Impresiones de Buenos Aires a pie

A esta altura de la noche vamos despidiéndonos de Buenos Aires, y también del 2015…de esto hablaré en otro momento; ahora quiero compartir mis impresiones de esta ciudad que recorrimos por algunos días a pie; calle arriba-calle abajo como se dice en nuestra Cochabamba…!cómo te extraño!

Nos vamos con el corazón contento, la panza llena y los pies adoloridos, muy adoloridos. Somos cinco y no somos ricos o sea que tuvimos que optar por caminar; como segundo medio, el bus, y como tercero el subte (metro)….al subte preferimos no entrar pues uno viaja muy estresado sobre todo después de haber sufrido el robo del celular de mi hijo Álvaro. Las horas pico son simplemente una invitación a la locura, la esquizofrenia paranoide y algo más: todos apretados, sudorosos, apurados y nosotros desconcertados preguntando si vamos al norte o al sur, al este o al oeste, si tenemos que hacer conexiones con la línea A, B, C o D y si vamos bien, rogando además que nos toque un “gaucho” amable y no uno de esos que anda emputado de la vida y dispuesto a darte cátedra de ubicación, de locomoción, de geografía y economía….mira que en esta ciudad hay gente muy amable, extremadamente amable que es capaz de tomarse todo el tiempo del mundo para ayudarte, pero también te topas con tipines completamente aburridos de su existencia como el de Plaza Italia a quien le pregunté si le podía hacer una consulta:

  • (al estilo boliviano) Disculpe. ¿Le puedo hacer una pregunta?
  • (al estilo argentino emputado) No. Pero ya la hiciste.

Lo miré con el mismo desprecio sobrado y me fui.

En todas partes se cuecen habas, pero cuando la cosa se hace repetitiva y de ahí se vuelve a repetir una y veinte veces, terminas por convencerte de que se trata de una constante: el 99% de los choferes andan con la mierda revuelta. ¡Pero revuelta! Los saludas y no te responden, ¿será porque hay que ser realmente estúpido para subirse a un bus y saludar? Hay que cruzar los dedos para encontrar una respuesta amable de estos caballeros, la mayoría te hace pensar que no está ni para ser amable ni para guiarte, solo para transportarte y punto.

Por lo demás, la gente es educada, entregada y colaboradora…!A veces mucho!

Las calles, en su mayoría, son muy hermosas. Edificios antiguos y con balcón, aunque casi todos enmallados o enrejados como si los ladrones acá tuvieran complejo de Spiderman. No sé si así se estila o realmente Buenos Aires es una ciudad peligrosa. A pesar de los balcones “enjaulados”, las construcciones son fascinantes, tanto las antiguas al estilo europeo como las modernas. Lo más hermoso, sin embargo, son los árboles, tan altos y frondosos que llegan a cubrir el ancho de la calle otorgándole un ambiente romántico al caminar. Nunca me hubiera imaginado que una metrópoli como ésta tuviera especial cuidado en esos gigantes verdes….y bueno, ni qué decir de sus plazas, sus parques y demás áreas verdes que le dan tanto a esta ciudad. Me encanta el contraste que se crea entre el pálido de las fachadas y los verdes de las copas de esos árboles maravillosos…..un asientito por ahí no vendría mal, parece que nadie lo necesita porque nadie tiene tiempo siquiera para tomarse un descanso, acá todos van y vienen de prisa, de prisa que el reloj no se detiene.

Con el Obelisco a cuatro metros y el teatro Colón a veinte, llegó la tercera impresión: de un grupo de unos diez adolescentes llenos de aretes y adornos de metal metidos en sus rostros y con cabelleras verdes, rosadas y rojas, salieron dos niñas de entre 12 y 14 años que comenzaron a darse muestras de amor y deseo con besos muy mojados, dos lenguas perforadas con bolas de metal haciendo de las suyas. No soy tan conservadora como creen pero esta vez el pudor me atacó y tuve que ponerme en frente de ellas para tapar el espectáculo que era observado por mis hijos. El de 18 se reía de ellas pero un poco más de mí, el de trece me puteó por mirar de reojo (según él eso es normal y no merece ni mirar) y el de diez no sabe ni entiende muy bien nada de eso pero se distrae contando a los que él considera son “diferentes”. Las lesbianas y los gays acá son tan comunes como los hetero. Y los comprendo, los defiendo y los respeto, pero no dejan de convocar mi atención y no lo puedo evitar. En mis tierras la cosa es diferente, acá las expresiones de amor andan de la mano con total libertad. ¡Interesante, pero cuestionador!

