Sobre la cojudez (escrito en febrero de 2013)

¿No se ha sentido como un cojudo mientras hacía la fila para la revisión técnica sabiendo que micreros, taxistas y trufistas adquieren su roseta a solo número de placa en lista presentada por el secretario del sindicato? Y claro, los demás debemos acatar la ley.

Como no puedo enfermarme, me refugio en Amor, de Isabel Allende; en las premoniciones de Franz Tamayo y en una que otra telenovela colombiana. ¿Válvulas de escape? Por supuesto, ¿quién quiere ahogarse en este mar de lamentos e iniquidades?

Pero como no existe la felicidad completa, debo —una vez a la semana— volver a la realidad. En ese retorno, una vecina me llama angustiada y me pide que escriba sobre las duras sanciones estipuladas en el Código Tributario (Artículo 164). Como no soy experta en el tema, acudo a mi buen amigo Marcelo Gonzáles Yaksic y le hago la consulta del caso. Me responde, me adjunta el link de un artículo suyo sobre el asunto y con tristeza me dice “siento que nadie me lee”. “Nos lee el 1 por ciento de los cochabambinos”, le respondo optimista. Al menos eso dicen las encuestas y la realidad por la cual uno acaba sumergiendo la cabeza en el sexo y el alcohol.

Voy a graficar la esencia del problema: usted, dueño cojudo de un café internet debe emitir factura sin importar si el usuario consumió dos bolivianos; pero si usted tiene un puesto en la cancha y vendió un televisor en 3 mil dólares, despreocúpese porque no está obligado a emitir factura.

Ejemplo 2: si usted, cojudamente, tiene una sillpanchería con mesas de a mantel, garzones, cocineras y lavanderos, debe emitir factura; pero si su negocio es la venta de salchipapas al aire libre en cualquiera de las calles de la ciudad, quédese tranquilo, está libre de pagar impuestos.

Un amigo de la industria del cuero me dijo que después de haber aportado al país durante 30 años, de haber generado decenas de fuentes de trabajo, pagado sus impuestos y demás, se había cansado de ser cojudo, y que por “salud mental” se había convertido en informal.

Un pasajero me contaba que pagó 154 dólares por traer un repuesto comprado en Estados Unidos en 45 dólares, y que nadie la había mostrado ni media escala o tarifa de impuestos. Cojudo el don, debió camuflar el repuesto en sus calzoncillos.

¿No se ha sentido como un cojudo mientras hacía la fila para la revisión técnica sabiendo que micreros, taxistas y trufistas adquieren su roseta a solo número de placa en lista presentada por el Secretario del sindicato? ¿O ha visto usted a un micro en la fila para dicha revisión? Y claro, los demás cojudos debemos acatar la ley con extintor, botiquín y paciencia en mano, mientras los motorizados de estos privilegiados ni frenos tienen.

Hay que ser cojudo para deambular —de escritorio en escritorio— tras un sello, firma y visto bueno… hasta que alguien amablemente nos dice: “Su cariño podría agilizar su trámite”, y tú, desesperado pasas de cojudo a cariñoso porque te han advertido que si no te “transformas”, tu trámite corre el riesgo de “entrepapelarse”.

Y como cojudo te sientes cuando esperas que el semáforo cambie a verde (y dale con el tema, Mónica) mientras otros —muy cómodos y contentos— bocinan tu reluciente y digna cojudez en una esquina.

Una colega llegó a mi casa para contarme que era pariente de un pariente de Leonilda Zurita y que se estaba yendo a La Paz a trabajar al Ministerio de Educación. “Qué voy a hacer, la necesidad me obliga”, me dijo con carita vivaz. Y yo con carita de cojuda desempleada le expresé mis mejores augurios.

Para terminar, cojudo quiere decir tonto, bobo, algo que yo prefiero ser toda la vida antes de engrosar la lista de sinvergüenzas (Monica Olmos Campos)

Corrupción, percepciones y realidades (Revista OH, LT, 2016)

Monica Olmos - Copyright © 2016 Andres Herbas PhotographyEntre noviembre de 2015 y enero de este año, Ipsos Public Affairs América Latina, realizó una investigación (encuesta online) sobre los principales problemas de Latinoamérica basándose en el criterio de 286 periodistas y líderes de opinión.

Para los encuestados, la corrupción es el problema mayor en Brasil, Bolivia, Colombia y México. En Ecuador, Argentina y Perú, ésta ocupa el segundo lugar.

