¿Necesidad pública o caprichito Presidencial?

circo.jpgEn Cochabamba se pretende construir un estadio para 60.000 personas. El argumento que usan las autoridades empeñadas en este capricho presidencial es que un estadio es de necesidad pública.

A ver. Quienes vivimos en Cochabamba estamos autorizados para decirle a esta autoridad que si tendría que construir obras por necesidad pública, podríamos nombrar al menos 14 que son -de verdad- de necesidad pública.

¿Comenzamos?

  1. Agua potable para consumo humano y riego. Hace décadas este departamento padece de falta de agua. La situación es ya insostenible. ¿Los más perjudicados? Todos, citadinos y campesinos. No hay agua y la que hay cuesta mucho.
  2. Salud: infraestructura, ítems, procedimientos, atención, tecnología, camas, etc.
  3. Educación. No se tiene una educación de calidad, se requieren maestros mejor formados, infraestructura y recursos didácticos, etc.
  4. Empleo digno. Generar e impulsar fuentes laborales dignas, no esas temporales de 500 pesos/mes. Nadie quiere eso para vivir bien.
  5. Aire limpio. Nuestra ciudad es una de las más contaminadas de sud América. Muchos factores inciden en ello pero todos tienen que ver con la ausencia de políticas ambientales de impacto real. Nos atraviesa un Río contaminado y fétido, y un cielo que en estas épocas del año provoca depresión.
  6. Áreas verdes. Cada vez más cemento y menos verde. Ausencia de campañas para incentivar el apego a los árboles y plantas en general. Vivimos o sobre cemento, ladrillos finamente colocados en jardineras o sobre tierra.
  7. Transporte público. Es caótico, desordenado, irracional, insuficiente; viejo, feo y riesgoso….pleitero, además.
  8. Cloacas y alcantarillas. Rotas, viejas y hasta obsoletas.
  9. Cables en el casco viejo. Una maraña de cables “adorna” todo el casco viejo de la ciudad lo cual no solo da un aspecto horrible a la ciudad, sino, que constituye un riesgo para los habitantes.
  10. Comercio callejero. Cada día crece. Cuesta caminar por ciertas calles y avenidas porque el comerciantado se ha adueñado de las calzadas. ¡Y a qué precio!
  11. Atractivos turísticos y culturales. Dejadez total para crear, incentivar y mantener espacios de atracción turística y cultural. Más allá de las ferias del hot dog, el durazno y dos mil ferias más de comida, Cochabamba no ha hecho nada para ser un atractivo ni nacional y claro, menos internacional. Se come rico, harto y barato en Cbba. ¿Y?
  12. Respeto a las normas de tránsito. Manejar auto en esta ciudad es una prueba a la paciencia y la habilidad para protegerse contra accidentes. Los conductores, especialmente los del sector público, hacen lo que les da la gana, para ellos no existe el semáforo ni el peatón ni cualquier otra norma.
  13. Tema en descuido total. Los policías son una especie rara que solo aparece cuando el Presidente llega o cuando hay alguna convención internacional en la que hay que aparentar que somos una ciudad segura y vigilada.
  14. El único botadero que tiene Cercado ha colapsado hace rato y las autoridades no hacen nada porque cuando lo intentan, los “dueños” del botadero deciden entrar en paros, huelgas y bloqueos y hay que ver la ciudad llena de basura en cada esquina. ¿Plantas de tratamiento? No se conoce en esta ciudad.

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Asuntos de seguridad y dignidad (Sístole & Diástole, revista OH, LT, 2016)

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Colegio X. 10:00 de la mañana. Policías de antinarcóticos y un perro adiestrado ingresan en el aula. El maestro detiene la clase, los adolescentes se ponen de pie y la Directora les explica que los señores van a revisar sus pertenencias. Los sujetos uniformados proceden a abrir y revisar todas y cada una de las mochilas mientras el perro olfatea el interior de los bolsones. Los escolares miran con asombro y algunos con temor. Las autoridades dicen que están buscando prevenir el tráfico y consumo de droga en los establecimientos educativos. La campaña es conocida como Mochila Segura. El Estado cree que con esta acción están luchado contra el tráfico de sustancias controladas en los establecimientos educativos.

La requisa acaba. No han encontrado nada más que unas fotografías de plantas de marihuana en el celular de una joven; y pornografía en varios móviles de algunos varones. La tarea se ha dado por finalizada; lo que suceda después con las fotos de la droga y los pelados asquerosos es asunto de los “sospechosos” y los policías. El maestro intenta retomar su clase. Los Estudiantes están desconcertados, pero el establecimiento pasó el examen y la Directora le puede decir a la sociedad que su colegio es seguro y que sus estudiantes están limpios.

