El párrafo suicida


¿Acaso al periodismo le importa verme de rodillas? ¿Acaso al periodismo le interesa escuchar mis disculpas?…El periodismo solo espera que quienes lo ejercen lo hagan en libertad.

Los jueves, a veces los miércoles, de todas las semanas de los últimos seis años, escribía mi columna SIN PELOS EN LA LENGUA, espacio cedido por Los Tiempos en la persona de su editor, Luis René Baptista.

Luis, conocido también como Negro, me llamó un día domingo  para invitarme a escribir de manera periódica, que querían mayor presencia femenina en su espacio editorial, que escogiera entre el viernes y el sábado, y que pensara en un nombre para bautizar la columna. Para mí fue la gloria.

Rápidamente le escribí con dos alternativas para que él tomara la decisión con ojo y olfato de buen editor: “La columna de monaliza” o “Sin pelos en la lengua”; ya sabemos con cuál se quedó Luis.

Mis incursiones como columnista se habían dado muchos años antes en el mismo periódico. Recuerdo que una o dos veces cada dos meses me aparecía en Los Tiempos con mi viejo diskette negro en mano, pues no había internet y el pendrive tampoco se había inventado según yo.

Escribir en Los Tiempos ha sido una cuestión de vida o muerte. En realidad de vida porque ha sido la manera de reencontrarme conmigo misma; de desahogarme; de expresar lo que pienso; de obligarme a leer e informarme; de obligarme a pensar y repensar; ha sido el medio de contacto con muchos lectores….ha sido una maravilla.

En Los Tiempos me hice de un nombre que, literalmente, me lo dio mi marido. Álvaro no solo me puso en pantallas de la TV boliviana hace 27 años, sino que me creó el pseudónimo de Molmitos cuando le pedí que me abriera una cuenta de gmail (A ese hombre le debo el pseudónimo y varias cosas más que intento pagarle con cariño todos los días de mi vida).

Hace 6 años entonces, escribo en Los Tiempos sin pelos en la lengua. Lo he hecho desde los lugares más extraños; he viajado con mi pequeña portátil solamente para cumplir con la columna, he dejado de celebrar para cumplir con la columna, he dejado de llorar para cumplir con la columna…en realidad esta columna insolente y malcriada me ha hecho llorar muchas veces, pero creo que me ha hecho reír más.

Yo no sé si será defecto mío pero cuando escribo lloro, me sulfuro o me río a carcajadas….Álvaro me dice “seguro ya estás escribiendo”. Efectivamente, no la puedo escribir desde la frialdad, desde la distancia o indiferencia; la escribo con pasión, en actitud de protesta por la injusticia y el abuso de poder, o de algarabía por la emoción de alguna alegría ajena. Así pues es como se debe escribir una columna sin pelos en la lengua. Los asuntos light, las columnas que quedan bien con Dios y el diablo, las que se acomodan, las que se justifican, las que se escriben buscando el aplauso de todos, no son cosa mía.

Dos veces en 6 años (aproximadamente 300 columnas) me han censurado; ha sido una censura buena, positiva, agradecida, bendita. La primera vez me estaba parcializando con un asesino justificando su accionar, evidentemente me dejé llevar por sus razones, que no eran las razones de todos y menos las de Dios; la segunda vez, estaba juzgando y sentenciado a un inocente. Por eso agradezco ambas censuras porque fueron inteligentes, sabias y oportunas. Con esto quiero decir que en Los Tiempos he escrito a mis anchas, como yo he querido y lo que he querido…y eso, en estos tiempos y en todos los anteriores, es cosa rara.  En honor a la verdad, así ha sido; gracias por eso querido Luis.

Escribir una columna sin pelos en la lengua y decir lo que he querido decir, le trae a una un montón de enemigos y problemas. Políticos que te detestan y ni te saludan; amigos que dejan de ser tus amigos; conocidos que te critican; enemigos que quieren escupirte…y no sigo porque no vale la pena.

Escribir sin pelos en la lengua, también te hace vivir muchas hermosas experiencias que te llenan el buche de la vanidad.

En fin, para bien o para mal, esta columna me ha mantenido en contacto con la gente y eso es maravilloso…al menos para mí. No por una cuestión de simple vanidad, sino porque puedes decir lo que piensas y eso se puede convertir en mil cosas, dependiendo cómo (les) llegas y (los) tocas. A veces, la paga fue un gracias, un felicidades, un bien…trabajo cumplido. Buena paga.