Las viejitas rubias y menuditas no llaman la atención de nadie, excepto cuando uno está en bus y debe cederle el asiento a alguna. Por lo demás, hay otros personajes algo más raros y asuntos que sí lo hacen como la cantidad exorbitante de boliches de Burger King, McDonalds y Starbucks Coffee. Hasta dos de la misma cadena en una misma cuadra, un exceso para cualquier ciudad pero sobre todo para una que siempre tuvo una reconocida gastronomía como ésta. Sí, se come bien, pero cuesta demasiado. Sus pizzas de masa gorda, sus empanadas con motitas cafés, sus ravioles con ricotta y el bife chorizo  a la parrilla no son recomendables para alguien que debe cuidarse de no pasarse de 160 de azúcar en la sangre. De lechuga acá no se puede vivir pues no conocen la Escarola tan demandada en el IC Norte y en el súper América.

Hablando de lechugas, el cien por ciento de las verdulerías en esta ciudad, es administrado por bolivianos o hijos de compatriotas nuestros. En cada cuadra o pasada una, hay un puesto de venta de frutas y verduras y el boliviano está ahí acomodando con meticulosa dedicación hermosas berenjenas, pimentones rojos enormes y una gran variedad de frutas que dicen Patagonia. En una de esas que nos detuvimos para comprar plátanos, mi marido me dijo “mirá, ella debe ser potosina”. Cuando le pagábamos por la “banana”, le pregunté de dónde era, me dijo que de acá; mi esposo insistió y la joven finalmente dijo que su mamá era de Potosí. Será interesante conocer cómo es que los bolivianos han llegado a monopolizar la producción y comercialización de verduras y frutas en este país.

Otra cosa que abunda en Buenos Aires son las librerías. Siempre están con gente y hay que hacer fila para pagar algún ejemplar (Cómo deseo que en Bolivia se viera situación semejante). Cualquiera pensaría que el argentino es muy culto…en micros, en el metro, en cafés, en plazas, donde sea se los ve leyendo, y es que el hábito de la lectura es –parece- materia vencida. Abundan también los kioskos y revisterías y es que Argentina debe ser el país que más libros y revistas publica en la región latinoamericana, sin duda. Y por esa cultura que se respira, se observa y se le reconoce a este país, uno no deja de preguntarse cómo es posible el éxito de un Tinelli, una Pampita (o algo parecido) y una señora con la cara y las tetas más grandes del mundo de nombre Moria Casán. Y es tanto mi asombro que no aguanté y mientras se lo comentaba a mis hijos viendo una portada de la doña Casán, un señor muy elegante me escuchaba, luego me miró y me respondió: “Mire, acá la mitad votó por Cristina y la otra mitad por Macri”. ¿O sea que la mitad ama a Moria?, le pregunté. Su esposa que estaba también escuchando, se nos acercó y me dijo: “No, no crea semejante cosa, le aseguro que es menos de la mitad”. Saber eso me provocó cierta alegría pues no entendía los cinco Nobel que acumula Argentina, la hermosura de sus edificios públicos, la magnificencia del teatro Colón y la genialidad de sus publicistas que combina tan bien con la sobriedad del argentino de clase media que para lo único que se detiene en la calle es para comprar ramilletes de jazmines mientras le relata alguna evidente exageración al vendedor.

Buenos Aires se camina, se escucha, y se mira. También se huele….a empanadas de La Americana, a Mini Bife de Chiquilín o La Cabaña, a alfajores Havanna…y a libros viejos y nuevos.

Buenos Aires se baila al ritmo del tango; se lee a la luz de dos verdades, la del oficialismo y la de la oposición, periodismo que se escribe según la acera en la que se encuentre el medio.

Buenos Aires se dialoga con la dulzura de una anciana de piel muy blanca y unos ojos verdes casi cristalinos; con el cansancio evidente de un chofer de bus; y con la prepotencia de un viejo “resheno de verdad y orgusho”.

Gracias Buenos Aires por ser como eres….que tengas un hermoso 2016.

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Entre lo que nos afecta y lo que nos distrae (Los Tiempos, 2015)

522496_gdQuise escribir sobre el castigo que le dieron por corrupto los pobladores del municipio de Caquiaviri a su Alcalde a quien vistieron de mujer, hecho que ha generado diversas opiniones, unas de absoluto rechazo; otras –aunque no lo crea– justificando el accionar indicando que son “herencias coloniales”. El cojo echando la culpa al empedrado, como de costumbre.

