Dime (Los Tiempos, 2016)


images¡Qué impertinente que he decidido ser hoy! No voy a hablar de política. Sí, lo sé, sé que hasta acá llegamos tú y yo.

Si te quedas sabrás que la anterior semana no escribí para esta columna porque estaba decepcionada, agobiada, deprimida. Sabrás que hoy no estoy mejor, pero necesito expresar lo que me sucede cuando comienzo a leer la realidad.

Realidad hecha de intereses, de poder, de individualismos y egoísmos; realidad que golpea fuerte cuando trae mentiras, acusaciones, deslealtades, abusos, malas intenciones y olvidos.

No espero cuentos fantásticos, fábulas aleccionadoras, moralidades campeando, historias bonitas; ya no creo en hadas, pues.

Solo quiero la verdad o aquella realidad contada con algo de honestidad, humildad y sensatez. Ésa que te hace sentir como lo que eres o al menos te esfuerzas por ser: una persona sensible, un ser normal, una mujer con sueños y debilidades y cientos de errores, una ciudadana que sólo recibe el día a día para amar.

Pero los personajes que tocan tus sentidos te quieren hacer creer que hay cosas más importantes y entonces te cuentan historias de terror, te mienten y te introducen en unos enredos de horror y sangre, de aventura y sexo, de traición y olvido… que si te hicieron el amor, apenas eres una cara conocida. Que si te acuso hoy y mañana tengo hambre, me declaro amnésica y como y bebo y me satisfago de ti. ¡Qué cuentos!

Hablemos de educación, carajo. Dime cómo están educando a nuestros hijos, dime cómo aprenden sus maestros y cómo ven la vida esos señores.

Hablemos de salud. Dime por qué el joven con la cabeza perforada por un policía se tiene que ir al país vecino a mendigar vida; dime por qué el hombre de los hidrocarburos tuvo que irse al otro país vecino en busca de algunos días más.

Dime por qué dudo del futuro de mis hijos en este país, dime por qué hay tantas cosas que nunca cambian ni mejoran.

Hablemos de eso pues, hablemos del sistema de valores que rige nuestra moral, de si somos más honestos hoy, un poco más que ayer al menos.

Contame que la gente es amable, que vive feliz. Dime que vivimos en un país sin burocracia, sin papeleos demás, sin coimas por debajo, sin insultos por encima; que todos respetamos las normas y que las normas nos respetan a nosotros.

Hablemos de cuánto cuidas a tu esposa, a tu hija, a tu hermana. Dime que ya no las pegas, ni que las violas, ni que las insultas. Dime que eso es cosa del pasado, que hemos cambiado, que nadie se llena el ego con ellas, que nadie les dice putas aunque lo fueran. Dime que tu padre te repitió mil veces que a las mujeres no se las toca ni con el pétalo de una rosa; dime que hemos acabado con la violencia, que la hemos erradicado de nuestras vidas, novelas y diccionarios.

Dime que no te gastas el jornal en la chichería del barrio o en el pub de la esquina. Dime que no somos alcohólicos, dime que no te enorgullece tener el Carnaval más largo del mundo y decenas de muertos en esos días.

Dime que nuestra autoestima no se acaba en un gol de diferencia ni en un partido para ganar experiencia.

Dime que hemos aprendido a respetar el sueño ajeno, el voto ajeno, el sexo ajeno, el olvido ajeno, la creencia ajena.

Dime que no necesitamos más que de nuestra voluntad y de la bendición de algún dios que nos dé algún tipo de certeza.

Dime que te respetas y que me respetas… dime.

Para acceder a la publicación de Los Tiempos:

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20160212/dime_332700_739606.html

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4 comentarios en “Dime (Los Tiempos, 2016)

  1. Janeth Quiroga

    Mónica, gracias por tener el tino de escribir sobre estos temas, que en este tiempo nadie se acuerda de mostrarnos que cambiaron las cosa para mejorar en nuestro país, si no que vemos tanta basura, que nos olvidamos de los valores y de educación. Felicidades y sigue adelante….

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  2. Eduardo Chumacero

    Muy bien Monica.
    El verdadero cambio lo señalas con toda cabalidad. De eso se trata y no del carnaval de insultos, de dimes y diretes, de acusaciones, de aclaraciones , de pillaje, de corrupción, de violencia, de mentiras institucionalizadas, de poses demagógicas, de afán exclusivo por el poder alejado de la realidad de la gente que quiere vivir aportanto con su esfuerzo sin sacarle rédito egoista.
    Sigue así, que la gota acabará horadando la piedra.

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  3. Estas son las profundas decepciones, que abrigamos, y llevamos en el corazón. Nosotros somos los sujetos que no producimos él cambio, así tantos se fueron del país, dejaremos que los que nos gobiernan , hagan lo que les dé la gana , NO, somos seres humanos , que pensamos ?,sentimos , y expresamos, basta ya de que nos subestimen, cómo bien dijo :Él Señor :Amaos los unos a los otros , como yo los he amado, y automáticamente ,todo cambiará, quiero expresar ,que muchos dejaron la patria , no por ello , dejaremos de luchar, quieren volver ,pero no a ésta situación en la que estamos ,seamos sujetos de cambiar éste Hermoso País , y así recobraremos nuestra dignidad ,de una patria nueva sembrada de respeto ,trabajo y ante todo honestidad.

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  4. Issak

    Todos esos “dimes” te responde ,no” algun” Dios como dices ,mas bien el unico y verdadero Dios, todos esos “dimes” te responde …Jesus el Nazareno….cuando te dice simplemente, no con un largo discurso que abarca tres paginas ..solamente con una sintetica y ponderosa frase…” Ama a tu projimo como a ti mismo..” apuesto que lo has leido cien veces apuesto que todo el mundo la ha leido mil veces……sin embargo no lo emtiendes sin embargo no lo entienden….!

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