La corrupción -quién diría considerando el histórico latinoamericano- está bastante más por encima que la pobreza, el narcotráfico, la inestabilidad política, la salud pública inadecuada, la inflación, las amenazas del medio ambiente y los sistemas de pensiones deficientes. Es que la corrupción ha superado el nivel sensible que lacera el alma para ser un hecho concreto que acaba por colmar la paciencia de los pueblos, no otra cosa fue la “fiesta democrática” que se vivió la noche del domingo 17 en las calles del Brasil celebrando el impeachment contra Rousseff. Seguir leyendo “Corrupción, percepciones y realidades (Revista OH, LT, 2016)”

Servidores públicos ¿sin título profesional? (Revista OH, LT, 2016)

El marxista que halló su cable a tierra 3

“Estos nuevos colegios son para construir esta nueva Bolivia, esta Bolivia de oportunidades que requiere de ingenieros, técnicos, campesinos, obreros, arquitectos y médicos (…) el país tendrá nuevas oportunidades de fuentes laborales para los mejores profesionales en distintas áreas técnicas”, ha dicho el Vicepresidente a tiempo de entregar colegios rurales; pero no solo dijo que la nueva Bolivia necesita profesionales, sino que estos deben ser excelentes: “no quiero que pasen de curso con 51, queremos promedios de 70, 80 y 90, y por eso pido a los maestros que sean exigentes (…) y si ustedes estudian va a haber oportunidad de trabajo y solamente de esta manera Bolivia llegará a ser una potencia”.

Mientras García Linera demanda excelencia académica y profesionalización para que la “nueva Bolivia sea una potencia”, la autoridad no ve nada malo en que el próximo Defensor del Pueblo no cuente con un título profesional y solo tenga militancia política. La Asamblea Legislativa Plurinacional, por su parte, ha eximido del título a los candidatos a Defensor del Pueblo, hecho criticado por el propio Rolando Villena quien asegura que con esto se podría “desnaturalizar” la Defensoría del Pueblo porque se está menospreciando la formación del intelecto al no tomarse en cuenta la meritocracia. Seguir leyendo “Servidores públicos ¿sin título profesional? (Revista OH, LT, 2016)”

Mochilas escolares y educación de calidad (Revista OH, LT, 2016)

urlEl Alcalde de Cercado, José María Leyes tiene previsto entregar este año 92 mil mochilas a estudiantes de nivel primario de escuelas fiscales, de convenio y educación alternativa; este plan, asegura la autoridad, aporta a una “educación de calidad” que hará que Cochabamba tenga los “mejores estudiantes y profesionales del país”.

“Hay muchos papás que nos les alcanzan los recursos para poder comprar el material escolar a sus hijos y los niños se van retrasando en la educación, eso repercute en su enseñanza”, ha manifestado Leyes.

La medida no puede no significar una ayuda a la economía familiar, pero sin miedo a equivocarme, asegurar que repercutirá en la calidad educativa es una falacia de arrogantes proporciones, es decir, un engaño a la población que -ante argumentos simplistas, populistas y fantasiosos- construye un concepto equivocado acerca de la educación de calidad. Seguir leyendo “Mochilas escolares y educación de calidad (Revista OH, LT, 2016)”

Me ratifico ante ustedes (Revista OH, LT.)

Monica Olmos - Copyright © 2016 Andres Herbas Photography.jpgHace algo más de un mes se cerró un ciclo de seis años, maravilloso tiempo que me permitió esta casa periodística en Puntos de Vista.

Escribir y publicar mi columna de viernes Sin pelos en la lengua fue una experiencia personal y profesional fundamental en mi vida. Escribir es algo vital para mí; por esta razón, la etapa que comienzo hoy en la revista dominical OH, es asumida como una nueva oportunidad que agradezco con el corazón en la mano.

Así, con la vitalidad del corazón que día a día apuesta por la vida, hoy nace Sístole & Diástole; sinergia rítmica y perfecta que potencia una sola energía: haremos sístole y diástole tú y yo; el hecho y el medio. Conformaremos juntos movimientos, impulsos, sentires y actos coordinados en un mismo propósito: responder a un compromiso social que no entiende de banalidades, de engaños, de indiferencias ni de omisiones, compromiso que es tuyo, que es mío y es de ambos. Seguir leyendo “Me ratifico ante ustedes (Revista OH, LT.)”