Se aproxima la entrada de la Virgen de Urkupiña. Los medios televisivos están alborotados con la festividad en honor a la mamita: muestran que todo está listo para recibir a miles de feligreses que con mucha devoción asisten cada año a este encuentro de fe cristiana.

En ese contexto, la institución encargada ya tiene listas las “manillas de seguridad” para los niños. El año pasado se han rescatado más de dos docenas de menores que habían sido extraviados por los irresponsables de sus progenitores gracias a que llevaban puestas las manillas de seguridad con su nombre y teléfonos de referencia. Una vez acabada la celebración de fe, los padres han sido ubicados para decirles dónde se encontraban sus hijos debido a que tenían la manillita.

A estas medidas de seguridad, se suma el proyecto de Ley contra el acoso callejero (del piropo), la ley que sanciona la bocina, las normas que prohíben orinar y tirar basura en las esquinas, la normativa que sanciona a los maestros que dan tareas en vacaciones y otras reglas del buen vivir diseñadas para dar seguridad, poner orden y garantizar que seamos o al menos nos comportemos como una sociedad decente.

Escribo esta columna desde el cuarto piso de la Caja Petrolera; llegué a las 6:30 y soy la tercera en la “cola”. En una hora este ambiente estará lleno de personas que necesitan afiliarse. Solo un médico atiende a decenas de aportantes que cada día requieren hacer este engorroso procedimiento. Pero esto no es nada, una vez afiliada recién comienza el sufrimiento: en los pisos de abajo hay una fila de al menos 300 personas que aguardan –desde sabe qué hora- su turno para una ficha que les permita ser atendidos. La mayoría son adultos mayores.

Las autoridades bolivianas creen que revisando las mochilas y exponiendo a la vergüenza y vulnerando los derechos de los menores van a asegurar un mundo sin drogas; creen también que la seguridad de los niños consiste en ponerles una manilla en la muñeca con los datos de su domicilio; creen que el abuso contra la mujer se combate con una ley que multe a los groseros transeúntes; también creen que la gente va a dejar de orinarse y de tirar basura y que los escolares van a retornar a clases con más ganas gracias a leyes. Y como en Bolivia se cree que la ley es todopoderosa exijo una ley que prohíba que las autoridades nos traten como a seres inferiores sin derechos ni dignidad; y otra ley para que todas las demás leyes se cumplan y así podamos ser una sociedad orgullosa de sí misma.

Te espero, estoy aquí (Sístole & Diástole, revista OH, LT 2016)

Monica Olmos - Copyright © 2016 Andres Herbas PhotographyHay cosas que cada día comprendo menos. ¿Falta de tolerancia o exceso de expectativa?

Sin embargo, es posible que el fenómeno sea ajeno a mi percepción y que el mundo realmente esté en un franco proceso de decadencia social, política y moral: Asesinatos en masa, éxodos inhumanos, luchas sangrientas por el poder, políticos excéntricos y mentirosos, y una televisión que raya en la espectacularización de la realidad, hasta de la más triste y oscura.

¿Cuándo se jodió el mundo? ¿Cuándo la mentira se hizo verdad? ¿Cuándo lo falso se hizo cosa regular? ¿Cuándo lo irracional se hizo norma? ¿Cuándo la mediocridad se convirtió en medicina? ¿Cuándo lo banal se hizo cultura?

“Si no te gusta, te puedes ir”, me han dicho. ¿Habrá invitación más decadente que esta? Seguir leyendo “Te espero, estoy aquí (Sístole & Diástole, revista OH, LT 2016)”

¿Prohibidas las tareas?

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La verdad que a ratos me da vergüenza publicar este tipo de textos; me leen de otros países y digo qué pensarán de los asuntos que suceden en Bolivia. Sí pues, ¿qué pensarán al enterarse que hasta ayer habían 65 denuncias de padres de familia que se han tomado el trabajo de ir al Ministerio de Educación a  denunciar que a sus wawas (hijos) les han dado tarea en este “descanso pedagógico”, eufemismo para referirse a las vacaciones escolares?

