Carta a Dios


3 wawasQuerido Dios, cuando faltan horas para cumplir un año más y un año menos de vida, quería hacerte estas líneas para darte las gracias por los consejos y también las lecciones recibidas durante esta “gestión”.

Me la pusiste jodida estimado Dios, durísima…pero te lo agradezco porque tú sabes que los humanos, bastante pelotudos que somos, necesitamos aprender a ser más humildes y menos soberbios.

Este año me enfrentaste al miedo. Primero con mi hijo mayor que dejó el nido para volar solo. Casi me parto, dejé mis ojos en días de profunda confusión existencial. Sabía que era lo mejor para él pero me invadía una tristeza producto del egoísmo que nos caracteriza. Al final tuve que aguantar mi corazón y dejarlo ir. Fue una buena decisión la que tomamos: dice que se “siente mayor”, y que “le encanta la Arquitectura”. Ha sabido destacar en su curso con mucho esfuerzo y dedicación y ayer me dio una de las mejores noticias del año: (se) consiguió trabajo en una importante empresa constructora. Bendito seas Señor por arreglar de esa forma tan perfecta las cosas, por sostenerlo, por ponerlo en tu camino, por impulsarlo y darle poco a poco las dosis de madurez e inteligencia que necesita para descubrirse.

El segundo miedo que sentí fue con mi segundo hijo. Tú lo sabes, fue tremendo. El mundo oscureció, por algunos días nada tenía sentido…moría en vida pensando lo peor, sentía que no lo aguantaría. Me pusiste a prueba Dios, pero una vez más me demostraste que lo ocurrido era necesario. Y por segunda vez, supiste acomodar las cosas para que este susto acabara solo en eso. Hace tres días, mi hijo dejó la segunda muleta y ha vuelto a caminar con cautela, aún despacio, pero mi chiquito está bien. Gracias Diosito.

¿Qué aprendí? Uuuuuu….!no sabes! Te voy a contar un secreto de infancia para que lo entiendas. Fui una niña de muñecas, de tasitas de té y ollitas de alasitas, muchas ollas. Entre mis juguetes favoritos había una muñeca Pachurrita de pilucho amarillo, una cocina rosada de latón comprada en alasitas y una pequeña licuadora de verdad… licuaba pasto, tréboles y demás hierbas del parque de Cabaña María, mi barrio en Arequipa.

Con esos antecedentes que hoy son muy patéticos para la sociedad “evolucionada”, “moderna”, igualitaria, crítica de los roles y demás condimentos, yo crecí… soñando con ser mamá. Patéticamente bello.

Quizá así entiendas que mi vida siempre giró alrededor de la maternidad, y hoy ratifico -un poco a golpes- que mi vida no tiene sentido sin mis hijos. Que son y serán mi prioridad y que mi felicidad es posible a partir de la de ellos, que no importa dónde ni cómo yo me encuentre, que lo único importante es que ellos sí se sitúen en tu camino. No pido más. Es probable que esto sea difícil de ser entendido por un mortal, pero sé que tú lo harás.

Estos 43 los viví a toda máquina. Dediqué gran parte de mi tiempo a trabajar en algo que ayudará a muchos jóvenes a cumplir sus proyectos de vida; un constante aprendizaje y por todo eso también estoy agradecida, gracias por poner en mi camino a la familia Unifranz a la que me entregué completa.

Hiciste algo, no sé qué precisamente, para poner en mi camino a María Renee. Cuando todo parecía haberse perdido, ella se atravesó en la ruta como un venadito salvador y me rescató y me puso ahí con Sístole & Diástole. Mejor no podía ser.

Lo que sí quiero pedirte mi Dios, es que estos 44 que llegan anunciados pero sin permiso, me puedas regalar bastante más paciencia y tolerancia…dicen que la intolerancia es mi mayor defecto. No sé, entre tantos, no sé cuál es primero, segundo o décimo. Hazme pues menos ruda y jodidita. Nada tan rápido ni tan inmediato ni tan así como lo quiero…normal como son las cosas, las personas, los tiempos y sus ritmos. Tolerancia, tolerancia ven a mí.

Eso sí, déjame seguir siendo cuestionadora y crítica del abuso de poder de esos patanes de fama coyuntural, de la mentira, del engaño y la impostura…a esas cosillas quiero detestarlas siempre o sea que reserva muchos “huevos” para enfrentar todos esos males que contaminan nuestra sociedad.

Querido Dios, no te distraigo más. Simplemente gracias por todo lo recibido en estos 43. Gracias por los amigos que tengo, gracias por iluminar la vida de mis tres wawas, gracias por la salud de mis papás, hermanos, sobrinos y claro….por mantenerme unida a él, mi Alvarito, descubrirnos cada mañana una marca más, una cana nueva o una maña que no había, es sencillamente maravilloso….ah, gracias también por hacer que salga agua de la pila y por poner un plato de comida en nuestra mesa producto de las oportunidades de trabajo que nos facilitas desde donde estás. Deseo que lo hagas con todos en este mundo.

Amén.

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6 comentarios en “Carta a Dios

  1. apadilla2015

    Moniquita: A tiempo de enviarle un grande y cariñoso abrazo anticipado en poco más de una hora, la felicito por esta hermosa oración que, de seguro, Francisco la disfrutaría…. Procure enviársela…. 44 años valiosisimos para usted y también para su familia y amigos que la queremos mucho!

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  2. apadilla2015

    Moniquita: A tiempo de enviarle un grande y cariñoso abrazo anticipado en poco más de una hora, la felicito por esta hermosa oración que, de seguro, Francisco la disfrutaría…. Procure enviársela…. 44 años valiosisimos para usted y también para su familia y amigos que la queremos mucho!

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