De sentencias, responsabilidades y espejos


A ellas les pido que se concentren 10 segundos en su vagina, que la sientan y adviertan la conexión que existe con su ser, que sientan la puta relación que hay entre su sexo y su corazón, y que a partir de ello, sean capaces de asegurar que son más damas que aquellas mujeres a las que hoy están sentenciando. Les deseo suerte en ese descubrimiento.

La falta de cultura del pueblo boliviano en el manejo de la palabra y la opinión en las redes sociales, ha revelado algunas (varias) debilidades que competen a la ética y a la moral, y se han hecho plausibles (real, que admite aprobación) en ámbitos transversales siendo el de género el más castigado.

A esta falta de cultura digital, se ha sumado el enojo de la mayoría de la población por los últimos acontecimientos que comprometen a las responsabilidades de Estado del primer mandatario (hechos de amplio conocimiento de la opinión pública) que están reñidos con el convenio moral establecido y que –lamentablemente- involucran a una mujer.

La reacción de rechazo a estos hechos de corrupción y de falta de moral, se ha visto fortalecida por los propios colaboradores del Presidente: ministros y ministras, asesores, fiscales y el propio Vicepresidente han profundizado la crisis (de credibilidad del Presidente) con declaraciones y afirmaciones contradictorias y de poco peso lógico.

Este acontecimiento político y -como señalé, la falta de cultura digital de los bolivianos- ha construido un escenario virtual agresivo, abusivo, maleducado, irrespetuoso y vulgar cuya principal víctima es la expareja del Presidente; pero no solo ella, se ha sumado al drama de sanciones y castigo social, el hijo que tendrían ambos y otra mujer a quien –como a la primera- han deshecho civil y jurídicamente.

Los adjetivos expresados en palabras, memes y fotografías que involucran a estas dos mujeres en específico, demuestran que la meta del respeto a la mujer y todo el discurso de género con el que se viene luchando desde hace años por la igualdad entre hombres y mujeres, está muy lejos, demasiado lejos de ser alcanzada.

Con mucha pena observo la facilidad con la que ambos géneros descalifican a estas dos personas, quienes, más allá de sus relaciones con el primer mandatario, e incluso, más allá de sus responsabilidades legales con el supuesto tráfico de influencias (en el caso de una de ellas), merecen ser respetadas como cualquier otra persona. No se puede aceptar de ninguna manera que su dignidad y su condición de personas humanas sea mellada, repito, nada lo justifica.

Con más pena observo, sin embargo, a autoridades referirse a ellas. Se entiende o al menos se supone que los llamados servidores de la Patria deberían ser superiores al común de los mortales: que son los profesionales más destacados del medio, con más años de estudio, que han desarrollado competencias para el entendimiento entre personas, hábiles para lograr acuerdos, para delinear políticas de Estado que satisfagan las necesidades de todos los ciudadanos, para conducir un país por el camino del entendimiento, de la tolerancia, del vivir bien. Pero son precisamente algunas de estas autoridades las que demuestran no tener ninguna de estas cualidades ni competencias, mas bien, salen a la palestra haciendo gala de su más absoluta ignorancia, sus profundos resentimientos sociales y una admirable conducta lambiscona que, como no puede ser de otra manera, da asco.

Y me pregunto, si tenemos esas “joyas” de autoridades, ¿qué podemos esperar de quienes las eligen? Una vez más, la responsabilidad de elegirlas y mantenerlas en el poder es nuestro, quienes tenemos el poder del voto. ¿Vamos avanzando? Sí, la mayoría de los bolivianos le ha dicho NO al continuismo del MAS, a ese MAS abusivo, mentiroso, dañino, confrontador, odiador y descalificador del ser humano; ese que se vende como víctima en escenarios internacionales, pero que llega a los mismos en autos y aviones de lujo rodeado de un séquito de lambiscones sonrientes y dispuestos, muy dispuestos a mentir, y hasta a pasar de dementes por las contradicciones en las que incurren.

Yo anhelo que desde estas líneas, se reflexione si usted y yo estamos a ese nivel de pobreza espiritual. Seguro que no; por eso, este texto tiene el propósito de reflexionar sobre lo que decimos, opinamos, subimos o compartimos en las redes sociales.

Estoy segura que a aquel hombre que le dijo boluda a Zapata, no le agradaría que a su hija, a su madre o a su esposa o hermana, la llamen igual. Con seguridad que al señor que dijo que las mujeres no deben tomarse fotos desnudas, les enseñe a sus hijas no a no tomarse fotos, sino, a no meterse con patanes que las suben. Sus hijitas, niñitas hoy, pero mujeres mañana, con seguridad van a tomarse esas y otras postales, es mas, lo van a disfrutar tanto como acostarse con sus compañeros,  novios, colegas o con quien ellas decidan hacerlo…lo que deben saber sus hijas es elegir a hombres con principios que sean incapaces de publicar los momentos que ambos disfrutaron. Eso es lo que usted, señor, tiene que enseñar a sus hijas, y eso se hace con el ejemplo, es decir, usted debería ser todo un caballero con ellas y su esposa y todas las mujeres que lo rodean. Si usted sube las fotos hoy es porque está demostrando que no respeta a las mujeres y que lo que les está enseñando a sus nenas deja mucho que desear. Lamento decirle que, con su actitud, es muy probable que sus hijas no sepan escoger un hombre de verdad porque no tienen ninguna referencia.

“Poner al desnudo” a una mujer por su condición de mujer, agredirla, dañarla, avergonzarla, (des)calificarla, sentenciarla por el mismo hecho, no tiene perdón.

Quienes lo hacen deberían pensar que su madre es mujer, que su madre también se desnudó, fornicó y gritó de placer, que amó y se entregó incluso con fotos incluidas. ¿Le gustaría que su padre muestre esas imágenes en el feis, ¿por ejemplo?

¿Le gustaría ver a su hija desnuda en las redes sociales? ¿Le gustaría que le digan ignorante, boluda, aprovechada, ladrona, hija de puta, cochina y demás? ¿Le gustaría? Nadie ni nada nos asegura que nuestras hermanas, madres, amigas, hijas incluso, no caigan en manos de estos sujetos, hombres y mujeres, que, como ver llover, deciden acabar con la vida civil de otra  persona.

Este mensaje, no solo va dirigido a esos malos hombres que lo hacen, también va para a esas mujeres que atentan contra su propio género. A ellas les pido que se concentren 10 segundos en su vagina, que la sientan y adviertan la conexión que existe con su ser, que sientan la puta relación que hay entre su sexo y su corazón, y que a partir de ello, sean capaces de asegurar que son más damas que aquellas mujeres a las que hoy están sentenciando. Les deseo suerte en ese descubrimiento….y comiencen a rezar para que sus nenas no lo descubran antes que ustedes.

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