Puta (Los Tiempos, 2015)


machismo“Me dijo que era una puta, una golfa y que lo peor que había hecho en su vida era haberse casado conmigo”.

“Cuánto trabajo ella pasa por corregir la torpeza de su esposo, y en la casa, permitidme que me asombre, tan inepto como fatuo sigue él siendo la cabeza ¡Porque es hombre!”.

Mientras ella es condenada por él, la familia de él, los amigos, las amigas, los vecinos de ambos, los conocidos y también los desconocidos, el cura y el panadero, ella sucumbe al dolor y cuestionamientos: “por qué no me escuchó siquiera, cuando tantas veces yo lo perdoné”, se preguntaba mirándome con ojos agotados de tanto llorar.

“Ella debe perdonar siéndole su esposo infiel; pero él se puede vengar. Permitidme que me asombre. En un caso semejante hasta puede matar él, ¡Porque es hombre!”.

Adela, Adela, pueden y matan, y siguen matando. Ya no me asombro. A pesar del tiempo que nos separa nada ha cambiado entre la realidad de tu tiempo y la realidad del mío: Las putas seguimos existiendo; las beatas de moral perfecta siguen deseando en delirio el amor pasar, y los hombres siguen naciendo.

El domingo 11 de octubre, se recuerda el nacimiento de la maestra, poetisa y valiente mujer Adela Zamudio Ribero en cuyo honor, otra mujer, Lidia Gueiler, instituyó el Día de la Mujer boliviana.

Como todos los años, este 11 de octubre será una fecha para reflexionar y en función de ello, actuar. Ojalá actuar.

Quizá podríamos comenzar contando números, cifras, casos más, nunca menos. Sí, contar hasta llegar a 76. En lo que va de este año 76 mujeres han sido víctimas de feminicidio en Bolivia. Parece ser una lucha infructuosa por seducir a la justicia cuando ésta en Bolivia celosa se guarda el castigo, el honor y la pena.

¿Castigo, pena? Para ellos no existe. El pecado del amor a ellos los convierte en machos; a ellas en putas y golfas… y en el peor error de la vida. ¡Muerte civil cuando no de hecho!

“Él se abate y bebe o juega en un revés de la suerte: Ella sufre, lucha y ruega. Permitidme que me asombre, que a ella se llame el “ser débil” y a él se le llame el “ser fuerte” ¡porque es hombre!”.

Adela, Adela ¿qué ha cambiado desde que escribiste y te rebelaste? Los hombres de verde olivo, así llamados por los informantes, dicen que murió por puta… y la verdad es ésa: murió por amar, por sentir, por ser, por vestir, por andar desnuda, por besar, por mirar, por desear, por hablar, por pensar en voz alta, por existir… en tu país, se muere por puta, por infiel, por golfa, por ser el peor error de la vida, se muere por nacer mujer.

Las mujeres, en un pobre mundo de hombres limitados en su fuerza y vanidad, seguimos siendo “turbión de agua y viento que arrastra en sus giros ramajes y flores, guijarros y arenas, y en pocos instantes, sembrando el desorden, transforma la escena”… la escena no cambia y seguimos sembrando desorden porque nos da la gana, a nosotras las putas, a ellos los hombres.

“¡Oh, mortal privilegiado que de perfecto y cabal gozas seguro renombre! En todo caso, para esto te ha bastado nacer hombre”.

“No me escuchó… ni siquiera me escuchó y me gritó puta, golfa, eres el peor error de mi vida”.

Adela, Adela, sí, la vida es un suplicio para nosotras las putas.

“Vuelo a morar en ignorada estrella libre ya del suplicio de la vida, allá os espero; hasta seguir mi huella lloradme ausente pero no perdida”… nunca perdida.

Para acceder a la publicación de Los Tiempos:

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20151009/puta_318411_706297.html

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2 comentarios en “Puta (Los Tiempos, 2015)

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