Tal cual señores. Hace algunos años se ha puesto en vigencia esta prohibición. Los profesores de escuela no pueden dar tarea a sus estudiantes en estas dos semanas…¿y saben qué es lo más doloroso de este asunto? Que hay padres muy obedientes y obtusos que hacen cumplir la prohibición y denuncian. ¡Sí! Con qué cara no sé, pero van al Ministerio y se quejan.

Hace más de 100 años un autor de nombre Alcides y apellido Arguedas, decía que el boliviano era un pueblo enfermo. Suelo acordarme de este señor cuando observo que nuestra sociedad ha avanzado poco y que sigue tan enferma como hace un siglo.

Este Arguedas que era poeta, político, crítico social, furioso periodista y magnífico novelista y ensayista dijo que “a los bolivianos nos les gusta la verdad” y casi pierde la vida en manos de un grupo de molestos tarijeños cuando el escritor les lanzó algunas incómodas verdades…bueno, eso sucedió hace décadas.

Sin embargo, no muy diferente fue lo que al Arguedas estuvo de pasarle hace pocos años. Es que casi es censurado por el actual régimen…sí, el régimen del hermano Evo, quiso prohibir sus obras por provocadoras, racistas, discriminadoras, bárbaras, colonialistas, imperialistas, abusivas, injustas, desleales, diablas…pasa pues que como decía el pensador “a los bolivianos no les gusta la verdad” y menos al régimen del hermano Evo que quiere reescribir la historia del país, el continente y el mundo a partir de su propia existencia.

Pero el Arguedas sigue ahí…dejándose leer, odiar y amar….como es natural que suceda.

Dígame lo que quiera y hágalo personal si desea (porque es la forma más común que el mediocre o el fanático encuentra para defenderse)….pero hay que estar enfermo realmente para reclamar que a nuestra wawita le den tarea en el colegio….típico de un pueblo enfermo que grita entre dientes liberación pero que está sometido a la ridiculez de normativas hechas a semejanza de líderes populistas a quienes les excita la ignorancia, el retraso y el sometimiento porque la realidad es que le temen al conocimiento, a la libertad de pensar y expresarse, al descubrimiento por cuenta propia, a la libertad de sacar conclusiones y hablar; le espantan los librepensadores, los echan, los sentencian, los corretean, los encarcelan…así es el autoritarismo populista que prohíbe la búsqueda de información y la producción de conocimiento sin un maestro adoctrinado que cuide, dosifique y vigile lo que repite su alumno (alumno, el sin luz)

Mientras en el mundo se inventan medios, métodos e instrumentos para no dejar de aprender, en Bolivia, el ministro de Educación prohíbe las tareas durante el “descanso pedagógico”. ¿Será por eso y otras variables, que nuestra Bolivia no participa de ningún programa internacional de evaluación/medición del aprendizaje?

A mis hijos les han dado tarea y lo agradezco y obviamente no pienso denunciarlo…es mas, les voy a pedir más para el próximo descanso pedagógico.

A uno de mis hijos le dieron un proyecto que consistió en conseguir semillas, preparar la tierra y observar el desarrollo de su cultivo bajo un riguroso seguimiento a través de la observación.

También le dieron tarea de inglés…!felizmente! Porque mierda que le servirá aprender ese idioma más aún como van las cosas en nuestro país.

A mi hijo menor también le dieron tarea: unos dibujos en madera y yo feliz porque me doy cuenta que su cabecita y sus ganas de aprender no comprende de descansos pedagógicos, de pausas normadas, de tiempos para no hacer nada.

Es mas, uno de estos días, voy a ir al colegio a pedir más tareas, proyectos e investigación; sí, quiero que experimenten, que observen, que anoten, que escriban y reescriban, que declamen, que inventen e imaginen, que sueñen y produzcan. Quiero que se equivoquen y que aprendan de ello…

El día que a mi hijo mayor le dijeron que si no se callaba le darían tarea de matemática, decidí cambiarlo de colegio (hace 7 años). Lo puse en un establecimiento educativo tradicional de apodo El Chonchocorito donde hacía más de 2.000 ejercicios de matemática al año (y solo de tarea). Hoy tengo el orgullo de decir que ese mi hijo que aparentemente no había nacido para los números, ha sacado 95/100 en Cálculo en su primer semestre de universidad y para mí es un orgullo que sus compañeros vengan a la casa para que él les enseñe mate. ¿Le costó? Claro y mucho.

Cuando lo sacamos del colegio que amenazaba con tareas, la Directora nos dijo: “no va a poder y va a tener que volver”…ahí está el que no pudo; sí pudo, no volvió, está agradecido por la exigencia, y es un chico feliz y lleno de ganas y seguridad. ¿Saben qué necesitaba? Que lo reten a poder.

