Las canas de Claudia, la “hipi”


11911849_10153203682610939_1503187509_n
Claudia Eid…quien inspiró esta historia.

Ayer en una reunión de solo mujeres se me ocurrió pensar en voz alta: “no deberían teñirse el cabello, chicas”. No debí decirlo, aunque quizá sí porque se generó un debate del cual tuve que salir por debajo de la mesa tratando de que nadie se percatara de mi huida aunque bastante magullada estuviera.

Todas las presentes cruzaron mirada helada y luego de un silencio ruidoso, espantoso, confundido, me dieron pelea y paliza.

Pero como me he vuelto cueruda, insistí: no deberían teñirse el cabello, las canas son bellas, igual que las arrugas, los kilos, los huesos y todo lo demás. ¿Por qué tenemos que vivir esclavas de una sociedad que juzga cómo nos vemos las mujeres?

“Yo me lo tiño para sentirme bonita no porque me importe lo que diga la gente”, dijo una de ellas. Esa es una verdad a medias, le respondí. “No, no, la gente no me importa”, insistió aunque luego contó que hace poco nomás se había encontrado con un conocido quien notó sus entradas blancas y le insinuó que el tiempo había pasado cosa que, estaba claro, no le había gustado.

Las razones fueron infinitas pero ninguna logró persuadirme y no porque no me guste perder, pasa que soy una convencida de que las mujeres debemos liberarnos de cáscaras, basuras y mugre para ser quienes deseamos y queremos ser.

Hace unas semanas entré a una oficina y encontré a mi amiga Claudia con la cabeza casi blanca; me encantó y se lo dije. “Sí, me encantan mis canas”, me confesó con una sonrisa de oreja a oreja. La felicité y me fui con una alegría que aunque era la de ella, la hice muy mía en pocos segundos. “Mierda, ojalá todas las mujeres fueran como esta chica”, pensé.

El viernes en la noche vi a una amiga después de mucho tiempo, traía el cabello suelto largo y cano, me pareció sensacional pero no tuve tiempo de decírselo. Bueno, esos dos casos los use en mi defensa de la otra tarde: “Ah, es que la Claudia es hipi y a la otra se la ve más vieja que su marido”, me respondieron.

Al final tiré la toalla y me hice ganar, pues eran 10 contra mi estúpida idea de debatir un tema que para la mayoría no tiene otra posibilidad; pero tampoco iba a dejar que fuera tan fácil y usé mi última carta: con sutileza dejé las canas y las arrugas para hablar de los kilos, tema también escabroso entre las féminas. Conté que una amiga está desesperada porque su hija que hace un año está con psicóloga y en otro colegio, sufre de una severa bulimia y anorexia. La niña tiene 15 años y su patología se ha convertido en un problema familiar de gran angustia sobre todo para la mamá que se pregunta cada cinco minutos en qué se equivocó.

El tema comenzó en un pijama party cuando las chicas procedieron a “embutirse” chocolates y papas fritas, y la quinceañera hija de mi amiga no quiso hacerlo. “Es fácil, comes y luego vomitas”, la convencieron. Desde esa noche maldita, la adolescente vive un calvario tratado de poner fin a una obsesión: su cuerpo, su figura, su peso, su imagen, su salud, su vida.

“Más allá de tus preocupaciones, hay un mundo hermoso, sensible y real”, le dice la psicóloga; bastante obvio pero invisible para una jovencita sumergida en un ambiente en el que la estética, la vanidad, la belleza, la figuración, la banalidad y el aburrimiento son todo su entorno. En el que las canas son un exabrupto, en el que las arrugas son una vergüenza, en el que la gordura es asquerosa y detestable, en el que la flacura es enfermedad.

Quisiera ver más Claudias “hipis” encantadas con sus canas, con ese amor propio y esa autoestima que no necesitan de tintes, ni de maquillaje, ni de cirujanos, ni de dietas ni de miradas…ese amor propio que nace y crece con cada cosa que hacemos y entregamos, con solo mirarnos en el espejo y mandarnos un beso y un gracias por estar sanas y vivas, ¿acaso no es suficiente para sabernos bellas y bendecidas?

Anuncios

12 comentarios en “Las canas de Claudia, la “hipi”

  1. Ivanna

    Hola Monica, tuve la oportunidad de leer tu comentario después de que una amiga lo compartió en una red social. Rara vez comento o sigo un tema de red social, pero en esta ocasión me permito comentar al respecto gracias a que he debido pasar unos cuatro días pensando en lo que escribiste, rumiando sobre el mensaje.