Sentí la tentación de escribir sobre las reacciones de la Ministra de Comunicación ante la polémica entrevista de Fernando del Rincón de CNN al ministro de Gobierno Carlos Romero. Mucho que decir al respecto pero nada que realmente nos afecte a los mortales que todos los días nos levantamos con la expectativa de mantenernos firmes y optimistas para tratar de dialogar con esta vida. Seguir leyendo “Entre lo que nos afecta y lo que nos distrae (Los Tiempos, 2015)”

“No me abandones”

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Hace 15 años cuando aprendíamos a reírnos juntos de la vida

El único momento en el que te quebraste fue cantando Reina y Señora (Plegaria a la Virgen).

Entre tú y yo, hijo amado, había una distancia que no nos permitía reconocer nuestras lágrimas, entre tú y yo había una multitud, y en realidad, entre tú y yo no había nada que impidiera que ese momento estuviéramos conectados; tu mirada y la mía, tu corazón y el mío un solo cuerpo, un solo sentimiento.

En tu canto me decías que no te abandone mientras algunas lágrimas brotaban por tu joven rostro…me lo contaron después. Algo de eso debía haber porque lo sentía, simplemente lo sentía.

Estás hecho un hombre, un ser que sueña, que ama, que cree, que teme. Eso es perfecto, estás vivo, eres humano y eres error y eres acierto.

“Tengo miedo a decidir”, me decías el otro día. Qué bueno escucharlo porque así sé que lo internalizas.

¿Quién no tiene miedo? Ni te cuento los miedos que tú me provocaste. Miedo a que el médico me dijera una vez más que no había nada; miedo a que te perdiera en medio de esos sangrados aterradores; miedo a conocerte; miedo a educarte; miedo a no controlar mis emociones, miedo a hacer el ridículo por los excesos de amor cometidos; miedo a no saber las respuestas de tus preguntas; miedo a que crecieras; miedo a que no me necesites….y ahora me pides que no te abandone…

La vida está llena de miedos, comienza a darles la bienvenida hijo, hazlos tus aliados, conviértelos en tus movilizadores, descúbrete en ellos y pídeles que sean tu fuerza y energía….los miedos -si eres inteligente y honesto- suelen ser los provocadores de logros y éxito.

No me pidas que no te abandone porque es algo que no está en mis proyectos; es algo pactado con el de arriba, Él sabe que incluso desde la otra vida, quiero estar contigo; y mientras viva, créeme, podría cometer cualquier delito, cualquier error, cualquier fechoría, pero nunca te abandonaría.

Dedicado a Álvaro Joaquín, mi primogénito.

Obras maquillaje (Los Tiempos, 2015)

FOTO-PEQUEÑA-EQUIPAMIENTO-A-POLICÍA-EN-COCHABAMBA.jpgEl tráfico vehicular es cada vez más caótico en la ciudad de Cochabamba; de la oferta electoral del actual Alcalde y sus Llajtabuses, no se volvió a hablar.

Acabamos de salir de un nuevo conflicto con los dueños y señores del botadero de K’ara K’ara; de la oferta electoral del actual Alcalde de industrializar la basura, no se conoce nada.

29 centros de salud más el hospital Cochabamba no tienen ni Paracetamol debido a que la licitación para la adquisición de medicamentos se declaró desierta por un error en su elaboración y presupuesto. Seguir leyendo “Obras maquillaje (Los Tiempos, 2015)”

Estoy enamorada (Los Tiempos, 2015)

Hace poco más de 18 años cuando mi primogénito crecía en mi vientre, descubrí que el amor que había sentido por alguien era poco frente a lo que se siente cuando ves en el monitor del ecógrafo un puntito titilar, cuando lo sientes dentro de ti moverse, y sabes incluso si está asustado, alegre o con hipo; descubres que hay una conexión casi mágica pero muy real entre tu hijo y tú; cuando lo acaricias y se tranquiliza; cuando te asustas y lo inquietas; cuando lo piensas y te responde.

La primera vez que tomé a mi hijo mayor en brazos aprendí a reconocerme en una faceta misteriosa que hacía que me emocionara con una intensidad que hasta entonces no había experimentado y que era inexplicable.

Las situaciones más simples se convirtieron en las más fuertes; las que antes ignorabas ahora están presentes, los hijos te cambian el sentido de la vida y cambian tu vida: hacen que descubras debilidades y que te asombres con fortalezas desconocidas. Te inyectan fuerza y energía, te hacen perder el miedo y la vergüenza. Con ellos y por ellos te conviertes en una heroína, en una fiera y también en un amarro de entrega. Los hijos, hacen que te descubras en lo que nunca antes pensaste que escondías; te descolocan, te hacen y deshacen. Seguir leyendo “Estoy enamorada (Los Tiempos, 2015)”