Tecnología, sus amenazas (Los Tiempos, 2015)


clip_image001El teléfono fijo suena rara vez, en cambio cada dos segundos se escucha el sonido que emite el Skype anunciando la recepción de un mensaje nuevo; sonido que compite con otro similar, el del MSM del celular del colega con el que comparto oficina y con el de la secretaria a cuatro metros de distancia.

El primer día de trabajo, me entregaron una hoja en la que el Ing. de Sistemas había anotado mi ruta de existencia en ese entorno mitad virtual mitad real: Skype, correo, intranet y sistema DaVinci de Impuestos Nacionales. Ese día también, el mismo Ingeniero  creó mi espacio en el disco Z para el intercambio de “información pesada”, dijo; y aún aguardo la capacitación para subir información a la nube.

Mientras escribo un correo veo que otros ingresan; hago “enviar” y me paso al Skype para continuar dos conversaciones pendientes, una en Santa Cruz y otra con mi jefe inmediato cuya oficina está a pocos metros de la mía, intento concentrarme en ello y en la parte inferior derecha del monitor observo que otros colegas de otras sedes se conectan poco a poco a la red.

El pequeño cajón central de mi escritorio vibra, son mis hijos whatsappeandome para mantenerme informada sobre sus movimientos.  El día se acaba enviando unas encuestas  Real Time Delphi a un grupo de expertos en problemáticas concretas.

Del cuello me cuelga una tarjeta magnética con la que salgo del recinto; en lugar estratégico se ubica el control de asistencia de los empleados que funciona a sola huella digital. Estoy segura que todo el tiempo debo caminar recta y sin el dedo en la nariz porque es probable que una cámara registre mi andar.

¿Cuánta libertad nos ha dado la tecnología? Perfecto sistema de control que en 8 años, se informa, colapsará. ¿Qué vamos a hacer? Pregunté en casa mientras escuchábamos la noticia. “Vamos a tener que volver a los Chasquis”, dijo mi hijo que vive fascinado con la historia de esos corredores de encomiendas.

“Yo no me pienso sin internet”, les dije. Mi esposo se sonrió por lo expresado mientras con un click enviaba un spot televisivo por whatsapp.

¿Y pensar que hace década y media nada de esto era así?

El teléfono fijo comienza a desaparecer, con él, la impresora, y con ambos, muchas estrategias, procedimientos y productos comunicacionales han quedado obsoletos porque sencillamente han aparecido otros más eficaces, accesibles y masivos. Unos días más, y la obsoleta iba a ser yo que no puedo creer que el famoso formulario 110 ahora (bueno, hace rato) se pueda llenar en computadora y con derecho a equivocarse sin tener que ir hasta las oficinas de la “Renta” en la Jordán a hacerse regalar otrito por favor.

Sin duda, la tecnología ha acortado distancias y tiempos, pero trae amenazas que descolocan. La primera es que desaparezca, que la red se sature y a los países chicos nos dejen desconectados, catástrofe total ¿un nuevo comenzar? ¿Y los nativos digitales?

La segunda es que cuando nos miremos no sepamos qué decirnos y tengamos que sacar el celular, el ordenador o la tablet para existir.

La tercera es que validemos un nuevo lenguaje, de mediocre a malo que se estacione en un aterrador pragmatismo que tire todo ese esfuerzo por intentar un lenguaje sino culto, algo decente.

La cuarta es que una mañana nos sintamos tan a gusto en ese mundo tecnologizado que en vez de intercambiar palabras, besos y abrazos, nos conformemos con likes, caritas felices y un ratón animado saltando como pelotudo.

Para acceder a la publicación de Los Tiempos:

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20150522/tecnolog%C3%ADa-sus-amenazas_302460_668599.html

Anuncios

8 comentarios en “Tecnología, sus amenazas (Los Tiempos, 2015)

  1. Jose

    La tecnología también permite conocer otras personas, que a veces son muy interesantes y atractivas. Y otras veces nos descolocan, nos sacan de la zona de confort. Como pasa a diario en la vida. Pensar la tecnología como algo separado de la vida es engañarse con la imagen de algo externo, evitable.

    Le gusta a 1 persona

  2. No encuentro mejor comentario que inventarte un cuento:
    EL CONTESTADOR AUTOMATICO
    Vivimos una época en que las máquinas nos aligeran el trabajo. De esta manera podemos poner nuestro cerebro en la posición “automático” para ciertas tareas, como conducir un automóvil o preparar un café sin tener que pensar en lo que hacemos.

    También hemos lanzado una serie de gadgets para mejorar nuestro nivel de vida como ser el teléfono móvil que permite conectarnos con el mundo, el GPS que nos lleva a olvidar los viejos mapas que no sabemos nunca como doblarlos una vez desplegados y tantos otros. Entre estos esta el contestador automático que permite convertir las llamadas cuando uno está ausente en mensajes del interlocutor. ¿y si existiera un respondedor verdaderamente automático? En la historia que les contaré, llevaremos este proceso lógico lo más lejos posible.