Con esta columna he aprendido a comprender a las personas gays y los he defendido; me ha costado muchos insultos y peleas. He criticado a ciertos curas porque he podido descubrir que es posible la convivencia de y con varios dioses, ¡peor! Me he ganado adjetivos enormes. He aprendido a detestar un poquito más a los políticos, me tiene sin cuidado su enfado…y finalmente, he aprendido a ser implacable con el periodismo mediocre, aquel que baila, que cocina, que se jajajea, que jode y especula, que no hace nada de lo que debería hacer.

Pues bien, debo decir ahora que es ese aprendizaje el que hoy me saca del medio. Sí, hoy viernes mi columna no ha salido porque no la he enviado. He sido cordialmente invitada a dejar de publicarla. Para seguir haciéndolo debo reconocer mi error y pedir disculpas..o algo parecido.

He pedido disculpas muchas veces en mi vida, he llorado mis ojos por un perdón, me he arrastrado detrás de un perdón…no tengo problema en hacerlo una vez más y en esta oportunidad me he disculpado con el Director y el Editor porque si ellos consideran que debo hacerlo, lo hago y punto. Y lo puedo hacer públicamente también. Es más, ahora mismo: Perdón señores, es posible que me haya excedido, es posible que no haya sabido expresarme, es posible que no supe relativizar…como se esperaba que lo hiciera. Es posible.

Sin embargo, el tema no es ese, no es el perdón que pida yo ni el que ellos me concedan. El tema pasa por reconocer que el periodismo excede virtudes y culpas, puntos de vista, pareceres o perdones de nosotros los periodistas -una especie de servidores públicos sin horario- ególatras, capaces o incapaces. Nada hará un perdón más cuando el fondo del asunto no está en reconocer un error, sino en la incapacidad de aceptarlo para corregirlo.

¿Acaso al periodismo le importa verme de rodillas? ¿Acaso al periodismo le interesa escuchar mis disculpas?…el periodismo solo espera que quienes lo ejercen lo hagan en libertad.

El viernes pasado escribí un párrafo suicida que tocaba a los propios periodistas, no gustó y terminé colgada. Ellos tienen sus argumentos; yo los míos.

Es el fin de un ciclo.

Es el alivio para mi madre que cree que cualquier rato me exportan por lo que escribo; es el alivio para mi editor que ya no tendrá que dar más explicaciones de por qué uso mierdas y carajos y a veces unas putas hermosas puestas por ahí; es el alivio para el Director que ahora ocupará ese espacio en algún otro columnista menos mal hablado y bastante más inteligente que yo; es el alivio para las modelos, cocineros y payasos de la TV a los que suelo sacarles la mierda por desubicados; es el alivio para los políticos corruptos, ladrones y abusivos que abundan en estas tierras; es el alivio para muchos….¿pero será? En realidad no.

Digo lo que pienso desde que nací, razón por la que mi madre me llama con el hermoso mote de “mocosa insolente”; y escribo lo que pienso desde que soy responsable de mis actos….¿ustedes creen que a mis 43 -vieja, fea y mañuda- voy a callarme, reprimirme, sonrojarme o autocensurarme? Puedo pedir perdón, claro que puedo y mil veces, pero nadie me va a callar, nadie me va a decir cómo debo pensar y cómo debo escribir.

O sea que este es el inicio de un nuevo ciclo. Felizmente la Patty, mi madre, no tiene internet y no se enterará y no sufrirá por su hija insolente. El periódico tampoco sufrirá….peeeeero esos payasitos de la televisión, esos periodistillas faranduleros, esos políticos de la gran flauta que viven a costa de la plata e ignorancia del pueblo, y esos machitos pegadores de mujeres y violadores de niños están jodidos porque yo sigo en pie, hoy más que nunca.

Y así, de pie, aprovecho para agradecer a la familia Canelas especialmente a María Renee y a don Feni por su apoyo y cariño; a mi editor Luis René por invitarme a ser parte de este excitante despelote de 6 años y más, y a ustedes a quienes, finalmente, son mi motivo, mi energía, y mi lucha.

Agradezco a alguien más: a Álvaro por ser oídos, caricias, abrazos y piernas en tiempos de frío.

Sigo en pie con la columna adolorida y un poco chueca pero en posición vertical, con los dedos posados en este teclado que es mi confidente, que es quien nunca me censura, que es quien me tiene paciencia, que es quien se deja tocar para dejarme ser porque en el fondo…muy en el fondo, claro, sabe que escribo pensando en la libertad y los derechos de quien es el único que puede juzgarme y sentenciarme: usted.

He terminado para volver a comenzar.

A JCS: No quiero ser elefante…prefiero mantenerme mona.

