Una educación más allá de Dios (Los Tiempos, 2015)

Educación-y-Sociedad¿Puede haber una educación para no comprender? En teoría no, en realidad sí.  Una educación para no aprender a comprender es lo que muchos hemos experimentado, por ejemplo, en doce años de escolaridad, y en otros cuatro o cinco de Universidad.

La educación formal tiene tantas debilidades que hoy para salir del paso ante sus propias deficiencias, ha tenido que inventarse, por ejemplo, el enfoque basado en competencias, “modelo” que intenta paliar su falta de pertinencia  sociocultural, económica y política; en otras palabras, falta de respuesta a las necesidades y expectativas de la sociedad. Me pregunto si la escuela, en los niveles que sea, no ha formado personas competentes, entonces ¿qué ha formado? ¿Incompetentes? ¿Términos medios? ¿Mediocres? Seguir leyendo “Una educación más allá de Dios (Los Tiempos, 2015)”

Ahora todo comienza para ella, pero no de cero.

Me cuentan que le practicaron el aborto…que ya fue, que todo acabó. no, no y no, nada acabó…..ahora todo comienza pero no de cero. Comienza desde una experiencia que ella jamás debió vivir; comienza desde el dolor, desde el odio, desde el miedo, desde el pánico, desde el resentimiento, desde la duda, desde la vergûenza, …..

Trabajemos todos para evitar este tipo de salvajismos…comencemos por despojarnos de nuestras ataduras internas, de dogmas, de fanatismos…abramos nuestra mente, hagamos el esfuerzo por comprender la otra postura, pero nunca callemos y menos ante la injusticia, el dolor ajeno, el abuso de poder, ante la violencia y la maldad….muchos dirán que nadie puede hablar ni sentir por el otro…no creo….yo creo que todos podemos hablar y sentir por el otro; empatía se llama, solidaridad se llama, voz se llama, criterio se llama…..no callemos, no callemos, aunque estemos equivocados y si lo estamos aceptemos nuestro error y disculpémonos, pero no callemos…..no somos muebles para no hablar, no somos cosas para no expresar. Seguir leyendo “Ahora todo comienza para ella, pero no de cero.”

Pastilla de amnesia doctor, urgente

amnesiaDe antología. Nuestro presidente nos ha pedido a los bolivianos olvidarnos de nuestras diferencias durante la visita del Papa. Está en juego la imagen del país, ha recordado.

Qué maravilloso es esto de las visitas. Me encantan porque son aprovechadas para darle un poquito de dignidad al pueblo. Cada que alguien importante nos visita, la casa se ordena, las aguas se aclaran, los vientos se calman, las calles se asfaltan, las jardineras reciben flores y las luminarias se encienden…amén de que los rompemuelles desaparecen mientras que los policías aparecen…es una maravilla porque por unos días nos sentimos atendidos aunque las gracias sean para otros y por otros, total somos un país acostumbrado a rendirle pleitesías al extranjero y a esforzarse por caerle bien al forastero.

Entre esas visitas importantes, no faltó el Alcalde cochabambino que incluso escondió a los “cleferos” llevándolos al Chapare mientras los ilustres nos visitaban….y de éstas, hay varias, digamos que cada burgomaestre ha tenido lo suyo, como competencia de barbaries le han metido con sus maquillajes rápidos y vulgares que han durado eso, la visita de los ilustres.

Pero hoy surge otra de antología al respecto. El presidente Evo nos pide que nos olvidemos de nuestras diferencias: es decir, le pide al amoroso del ministro Quintana limar asperezas con el padre Mateo a quien peor no pudo tratar hace solo una semana. ¿Qué tal tierno?

Tendremos visita, llegará el Papa Francisco y el Presidente,  como buen anfitrión, comienza a “arrinconar la casa”…!la basura bajo la alfombra y de la boca solo buenas palabras!

