ECOBOL y la falta de visión del Estado (Revista OH, Los Tiempos, 2016)


1310.jpgLa muerte de la Empresa de Correos de Bolivia (Ecobol) estaba anunciada. Hace seis años el gobierno, a través del Ministerio de Obras Públicas, conoció los síntomas que padecía, y a pesar de ello, no la atendió dejando que se convirtiera en una carga inerte y pesada: debe 300 millones de bolivianos por concepto de impuestos.

La gestión de Morales ya sabía lo evidente: Ecobol, en las condiciones en las que se gestionaba, era una empresa deficitaria. Para resucitarla requiere, además del pago de los impuestos adeudados, una segunda inversión millonaria para equiparla, amén de una reingeniería técnica que defina un servicio acorde a los sistemas de comunicación que rigen hoy en Bolivia y el mundo.

Ecobol debió modernizarse hace al menos veinte años cuando el internet hace su incursión en el país y con ello comienza a transformar el fondo y la forma de las comunicaciones.  El cambio fue cada vez más evidente pero, a pesar de ello, los administradores de la empresa no reaccionaron dejando que la tecnología, principalmente, se convirtiera en una amenaza que terminó por anularla. Debió haber sido al revés, ¿cuestión de visión?

Aún hay ciudadanos que se comunican a través de cartas y se toman el tiempo para ponerla en un sobre sellado, pegarle una estampita, pesarla en una pequeña balanza, depositarla en un viejo buzón de madera y rezar para que llegue a destino. Nadie va a negar que la secuencia de la acción demanda tiempo, energía y decisión y que por todo eso, enviar una carta “física” es un acto heroico y también muy romántico y especial. Comparado con estos tiempos (que no acaban de ser los nuestros), recibir una misiva de puño y letra y en la que hasta el olor del remitente se logra sentir, no tiene parangón alguno; ni Hotmail, por muy hot que pueda ser, se compara con la emoción de encontrar una carta en tu buzón.

Pero el mundo ha dejado de ser romántico para convertirse en erótico, precoz y a veces promiscuo y está claro que prefiere el Hotmail, el Gmail, el Facebook, el Whatsapp y un sinfín de medios de comunicación “instantánea” para expresarse. Pocos mortales, muy pocos, seguro, están dispuestos a invertir en “correos físicos”. Era evidente, entonces, que Ecobol debía haberse despabilado y haber actuado en consecuencia a las tendencias.

En otros países, el servicio de correo además de funcionar de manera muy prolija y con una gestión del tiempo y del espacio perfecta, se ha adaptado a la dinámica comunicacional actual convirtiéndose en el brazo operativo del internet que entre sus múltiples servicios se destaca el comercio de productos, actividad que debió ser aprovechada por Ecobol para potenciar sus recursos e infraestructura, sanear su economía y proyectarse como una empresa eficiente. Esto no ocurrió y el súper Estado Plurinacional se hizo de una carga más.

Hoy, los paros, marchas y bloqueos en el país son por la quiebra de la estatal Enatex que ha dejado sin pan a más de 800 trabajadores; no hablemos de las otras estatales que se crearon con el sello del MAS y que agonizan bajo la misma marca.

Es muy probable que mañana las protestas se llamen Ecobol pues dudo que el gobierno pueda reparar la fractura económica que la aqueja, y que logre encaminarla por el rumbo tecnológico que requiere para revivirla.

Hace un par de años llevé a mis hijos al correo, algo así como una visita de museo. No solo tuve la sensación de volver al pasado, es que en realidad estábamos en un edificio detenido en el tiempo a vista y paciencia de un Estado que se dice del cambio e impulsor de la revolución cultural y tecnológica pero que en realidad deja ver su absoluta falta de visión.

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Un comentario en “ECOBOL y la falta de visión del Estado (Revista OH, Los Tiempos, 2016)

  1. Claudia Camacho

    Buenos dias Monica! Recordé que leí tu artículo un tiempo atrás y la verdad es que el servicio de correos en Bolivia no es malo…es malísimo. El año 2014 me enviaron un sobre desde USA en el mes de Noviembre y la fecha de recepción en La Paz fué 26 de Enero de 2016. Despuésde todo, “menos mal que llegó!!” me dije, considerando la temporada alta por fin de año. El 17 de Marzo me atreví a hacer el pedido “online” de un libro a través de eBay, estaba con buena oferta y pensé que tal vez la empresa de correos necesita mas apoyo de todos los bolivianos para que no “muera” y con esto de las compras por Internet, podría reactivarse. Si mi otro sobre “solo” tardó 2 meses en temporada alta, este último pedido podría llegar en los 20 dias hábiles que me dijeron los empleados de Ecobol.
    Ilusionada, después de 21 dias hábiles, me aproximé al mesón y esperé pacientemente que las dos señoras que buscan y rebuscan los sobres y paquetes en esos vetustos anaqueles y cubiertos de polvo, puedan dignarse a atenderme. Lamento decir que de esa mi experiencia con mi sobre el 2015 a la fecha, casi nada ha cambiado en la actitud y el desorden extremo en el mesón de entrega. La búsqueda de los envios la debe hacer el propio usuario, revisando uno a uno “los papelitos” que entrega la empleada con cara de pocos amigos. No hay una lista general de los envios como sucede con EMS (servicio de courier de Ecobol, pero claro, ese cuesta mas), los paquetes si no están atiborrados en esos anaqueles, están regados por el piso o dentro de saquillos a la espera que su dueño los reclame. Si uno tiene la suerte de hallar su nombre en “los papelitos”, debe encomendarse a los santos para que la servidora pública pueda encontrar su sobre o paquete en ese mar de desorden. Posiblemente sea como “en mi desorden me entiendo yo”, pero si algo debemos cambiar es en mejorar el servicio de las entidades públicas. Como es posible que aún trabajen como hace 60, 40 años atrás? Cuentan con una computadora antigua y una impresora, pero uno debe buscar su nombre en los “papelitos”. Otro detalle importante, la actitud. Cuando le dije a la señora que ya habían pasado 27 dias hábiles (en mi tercera visita), tuve que soportar su sonrisa sarcástica y que me diga “a veces tarda mas de dos meses en llegar!” y que enseguida me diera la espalda. Cuando pregunté en la sección de envios, me dijeron que los sobres se demoraban unas dos semanas en llegar a paises limítrofes, pero que “ahora están demorando mas, al menos tres semanas” y nadie sabe explicar el por qué de esa demora. Ante este panorama, creo que es mejor pagar las “comisiones” a la gente que se dedica a traer pedidos de otros paises, la mayoría son mas confiables y cumplen con las fechas de entrega y no nos dejan esperando 30, 45 minutos para decirnos “no, no llegó su pedido, vuelva otro dia”

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