Necesidades básicas, verdaderas necesidades (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH, LT. 2016)


Monica Olmos - Copyright © 2016 Andres Herbas PhotographyLos paceños se quedaron sin agua. Los cochabambinos vivimos así hace más de medio siglo. ¿Cómo aguantan?, pregunta una amiga que amanece junto al Illimani cada mañana y que esta semana casi sufre un “ataque surtido” ante la ausencia del líquido elemento en su vivienda.

Todo indica que es tiempo pues de sentar cabeza ¿acaso, sólo cuando te “toca”?

Los efectos del cambio climático y demás fenómenos ambientales, más la falta de una cultura de prevención llevada al extremo más extremo, hoy nos mueve a repensar nuestras necesidades básicas y replantearlas como nuestras verdaderas y principales necesidades.

Siempre hemos vivido convencidos de que el problema medioambiental es de otros: De los países desarrollados, industrializados, del imperio, de aquellos gobiernos que depredan y consumen hasta quedar en estado mórbido ocasionado por la gula descontrolada. La responsabilidad -históricamente- fue de los países ricos que explotan todo a su paso, de los sistemas opresores de los pueblos humildes, y de las economías devoradoras de vida y dignidad.

Recuerdo un par de clases facilitadas por cubanos. Ambos docentes, por separado, seguían el mismo ritual (La coincidencia no era hecho fortuito): Iniciaban sus clases con al menos media hora de reflexión sobre el medio ambiente; el sermón satanizaba al imperio gringo y lo catapultaba como el único responsable de la catástrofe mundial. Mientras que, nosotros, los tontos sin luz, es decir, los alumnos, debíamos digerirnos el discurso. Y así hemos vivido toda nuestra historia, ajenos a la problemática y convencidos de que los malos de la película eran los otros.

¡Las winchas! El problema es, hoy lo constatamos, también de los “pobres en vías de desarrollo”, de aquellos países cuyos gobernantes hacen creer que respetan la naturaleza y que a solo discurso y cumbres mundiales, el problema ha pasado a ser de otros; después de todo, el problema nunca fue nuestro porque Bolivia pertenece al país que nada tiene que hacer con el daño al medio ambiente más que quejarse y denunciar lo que hacen los países ricos.

Excusados del problema, nunca diseñamos políticas educativas, por ejemplo, que transversalicen asuntos medioambientales; nuestra conciencia sobre el cuidado de la naturaleza no ha excedido el uso del vaso para cepillarnos los dientes -al menos en Cochabamba cuya población vive los últimos 50 años “rogándose” agua y tristemente habituados a la cultura del turril, del balde, de los bañadores y carros cisternas- los paceños por ejemplo, no sé si usarían el vasito hasta hace una semana.

Uno de los argumentos por los que muchos intelectuales y activistas se sumaron al proyecto de Evo Morales, fue precisamente el discurso pachamamista. Poco tiempo ha tenido que pasar para que observemos que hoy son los mismos intelectuales quienes tratan de convencer al mismo gobierno para que cambie su política poco amigable con la madre tierra y frene la planta hidroeléctrica El Bala, la construcción del camino por el Tipnis, la planta nuclear de El Alto, las acciones intervencionistas del INRA, entre otros hechos también tangibles como la muerte anunciada pero silenciosa e indiferente del lago Poopó, la agonía de la laguna Colorada, el Titicaca, la laguna Alalay, la Angostura, Coña Coña, la planta de tratamiento de Albarrancho y demás.

Uno dirá que cepillarse los dientes midiendo el agua es nada ante lo que el Estado gobierno hace, deja de hacer o intenta hacer; es tan dañino como escuchar a un cubano culpando al imperio norteamericano.

De los políticos se espera poco; la esperanza está depositada en el quinto poder, en ustedes que hacen pueblo; sí, en ti que comprendes que tu actitud había sido fundamental: El vasito con agua es tan poderoso como tu decisión política para hacer que el tiempo futuro sea de mayor certidumbre.

Anuncios

Un comentario en “Necesidades básicas, verdaderas necesidades (SÍSTOLE & DIÁSTOLE, OH, LT. 2016)

  1. Juan Carlos Guzmán Salinas

    Estimada Molmitos, una vez más gracias por tus notas, las leo con tremendo interés. Dices que “…Los efectos del cambio climático y demás fenómenos ambientales, más la falta de una cultura de prevención llevada al extremo más extremo..” nos habrían llevado, en La Paz, a la precaria situación en la que estamos viviendo. Estoy de acuerdo con todas ellas, sin embargo, permíteme sugerirte invertir el orden y colocar otra en el primerísimo lugar: la negligencia criminal de las autoridades que bien informadas sobre el tema desde finales de 2013, a través de un sendo informe que nos costó a los ciudadanos un crédito oneroso, no hicieron nada, y me pregunto hasta cuando estarán esperando para iniciar la ejecución de lo recomendado en dicho informe.

    Me gusta

¿Quieres comentar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s