Pero si hasta el camino a Palmasola han arreglado. Un camino que lo conozco bastante bien y que solo es digno de la miseria que se vive en esa y en todas las cárceles de Bolivia. Nada raro que incluso pidan a los internos del penal que ese día se bañen y sonrían…ojalá al menos ese día reciban un almuerzo decente porque los que tuve oportunidad de ver, daban pena y algo más.

El poder es tan abusivo que pretende que no digamos nada. Y nada porque además se trata de la visita del Papa. ¿Quién, en su sano juicio, podría criticar la visita del pontífice? Yo al menos no, pero me hubiera gustado que las cosas estén en correspondencia al accionar de la autoridad de la Iglesia católica: que se gaste menos, que se figure menos, y que no se nos pida que nos traguemos ninguna pastillita de amnesia… ¿Para qué?  ¿Sabrá el Papa Francisco cuánto se está “invirtiendo” en su llegada? No habría estado más contento si ese dinero se destinaba a cubrir la alimentación de los ancianos y de los niños abandonados en asilos y orfanatos, ¿por ejemplo?

Me imagino que también habrán pedido al padre Mateo que se vaya a dar una vueltita por la esquina para ver si está lloviendo, claro, con escolta oficial para que no se desvíe y vaya con chismes impertinentes…total, las disputas y desputes pueden seguir después.

Por el momento, vaya a una farmacia y pida –gratis- su pastillita de amnesia y olvide todo: desde las ironías del Quintana hasta el paro de los carniceros, los panaderos, la transparencia de la elección en el Órgano Electoral y todas las estrategias envolventes que recuerde…  haga de cuenta que nadamos en una taza de leche donde abunda la felicidad, el bienestar, la fiesta, el regocijo, la dignidad, la salud, la educación, la ley, la seguridad, el respeto, la solidaridad, el gracias, el de nada….después de todo, está bien olvidar…es justo y necesario.

¿Que “aprenda a ser madre” a los once años?

Una niña de apenas 11 años ha sido violada por un mototaxista en Santa Cruz, está embarazada y ahora pide -en el marco de la ley y de sus derechos- se le practique un aborto.

Alguien, de manera muy impertinente, ha pedido la opinión de la Iglesia católica y ésta –como no podía ser de otra manera- se ha opuesto a la interrupción del embarazo aduciendo que no se puede dañar la vida de una persona inocente.

A ver, si de precautelar la vida de inocentes se trata, entonces ya son dos las vidas que hay que proteger, una de 11 años y otra que aún está por nacer. Seguir leyendo “¿Que “aprenda a ser madre” a los once años?”

Los trece garzones pulcros (Los Tiempos, 2015)

mozo_0Compartíamos un té en una heladería recientemente inaugurada en Cochabamba cuando de pronto a los comensales de la mesa contigua se les cayó al piso una servilleta y otros papeles. El local, lujoso y nuevecito, estaba lleno.

Los garzones iban y venían y en ese trajín laboral ninguno quiso percatarse de la basura tirada sobre el reluciente cuadrado de porcelanato. Atentos a ver quién era el valiente que recogería la basura, con mis hijos contamos trece garzones que pasaron y repasaron por el lugar. Increíble, pero a ninguno de ellos le molestó la basura.

Llamé a la encargada del sector y le comenté el hecho. Un tanto molesta por mi observación, disculpó a su personal diciéndome que no estaba autorizado para levantar nada del piso. ¡Ah sí!, exclamé. ¿Y por qué? Porque los clientes pueden reclamar si es que los garzones se ensucian las manos con las que luego sirven. ¡Oh, muy bien!, le dije anonadada ante semejante refinada explicación. Entonces deberían haber llamado a los encargados de limpieza ¿cierto? Le respondí. La señora se dio medio vuelta y tampoco recogió la basura a pesar de que ella no sirve a los melindrosos clientes, solo observa y da explicaciones agrandadas.

¿Estábamos ante trece garzones pulcros y una encargada de área astuta o ante una cultura del no importismo? ¿O simplemente ante una cultura del “así nomás es” en la que se inauguran boliches con millones de dólares pero ningún verde de inversión en la capacitación del personal? ¿O realmente estábamos ante una cultura en la que la basura no incomoda a nadie?

