Crónica de verdades y mentiras (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT. 2017.9)


Monica Olmos - Copyright © 2016 Andres Herbas PhotographyLa denuncia que hizo Carlos Valverde de tráfico de influencias a partir de la relación Evo–CAMCE–Gabriela Zapata e hijo, coadyuvó a consolidar el rechazo a los afanes de don Evo Morales, Álvaro García Linera y el MAS de extenderse en el poder.  El Vicepresidente tiene toda la razón cuando asegura que el 21F fue un error de cálculo político. Nada más cierto.

Las cifras que arrojaban las encuestas sumadas al impacto de la denuncia de Valverde, movilizaron al gobierno que comenzó a desvariar entre afirmaciones y negaciones escribiendo un guión contradictorio, sin ritmo ni secuencia, y misógino además de sabroso. El argumento del tráfico de influencias, una pareja y un hijo parecía potable, pero sin duda, lo fueron más las reacciones equivocadas del Presidente y de sus voceros confundidos que no daban pie con bola.

El resultado del Referéndum acabó por descolocar al gobierno, seguro hasta lo avergonzó. Era momento de construir un justificativo y de demostrar que había culpables. Las redes sociales fueron el primer blanco de ataque; incluso desde el liderazgo cocalero surgió un proyecto para prohibir su uso en Bolivia, desde el Ministerio de Educación y de Comunicación se escucharon propuestas para normarlo y así, la estructura de poder concentró su discurso en las redes sociales; cero autocrítica.

Lo único que había quedado claro es que Evo y Álvaro no podían volver a postularse por decisión de la mayoría de los bolivianos. El gobierno comenzó a construir una estrategia para recuperar lo perdido: poder e imagen, pero sobre todo credibilidad, entonces creó el discurso de la mentira empleando el mismo argumento que supuestamente le había dañado: Zapata y el hijo, aquel argumento “potente” -convertido en mentira- sería usado para insistir en el  intento.

Según el gobierno, atribuirle el triunfo del NO a una mentira es efectivo y más efectivo aún si la mentirosa es Gabriela Zapata financiada por la oposición. ¿Por qué? porque una mujer con su currículo vitae y en un país misógino, patriarcal y machista, se visibiliza como la coartada perfecta, la presa fácil, la indicada para taparlo todo: falta de transparencia en el manejo de la cosa pública, aumento del narcotráfico, inseguridad ciudadana, deficiencias en educación y salud, y una ley que no hace justicia.

El gobierno supuso que si la relación Evo-Zapata e hijo fue efectiva en las urnas, entonces también lo sería para sustentar una mentira. Así, el NO es producto de una mentira y la mentira se decanta en Gabriela Zapata e hijo. O lo que es lo mismo, ambos representan la mentira pero además se constituyen en el argumento perfecto para encubrir el verdadero NO, aquel que don Evo jamás estará dispuesto a admitir.

He escuchado a mucha gente decir que siente que el gobierno subestima su capacidad intelectual, que es tratada como si fuera ingenua, tonta, ¿los bolivianos nos merecemos esto?

Pues bien, es momento de dejar el maltrato a un lado. Don Evo, ubíquese donde corresponde y asuma responsabilidades. Todo indica que va a ser más provechoso para usted, su entorno y lógicamente para el país que trabaje en dar mayores certezas y luces de solvencia pues sus fuerzas ya no resistirán otro error más, de esos que intentan subestimar el voto inteligente, de esos que le hacen creer que está tratando con “caídos del catre”, de esos que pretenden manipular una opinión pública informada, crítica y sin miedo.

Es momento de ponerle alto a la cacería de disimulos, pretextos y culpables, don Evo. Comience a dar explicaciones sobre las denuncias de corrupción en contra de su gobierno, reviva al Órgano Judicial, diversifique la matriz productiva, revise su Ley de Educación, modernice el sistema de salud, regule la producción de coca, controle el narcotráfico y sobre todo, cumpla su Constitución Política del Estado y váyase el 2019….con la frente en alto.

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Un comentario en “Crónica de verdades y mentiras (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH. LT. 2017.9)

  1. …con la frente en alto.

    Bueno, “tan alto como se pueda“, digamos ¿no? Tan alto como le de la talla a la que se redujo después de tanto improvisar gestión.

    No le voy a quitar mérito a alguna que otra buena idea, pero creo que hasta sus buenas ideas fueron “malfavorecidas” por causa de muchos errores de cálculo político y tantos otros errores políticos de cálculo.

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