hacer justicia, éstas, lo que hicieron fue minimizar el hecho porque resulta que no había evidencias de daño físico. Según el medio, la Fiscal dijo que los niños no presentaban señales de violencia física.

El intento de secuestro había sucedido en la puerta del colegio de los hermanitos, varias personas presenciaron el forcejeo del taxista y los niños que no se dejaron convencer ni llevar. El testimonio de los chicos es contundente así como el de los testigos, pero no, la “justicia” dice que no hay daños físicos y no hay motivo para actuar. ¿Qué tal?

O sea que la próxima vez que seamos objeto de maltrato o de intento de, por favor, pidamos al agresor que nos saque la mierda más para que, de ese modo, existan pruebas de hecho y, entonces, a ver si los capos de los administradores de esa cosa que llaman justicia, intervienen.

El presentador de ATB dijo que en la Defensoría de la Niñez  habían reaccionado ante la denuncia solo cuando vieron que los padres estaban acompañados del canal de televisión; ¿o sea que acá debe existir prensa de por medio para que las instancias cumplan con su labor? Por otro lado, nos están diciendo que necesariamente debe haber sangre, moretones, quemaduras, fracturas, vaginas y anos violados y/o muerte de las víctimas para que recién amerite justicia? Vaya, ¿en qué selva estamos?

Esto me recuerda a lo que una fiscal le dijo a una amiga cuando ésta denunció que su hija había sido objeto de maltrato por parte del patán del enamorado: la fiscal, después de llevar un tiempo en la causa, citó a la madre de la víctima para decirle “qué siempre le ha hecho el muchacho a su hija, desista del caso, señora”. La niña había recibido la censura de todo el mundo (su mundo y el que ella no conocía), tuvo que asistir a apoyo psicológico y un largo etcétera de ayuda de parte de su familia por el daño psicológico pero sobre todo civil que le había ocasionado el feto de mierda. Pero aun así la fiscal, como no había sangre de por medio, se atrevió a dudar y sugerir que acá no había pasado nada.

¿Es que acaso debe haber sangre para que la justicia actúe? Parece que sí. ¿Debe haber varios días de impedimento para que intervenga, debe haber lesiones graves, debe haber muerte?  Jodido, ¿no?

Por estos casos es que me preocupa que tan libremente se usen etiquetas y calificativos: “es que las mujeres son bipolares”, “es que somos locas y ni nosotras nos respetemos”, “es que son histéricas”, “está pues con su luna”….estas etiquetas joden y joden harto porque son el anuncio  de un puñetito, una jaloneadita de mechas, un empujoncito, una patadita, una violación, o una feminicidio.

La violencia psicológica no es un hecho menor y tampoco se puede juguetear con ella porque luego no faltan abogados, fiscales, jueces, y los mismos agresores “inocentes” que creen que aquí no pasa nada.

18 toneladas de cagones

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En cada esquina de la Av. Circunvalación se podía observar estos promontorios de basura

El sábado pasado se llevó a cabo en Cochabamba el Gran Corso de Corsos y ayer domingo el corso de la zona norte (Avenida Circunvalación Oeste). Solo el primer “evento” generó 18 toneladas de basura; sobre el segundo aún no hay datos porque el municipio aún continua recogiendo los desechos.

A ver, a ver. Lamento si el título te incomoda, lamento si crees que una mujer no debe pronunciar palabras soeces, lamento si en el fondo lo que te molesta es sentirte parte de esas 18 toneladas de cagones que se cagaron en la ciudad, nuestra ciudad, la ciudad de todos…la casa grande de todos nosotros. Lo que yo lamento de verdad es que esos ciudadanos (si pueden ser llamados así), se caguen en el otro, en los demás y sin ningún reparo decidan ensuciar la casa de todos…¿con qué derecho?

¿Qué derecho le asiste a ese cagón para tirar su basura en la calle? ¿Acaso estaría bien que yo vaya a su casa a tirar mi basura en su sala, cocina o dormitorio? ¿O en su patio o acera? No, ¿no veeeeee? Lo propio, ¿por qué yo tengo que tolerar que vengas y tires tu basura en la mía? Seguir leyendo “18 toneladas de cagones”

El institucionalizado desapego a la norma (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.2017.10)

apego1En Bolivia el desapego a la norma está institucionalizado, es mas, ha pasado a formar parte de nuestro acervo cultural, y es moneda corriente en las transacciones entre políticos y electores.  El mal no respeta niveles, categorías ni jerarquías. De muestra basta un botón dicen, pero en el país tenemos un bazar abarrotado: desde los esfuerzos bochornosos para cambiar la Constitución Política del Estado para favorecer a un partido político, pasando por las recurrentes ampliaciones de plazo para el cumplimiento de deberes ciudadanos, hasta el hecho de llegar a deshora a una defensa de Tesis, a una cita médica o a un cumpleaños infantil.

Otro año más que se amplía el plazo para realizar la Inspección Técnica Vehicular, y claro, como todos sabemos que la ampliación será un hecho, decidimos no hacerlo dentro de la (primera) fecha, pero como somos permisivos, cómplices e hipócritas, los medios de comunicación y sus audiencias se sorprenden al evidenciar que los puestos destinados para dicha inspección están con tan escasa asistencia. Seguir leyendo “El institucionalizado desapego a la norma (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT.2017.10)”

La Salo, su cáncer, su peluca y su risa

20170301_171342La señora de la foto se llama Salomé…tiene mi edad, 44. Compartí mucho tiempo con ella, el suficiente para conocerla y saber que es una mujer íntegra, dulce, cariñosa, sincera, reilona, feliz, wawera y muy hábil con las manos.

La Salo, como le decimos de cariño en mi casa, trabajó con nosotros hace unos 9 años, nos ayudó a criar al Fabito. Fue su nana. Era como su segunda mamá y a ratos como la primera.

La Salo dejó de venir a la casa porque su marido no me quería desde que lo hice arrestar con la policía. Una noche se lo cargaron en la patrulla y lo hicimos encarcelar. El hombre durmió en las celdas para luego salir y repetir la historia de siempre: violencia machista.

Juró portarse bien y le ofreció matrimonio, se casaron y claro está, fuimos los padrinos. Las promesas no alcanzaron el verano. Seguir leyendo “La Salo, su cáncer, su peluca y su risa”