Por favor, no creamos que está bien que nuestros hijos no hagan nada. Cuando no hacen nada no se descubren en sus potencialidades ni debilidades. Los chicos necesitan normas, límites, exigencia, retos…porque para ellos es un gozo cuando ven que pueden alcanzar sus metas aunque “sufran” en el camino.

Mañana vuelven a clases…bendito Dios que hay colegios que se estornudan en los antojos del rey populista que quiere caerle bien a la mediocridad y al estate quieto mental.

Mis hijos, como los tuyos, quieren aprender, quieren seguir descubriendo, quieren crecer, y ser mejores…¿Y saben qué es lo más fantástico de este cuento? que son tan rebeldes, cuestionadores y librepensadores como su madre.

Hasta cuándo, señor Presidente (Revista OH, LT. 2016)

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El Presidente ha anunciado la creación de una escuela antiimperialista para las Fuerzas Armadas donde -a través de la revisión de la historia- se evidencie el “sometimiento de los pueblos latinoamericanos”. ¿Hasta cuándo vamos a soportar discursos trasnochados e inútiles?

Hoy el mundo anuncia otro tipo de noticias y claro, me da pena que en Bolivia aún se insista en abusar de las posturas ideológicas de lamento so pretexto de justificar taras que no solo somos incapaces de superar, sino que al no hacerlo, nos mantienen mental y físicamente esclavos del pasado. ¿Hasta cuándo nos vamos a chicotear con nuestra historia? ¿Hasta cuándo vamos a arrastrar ese síndrome colonialista que nos hace introvertidos, temerosos y estira manos? ¿Hasta cuándo nos vamos a lamentar no poder SER por ese pasado colonialista?

Ya está bueno. Sería pertinente que en vez de andar anunciando escuelas antiimperialistas para las Fuerzas Armadas en nombre de la identidad boliviana, se cuestione la necesidad de seguir manteniendo a una institución militar parásita de un Estado proveedor y comprador porque, además, si hay una institución imperialista, esa es precisamente la castrense. Seguir leyendo “Hasta cuándo, señor Presidente (Revista OH, LT. 2016)”

Educación ¿qué estás haciendo? (Revista OH, Los Tiempos, 2016)

Educación, educación ¿qué estás haciendo?

Esta semana mantuve una conversación de pasillo con tres profesionales, ninguno, incluida yo, trabaja para lo que estudió. ¿Falla del sistema educativo? Sí, también. Y cuando hablo de dicho sistema, me refiero a la educación primaria, secundaria y terciaria (superior).

En Bolivia, estos subsistemas no están debidamente articulados: Entre el perfil del Bachiller y el perfil de ingreso del estudiante universitario hay una brecha grosera y difícil de achicar que acaba siendo una “carga” tediosa y costosa para el subsistema universitario que se ve obligado a asumir las deficiencias de un Bachiller con serias dificultades para la comprensión lectora, la producción de textos, la lógica matemática y la resolución de problemas, en general.

Compatibilizar perfiles y lograr un diálogo más amable y fluido entre el producto de la educación regular y la materia prima con la que requiere trabajar la universidad, redituaría mejores promesas tanto para el encargo social como para el mercado laboral porque, entre otras variables, aseguraría un proceso formativo más exigente, y por ende, perfiles profesionales de mayor calidad (con pertinencia social y científica). Seguir leyendo “Educación ¿qué estás haciendo? (Revista OH, Los Tiempos, 2016)”

ECOBOL y la falta de visión del Estado (Revista OH, Los Tiempos, 2016)

1310.jpgLa muerte de la Empresa de Correos de Bolivia (Ecobol) estaba anunciada. Hace seis años el gobierno, a través del Ministerio de Obras Públicas, conoció los síntomas que padecía, y a pesar de ello, no la atendió dejando que se convirtiera en una carga inerte y pesada: debe 300 millones de bolivianos por concepto de impuestos.

La gestión de Morales ya sabía lo evidente: Ecobol, en las condiciones en las que se gestionaba, era una empresa deficitaria. Para resucitarla requiere, además del pago de los impuestos adeudados, una segunda inversión millonaria para equiparla, amén de una reingeniería técnica que defina un servicio acorde a los sistemas de comunicación que rigen hoy en Bolivia y el mundo. Seguir leyendo “ECOBOL y la falta de visión del Estado (Revista OH, Los Tiempos, 2016)”