¿Seremos serios esta vez? (Los Tiempos, 2015)


PN22012015175303En mi columna del 10 de julio “De ciudadela científica y tecnológica a la realidad” que trata sobre el regalo que hiciera a Cochabamba el gobierno central el pasado 14 de septiembre para convertirnos en ciudad del conocimiento, precisaba: “No creo que este asunto pase desapercibido este próximo 14 de septiembre, es mas, puedo asegurar que el gobierno está preparando alguna sorpresa al respecto, algo así como el marco normativo…”. Efectivamente, el presidente de la Brigada Parlamentaria Juan Ademar Valda esta semana ha informado sobre la aprobación del proyecto de ley que declara a Cochabamba sede de la ciudadela Científica, Tecnológica e Innovación del Estado Plurinacional de Bolivia.

 “Esto significa varios avances para el departamento como ingresos económicos a través de la producción de conocimiento científico” pues se desarrollará software y dispositivos para satisfacer las necesidades de Bolivia: “Cochabamba con este proyecto será un espacio generador de conocimiento donde el Estado, la universidad y las empresas se reunirán para desarrollar y exportar tecnología”, aseguró Valda.

La declaratoria suena importante, pero ¿se desarrollará software y dispositivos de exportación a nombre de la ciencia, la tecnología y la innovación? ¡Seamos serios, señores!

Romina Pérez, diputada del MAS, se ha referido de manera concreta a la experiencia ecuatoriana, pero no ha podido explicar las implicancias del proyecto local.

Suponiendo que los integrantes de la ciudadela se dedicaran a desarrollar software y dispositivos para exportar (cosa que realizan hace años varios privados cochabambinos), ¿dónde está “la satisfacción de las necesidades de Bolivia”?, ¿el concepto de ciencia, tecnología e innovación que tienen las autoridades nace y muere con la fabricación de dispositivos para computadoras? ¡Grave!

Para convertirnos en una ciudadela así, Cochabamba debe cambiar su matriz productiva; es decir, dejar de sustentar su “economía de boutique y restaurant” (cuentapropismo típico), para basarla en la economía del conocimiento, asunto que no pasa porque unos cerebritos de la ingeniería reunidos en un edificio de 2 millones de dólares fabriquen chips para exportación.

Suponiendo que estoy exagerando, que la intención es buena y que la declaratoria nos traería muchos “beneficios a los bolivianos”, ¿cómo es posible que se pretenda aprobar una Ley para declarar a Cochabamba ciudadela científica y tecnológica, sin una Ley Nacional de Ciencia y Tecnología, y una ley de Educación Superior?

Hugo Bánzer Suárez hace 14 años aprobó la Ley No. 2209 de Fomento de la Ciencia, Tecnología e Innovación que debido a intereses sectoriales -entre ellos los de la universidad pública que quiso monopolizar la ciencia y la tecnología- no pudo reglamentarse.

Posteriormente se elaboró el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología cuyo diseño se inició en 2002 por la entonces Dirección General de Ciencia y Tecnología (DGCyT) dependiente del Viceministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (VESCYT)  y se completó en 2004 dando lugar al “Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación” (“PLANCITI”).

Varios años después, el Viceministerio de Ciencia y Tecnología dependiente del Ministerio de Educación elaboró un nuevo Plan (PNCTI) que fue completado en 2013 y que a diferencia del “PLANCITI”, está dirigido a potenciar el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación priorizando la formación de talentos sin descuidar la difusión y democratización del conocimiento científico y los saberes.

¿En qué ha beneficiado a los bolivianos la Ley de Bánzer y los Planes que refiero?

Sin el marco normativo adecuado (Ley Nacional de CTI; y Ley de Educación Superior), sin voluntad política, con intereses sectoriales provenientes de la más madura endogamia académica, y sin una visión amplia y certera de lo que es ciencia, tecnología e innovación, Cochabamba, ciudadela científica y tecnológica será solo discurso, lamentablemente.

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Un comentario en “¿Seremos serios esta vez? (Los Tiempos, 2015)

  1. Marcelo

    Este tipo de propuestas lanzadas como ideas sueltas, sin visión, sin planificación, de seguro se convertirán en nada…
    Proyectos de esta naturaleza deben ser resultado de estudios y planificación, apoyados en normativa y no así viceversa. El tema tecnológico pasa hacer multidisciplinariedad que incluye ámbitos de las ciencias sociales, por tanto transversal a todo tipo de estudios científicos y no científicos. Uno de los principales objetivos debería ser el de generar un modelo que integre el conocimiento y desarrollo, acorde a las tradiciones, cultura y realidades de nuestro departamento y nuestro país.
    El aspecto del conocimiento es generico, porque definitivamente uno puede tener distintas cualidades para entender la razón de la naturaleza de sus cualidades y relaciones de las cosas. Pues no hay verdades absolutas… Así de abstracto esta la propuesta…

    Quiero ser serio, pero la verdad es que pienso que su verdad está basada en la politiquería. Como diría mi abuelito.
    Nos quieren meter el dedo a la boca sin que nosotros sin que nosotros la tengamos abierta…

    Saludos Olmitos

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