Esta historia nos ayuda a graficar y a seguir sin entender por qué estas situaciones resultan tan comunes en nuestro medio. Esta menudencia sumada a decenas de otras insignificantes historias, nos han convertido en una sociedad acostumbrada y/o aguantadora de desorden, suciedad, improvisación, tierra, polvo, olores pestilentes, basura y caos. Y lo peor es que estamos tan en medio de todo esto que tenemos, siempre tenemos una explicación lógica para todo.

Nuestra ciudad está descuidada y no precisamente por culpa de las autoridades que son un ramillete de buenos para nada, ¡no! Lo está porque así lo hemos decidido nosotros que somos quienes hacemos bien poco para vivir mejor ensuciándola con nuestra basura o conformándonos con esperar a que alguien, el otro, haga algo. Y como nadie hace nada, el resultado es un ambiente contaminado, hediondo, sucio y feo.

Pero claro, no todo es tan malo ni duradero, la paciencia -incluso la de los cochabambinos- tiene un límite y por eso es que nos aterramos cuando nos anuncian una obra porque como sabemos que durará el triple del tiempo prometido y que una vez terminada tendremos que soportar un año de escombros, es que preferimos agradecer las buenas intenciones y quedarnos así nomás como estamos: “No, no por favor, no hagan obras por acá, no queremos ni puentes ni alcantarilla, queremos seguir viviendo así nomás, por favor”. Y cuando nos toca un Alcalde insistente que le mete para figurar con obras estrella, la historia de la obra retrasada o mal hecha termina en bloqueos y demás protestas de los vecinos cuya resistencia no pudo más.

El decoro personal es algo que los gestores públicos no tienen; y al mortal le aflige meterse en lío ajeno, el resultado es una ciudad merecedora de la desatención generalizada y del yo no fui y no me importa y no me digas nada. Pero si hay algo que nos debe enorgullecer es que al menos, entre ese no importismo, tenemos trece garzones pulcros, muy pulcros.

Para acceder a la publicación de Los Tiempos:

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20150618/los-trece-garzones-pulcros_305588_675674.html

Con basura mediática hasta el cuello (Los Tiempos, 2015)

TVBASURASe activa el despertador del celular, son las 6:00. Mi brazo se estira y mis dedos se mueven tratando de encontrar el control remoto. Enciendo el televisor, localizo el canal español. Habla de neurociencia, de cómo enseñar ciencias naturales, de las competencias lingüísticas, de las TIC en la educación, de la comunicación asertiva en el ambiente laboral, de la hermosura de la filosofía, de las computadoras como medios pedagógicos, del bienestar del adulto mayor, de la felicidad en el matrimonio, de cómo mejorar las relaciones entre padres e hijos, de los nutrientes de los alimentos verdes, de la importancia del desayuno, de los efectos de los aeróbicos en los diabéticos, de las investigaciones en torno al cáncer y al VIH. Seguir leyendo “Con basura mediática hasta el cuello (Los Tiempos, 2015)”

El curso que reprobé (Los Tiempos, 2015)

reprobadoHace dos días asistí a un curso intensivo de realidad. Fui mala estudiante, no quise creerle al profesor que -aunque parecía bueno- no me convenció.

Me dijo que la realidad era otra “cosa” y que me ubicara porque de lo contrario perdería el módulo lo que me provocaría llanto y dolor. “Si no te adaptas, reprobarás y aplazarse en la vida es duro”, me advirtió.

El curso tenía como propósito hacer que los estudiantes dejáramos de creer en nuestros ideales para lo cual se esmeró en proporcionarnos fuertes dosis de realidad: usaron ejemplos prácticos, estudio de casos, incluso la metodología de la problematización y el trabajo colaborativo; es decir, muy vivencial el curso de mierda. Buenísimo, diría yo que me las doy de pedagoga sin serlo. Seguir leyendo “El curso que reprobé (Los Tiempos, 2015)”