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29 comentarios en “El párrafo suicida

  1. Gracias Moniquita, porque tu me devolviste las ganas de escribir… te leo religiosamente (aunque no sea religioso) tu pluma (en este caso el dedo, me imagino por que ya no hay plumas) es genial, abierta, dinámica joven y aguda. Es un destornillador del deseo… por eso me devolviste las ganas de escribir…

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  2. Drea

    Lamento jamás haberme topado contigo. Pese a ser estudiante de Comunicación, aún no me nace alzar un periódico. (Vivo de medios gringos, de internet y de literatura lejana, y eso es malo para una niña boliviana). Y bueno… solo quiero agradecerte por tu valentía conmovedora. Sigue haciendo las cosas como se deben, sigue inspirando e inquietando. Mucho éxito siempre.

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  3. María Julia Ruiz

    Hola Mónica, te escribimos con mi mamá (que como la tuya, vive alejada de las tecnologías y me ha pedido encarecidamente que te escriba)
    Quiere que sepas que tiene 68 años, que le pareces una chica muy valiente y que te desea el coraje para seguir adelante. Que aunque una puede -muchas veces – no estar de acuerdo con la opinión de otra, esa otra tiene siempre el derecho de expresarse y no se merece la censura.
    Saludos cariñosos.

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    1. María Julia, primero dile a tu mami que le agradezco mucho su inquietud de hacerme saber lo que expresas en tus lineas. Segundo, nada puede detener unos dedos inquietos y un corazón latiendo….Tercero, gracias a ambas por escribirme. Un cariño.

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  4. Vicky Jaldin

    Monica: Coincido con muchas de tus opiniones, periodistas, políticos, etc, etc son como acabas de describirlos. Por suerte todavía existen profesionales como tú. Felicidades y no cambies tu forma de escribir.

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  5. Mario Bejarano Roca

    Voy a esperar que abras un sitio propio en el Face para no dejar de leerte. Mucha gente piensa que la mayoría de los periodistas o se someten o los someten. Personalmente pienso que muchos medios de comunicación son “la gran ramera” bíblica, pero tienes a las redes y sería lamentable no contar con un talento como tú, que sabe decir las cosas, para sintetizar las verdades y socializarlas. Gracias.

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  6. Mario

    Yo no soy periodista y nunca he escrito para ningún medio; es más, creo que tengo una de las profesiones más lejanas a lo que se podría esperar de alguien que escribe, pero si lo hago… no tan bien como tú, ni con tan bonitas palabras y frases, pero intento, eso es mejor que nada, ¿no?

    Justo hace un año, increíble como pasa el tiempo, yo escribía un artículo en mi Blog (http://termostatomental.com/2015/04/gritalo-al-mundo/) respecto a lo mismo: No importa lo que digas, siempre habrá alguien ofendido. Y lo más importante, que uno DEBE seguir escribiendo, no solo porque se necesita leer diferentes puntos de vista en la vida, sino porque para los que escribimos (por más mal que lo hagamos), cada palabra que sale de nosotros nos libera, nos purifica de algún modo.

    Sigue adelante que personas que dicen lo que piensan, y lo dicen bien, es lo que nos falta en esta nuestra pobre Bolivia.

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  7. ¡Viva la Libertad!
    Molmitos, tus letras le harán falta a ese periódico pero no al periodismo. Quizás algún otro medio impreso te acoja o quizás te toque seguir con la conquista de la Red Universal. De cualquier forma, seguidores no te faltarán (incluso entre aquellos que te sacan la lengua al verte pasar).
    Eres un ejemplo de persona y como profesional, modelo. Sigue adelante y no mires atrás.
    Felicitaciones por un nuevo comienzo y enhorabuena, Mónica. No puedo esperar a ver con qué nos sales ahora.
    Agárrense de donde puedan los lee-guiones faranduleros, presentadores de recetas et al que se viene la Molmitos con más impulso y más energía; ahora más que nunca.

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  8. MARTHA SEBASTIAN

    MONI SIGUE ADELANTE, ESTE PAÍS NECESITA GENTE QUE NO SE VENDA, QUE DIGA LA VERDAD AUNQUE DUELA, Y COMO TU BLOCK DECÍA SIN PELOS EN LA LENGUA, SIEMPRE TENDRÁS GENTE QUE LEA LO QUE ESCRIBES Y QUE TE APOYARA UN ABRAZO

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  9. apadilla2015

    Moniquita: Todo es de esperar en esta Bolivia retorcida, pero es imperdonable que la censura haya tocado sus puertas literarias. Por suerte tiene muchas… Siga usándolas que sus lectores la seguirán. Cerrado este ciclo en Los Tiempos, creo que debe salir a luz su libro….. Un gran abrazo!

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