    En estos días en los que las redes sociales han invadido nuestras vidas, todos estamos bajo un microscopio cuando compartimos pensamientos, fotos, artículos, etc. Básicamente somos juzgados por la “corte de la opinión pública”. Por ende, mucha gente es muy cauta con lo que escribe. Otros, simplemente escriben sus opiniones despejados de cualquier inhibición. En cualquiera de los casos, lo de que se deja, queda grabado en piedra y en el tiempo.

    Con todo respeto, en esta oportunidad, me gustaría expresar mi opinión. Gracias a mi trabajo, he tenido la oportunidad de conocer y ayudar a personas de diversas razas, idiomas, costumbres, culturas, orientaciónes, estratos sociales, religiones, opiniones políticas, etc. Algo que se me ha quedado grabado en el alma es cuan individuales y únicas han sido cada una de las personas que han cruzado mi camino, todos tan diferentes y similares a la vez.

    El haber sido expuesta a tanta diversidad me ha dejado una sensación espectacular de ebriedad en la tolerancia, al punto que los estereotipos son una mala palabra.

    Si, bellas las canas de Claudia Eid, pero bellas también las mechas moradas Maya, el pelo largo de Miguel, el Afro rubio teñido de Francis, brillante la cabeza rasurada de mi amigo Juancho, el nuevo corte de pelo de mi hijo Adrian, y así sucesivamente. Hayan Claudia, Maya, Miguel, Francis, Juancho y Adrian, elegido por lo natural, por lo no tan natural, por la tendencia o por lo que sea, eligieron siguiendo su naturaleza, lo que les hace ser únicos. Es un deber humano aceptar nuestras diferencias y elecciones con tolerancia. Son los estereotipos y las etiquetas los que están mal. Gordos, flacos, loros, hippies, yupppies, etc. Es tan fácil cruzar esa línea tan delgada, el de juzgar. Al final de cuentas, es sentirse bien con uno mismo.

    Me gusta

    1. “es sentirse bien con uno mismo”, como dices, de eso se trata entonces por qué tantas y tantas mujeres se ven obligadas a teñirse el pelo? ¿por qué tantas jovencitas y no tanto, sufren de anorexia y bulimia? ¿por qué tantas mujeres se someten a cirugías y cambios radicales?….serán que se sienten bien consigo mismas? hazlo porque te hace sentir bien, claro…el problema es que ojalá lo hicieran por ellas mismas.

      Me gusta

  2. Martin

    Quien creera,una mujer dando consejos de que hacer o no hacer con canas!
    Pero la verdad es que Me gusto Muchisimo leer y ahora tener la oportunidad de compartir con uds un poco de mi Propia experiencia.
    Yo, ya tengo algunas canas,por aqui y por alla,pese a que ya soy una persona de la “tercera edad”, mis amigos y conocidos me preguntan “si me tino”,y la respuesta es”no” y con orgullo.
    Despues de leer este articulo me siento mas contento de no hacerlo,por que como dice la autora

    ¿acaso no es suficiente para sabernos bellas y bendecidas?

    Aplica tambien a nosotros los Hombres !!!

    Le gusta a 1 persona

  3. Mónica, como siempre genial, Yo de momento a mis 42 años están empezando a pintarme las canas y solo de pensar que tengo que ser esclava de los tintes y de que se me ven las raíces y que tengo q comprar tinte o que tengo que ir a la paliquearía a tapar el paso del tiempo… de momento voy luciendo mis rayos de luz. 😉

    Le gusta a 1 persona

  4. Carla

    Monica tu conclusión me gusto mucho; te comento que yo también pase por eso, estaba decidida a dejarme crecer el mechón de canas que me había brotado en la parte frontal de mi cabeza, aguante un par de años las sugerencias, las indirectas y algún momento hasta los insultos; en una oportunidad tuve que contestar con el mismo rigor que observaban mis canas, una amiga con unos kilitos demás llego a decirme que era una forma de descuido personal, a lo que conteste -acaso tus kilos demás no son también una forma de descuido??…ademas mucho peor porque denota un descuido en tu salud no solo de apariencia-
    Al final termine usando tinte en ese mechón, pero fue por mi sobrino pequeño que me lo pidió empezó a asociar que las canas eran un signo de vejez y posterior muerte.

    Le gusta a 1 persona

  5. Gonzalo Quiñones Ayllon

    Muy bueno tu artículo, felicidades. Ahora bien, hace mucho que he tomado una postura sobre el tinte del pelo en los varones ( ya no son sólo las mujeres) y el pretender aparentar lo que ya no es, la juventud se nos fue y de verdad pocos llevamos con dignidad nuestro pelo blanco y en lo personal me siento bien, aunque se debe gladiar con mucha gente ignorante que no nos baja de viejo de mierda

    Le gusta a 1 persona

¿Quieres comentar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s