Educación ¿qué estás haciendo? (Revista OH, Los Tiempos, 2016)


Educación, educación ¿qué estás haciendo?

Esta semana mantuve una conversación de pasillo con tres profesionales, ninguno, incluida yo, trabaja para lo que estudió. ¿Falla del sistema educativo? Sí, también. Y cuando hablo de dicho sistema, me refiero a la educación primaria, secundaria y terciaria (superior).

En Bolivia, estos subsistemas no están debidamente articulados: Entre el perfil del Bachiller y el perfil de ingreso del estudiante universitario hay una brecha grosera y difícil de achicar que acaba siendo una “carga” tediosa y costosa para el subsistema universitario que se ve obligado a asumir las deficiencias de un Bachiller con serias dificultades para la comprensión lectora, la producción de textos, la lógica matemática y la resolución de problemas, en general.

Compatibilizar perfiles y lograr un diálogo más amable y fluido entre el producto de la educación regular y la materia prima con la que requiere trabajar la universidad, redituaría mejores promesas tanto para el encargo social como para el mercado laboral porque, entre otras variables, aseguraría un proceso formativo más exigente, y por ende, perfiles profesionales de mayor calidad (con pertinencia social y científica).

Actualmente, la universidad invierte demasiado tiempo y dinero en nivelar al estudiante inicial, costos asumidos por el Estado y/o por el privado que podrían y deberían minimizarse si se invirtiera en una escolaridad más efectiva y acorde con el perfil de ingreso que las universidades debieran exigir pero que, dadas las características del contexto, no puede demandar.

La deserción estudiantil, preocupante en los primeros semestres de universidad, las tasas de repitencia en asignaturas básicas, los cambios de carrera y/o finalmente, el abandono definitivo de la universidad, son problemas con los que lidia permanentemente la educación superior; pues bien, estos problemas concretos y muy visibles en las estadísticas de la institución, disminuirían si es que se contara con perfiles de ingreso acordes a las exigencias de una carrera universitaria.

Lo deseable es tener una academia que asegure calidad, pero si el producto con el que trabaja no cuenta con los mínimos necesarios, difícilmente podrá exigirlo y tenderá a bajar su calidad, algo que la universidad en pleno siglo XXI no puede permitirse.

La universidad lo comprende y como he dicho, invierte en programas de nivelación tanto durante el proceso de admisión como en la totalidad de su nivel básico de formación. La pregunta es ¿el subsistema regular se esmera en la misma medida? ¿Las responsabilidades se asumen entre ambos actores educativos? La realidad nos dice que no…y preocupa.

Este tema debería ser objeto de profundo estudio, debate y acción de autoridades del Ministerio de Educación, instancia que está en la obligación de proponer estrategias efectivas para reducir la brecha entre perfiles asegurando con ello que el Bachiller ofrezca las condiciones para que la Universidad eleve su nivel de exigencia y demuestre que es capaz de titular profesionales competentes.

Pero así como preocupa la etapa inicial del proceso formativo universitario, también lo hace la etapa terminal. La normativa educativa boliviana debe modernizarse, parte de ello es ofrecer una verdadera flexibilización curricular que habilite –como en otros países del mundo y la región- la transitabilidad automática de grado; hablo de facilitar, a través del currículo de grado, el acceso a una formación postgradual, algo que en Bolivia no se ha planteado desde el Ministerio del ramo y que, en la práctica acortaría caminos burocráticos y de inversión de tiempo favoreciendo a los intereses de cualificación del profesional.

Vuelvo al inicio. Hace falta debatir la articulación de los subsistemas; mientras esto no ocurra es imposible hablar de un verdadero Sistema de Educación Plurinacional.

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3 comentarios en “Educación ¿qué estás haciendo? (Revista OH, Los Tiempos, 2016)

  1. Renzo Vargas Rodríguez

    Muy interesante análisis. Y ciertamente la educación es un tema tan cotidiano que se aborda en todas partes, porque todos lo concebimos como un problema. Todos los países tienen problemas con sistemas que están tratando de ser eficientes e integrados pero no lo logran. No creo que la solución pase por copiar o emular algún sistema educacional asiático o europeo o de cualquier otra índole ya que estoy convencido que éstos sistemas dependen del contexto cultural de las naciones. Además, dependen de los sistemas productivos demandantes y de la visión de país de los tomadores de decisiones. Creo que a nivel de estado deberían crearse Institutos, en éste caso de educación que investiguen la forma en la que debemos como país integrar la educación desde la primaria al postgrado. Siempre pensando en que país queremos de aquí a 50 años, no solo en lo que se necesita ahora.

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  2. apadilla2015

    En Bolivia no existe “un sistema” educativo integrado. aquello que llamamos Sistema Educativo Nacional, en la práctica solo ha abarcado desde la educación Pre-escolar hasta la Secundaria. El “otro” sistema de educación “Superior”, ha estado siempre desconectado y funcionó autónomamente, debido en gran parte a los beneficios de la Autonomía Universitaria. Ello marchaba bastante bien en el pasado, cuando en Bolivia sólo existían menos de una decena de universidades autónomas y públicas. Hoy, con la explosión de universidades privadas, la mayoría de las cuales han asumido el modelo “napoleónico” de las públicas, la desconexión es mucho más manifiesta, evidenciándose un síndrome, uno de cuyos síntomas es el que describe tan bien Molmitos…. Sostengo la hipótesis de que el actual modelo educativo imperante en el país está diseñado para fabricar esclavos para el sistema, que ahora busca formar ciudadanos y profesionales con los conocimientos, habilidades y competencias estrictamente necesarios para servir como esclavos al sistema de dominación global y no para liberar y hacer competitivo al país. Pensar en recetas para superar tan grave Situación Problémica mediante un solo Ministerio de Educación modelo boliviano no superará el Problema. Una fórmula que ha dado buenos resultados a nivel de gobierno en países hermanos es la de contar con una Ley de Educación Superior y un Ministerio de Educación separados; a nivel de las IES la solución pasa por dejar el modelo exclusivamente profesionalizante que las caracteriza y diseñar otro, de naturaleza científica, que permita conectar dialécticamente ambos sistemas, mejorar el pregrado y prestar atención al postgrado científico. En el ultimo Ranking THE (Times Higher Education) encontramos evidencias de sistemas que sí funcionan.

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  3. Muy interesante el tema, y da mucha tela por cortar.
    Si la brecha entre Universidad y Colegio es muy grande es por que en la U hay materias bien especificas a la profesion a lograr y el colegio tiene materias generales que se supone son de cultura general.
    Tambien veo que subsiste la discriminacion educativa la cual obliga a cualquier bachiller a intentar entrar en la universidad como parte de su desarrollo social como individuo, sin importar si despues se dedica a otra profesion sin licencia. Esto hace que la universidad se masifique con estudiantes sin el entusiasmo por el conocimiento.
    Me gustaria que aprendamos de sistemas educativos exitosos como el finlandes o el japones que no dan calificaciones en los primeros niveles para que el estudiante no sea resultadista.
    Bueno saludos y felicidades por esta columna, siempre muy interesante.

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