    – ¿Halo?
    – ¿Halo?
    – Buenos días, ¿podría yo hablar con Pedro?
    – No, él salió
    – Perdón, ¿quién habla?
    – Su respondedor automático
    – ….
    – ¿dígame?
    – No entiendo bien, normalmente un respondedor no responde así…
    – Discúlpeme, pero mi función es la de responder.
    – Claro, pero un respondedor normal tiene un mensaje gravado y luego de un “bip” quien llama deja su mensaje y eso es todo.
    – ¡Ha!, claro ese es el caso de los antiguos respondedores, yo soy un modelo XKY3002 con disco duro de 1260 Go, 1800 Mhz, capacidad de gestión y autonomía total.
    – No entiendo anda.
    – Traducción a lenguaje de neófito: soy una gran máquina, y puedo responder a toda pregunta que se me haga.
    – Bueno, entendí. ¿puedo saber donde esta pedro?
    – Identifique claramente la demanda por favor. ¿Qué pedro?
    – Bueno, mi amigo Pedro Gutiérrez.
    – ¡Ha! Ahora esta mas claro. Identifíquese usted y dígame cual es su nivel.
    – Yo soy Juan Ramírez y no se de que nivel me esta hablando.
    – Discúlpeme señor Juan. Veo que usted esta en nivel dos: sección “amigos íntimos de Pedro”, por lo tanto puedo darle mayor información si usted me confirma su identidad con el número de su documento.
    – ¡Qué pesado!, 123 458 596
    – ¡Ha! ¡Nacido en buenos Aires! Entonces usted es porteño.
    – ¡Dígame! ¿donde esta pedro? , dice Juan en tono enojado.
    – Bueno, no se enoje. Solo estaba utilizando mi protocolo de buena convivencia.
    – No me respondió a mi pregunta, señor respondedor.
    – Pap, pap, pap… conexión momentáneamente indisponible… excúseme ya estoy devuelta, un pequeño “bug” le respondo, pedro fue a la peluquería.
    – ¡ha! Nunca va los jueves.
    – Correcto, hubo cambio de planes pues mañana el sale a cenar con una joven mujer;
    – ¡ha! ¿si? ¿Como se llama ella?
    – Información restringida al nivel uno.
    – ¿Quién forma parte del nivel uno?
    – No puedo decir
    – ¿Quizás su mama?
    – No ella solo nivel cuatro: personas cercanas pero problemáticas.
    – Y ¿el nivel uno?
    – En realidad solo Pedro
    – En realidad yo lo llamo para recordarle que el sábado jugamos tenis a las diez de la mañana.
    – ¡Imposible!, el sábado sale de compras con su mama.
    – Pero siempre jugamos tenis los sábados; hemos reservado y pagado el club.
    – No, este sábado, usted va con su esposa a una fiesta de matrimonio.
    – Pero… verdad, sin embargo, quedamos con Pedro que jugaríamos un partido y luego yo iría a la fiesta.
    – En la agenda Juan Ramírez esta marcada toda la mañana ocupada.
    – Usted no comprende nada.
    – Yo no estoy fabricado para comprender. Yo estoy fabricado para responder.
    – Bueno, quiero hablar de todo esto con Pedro.
    – No creo que pueda.
    – Pero ¿Por qué?
    – Pues partirán todo el fin de semana con Sonia a una casa en el lago.
    – ¿Quién es Sonia?
    – Informaron clasificada… pero es la joven que acaba de conocer y que invitó a cenar mañana.
    – ¡Zas! ¡He desclasificado una información!
    – ¡Jaque mate!, he perdido la partida. Pero no se repetirá.
    – Bueno, dígale a Pedro que lo llamé.
    – No es necesario pues yo ya contesté por él.
    – Pero yo quiero dejarle un mensaje.
    – Usted me trata como un viejo respondedor. ¡yo no recibo mensajes! ¡yo respondo!
    – Pero yo debo hablar con mi amigo Pedro.
    – No tiene ninguna necesidad: usted no lo vera este fin de semana y yo ya le respondí.
    – La conversación ha durado 10’ 30’’. La compañía telefónica le va a facturar 1,54$ mas un suplemento de3,25$ por el uso del contestador. Tenga usted un buen día y no deje de utilizar el moderno respondedor XKY3002 que solucionará automáticamente todos sus problemas.
    – Bip bip bip bip…..comunicación terminada…p, bip, bip…
    !Que tal! un contestador que contesta sólito sin tomar mensajes… y reemplaza al sujeto…

    Le gusta a 1 persona

  3. Fily Macias

    Mónica tu artículo es realmente preocupante.especialmente para quienes estamos entrando en la tercera edad,es un continuo querer aprender..,la nueva tecnología tan avanzada nos imposibilita en muchas cosas,como pagar cuentas recibir informaciones de nuestros problemas de salud etc. etc…lo que podíamos hacerlo por correo (que ya va desapareciendo)en fin ya vamos caducando junto a todo lo que fuera comunicación tradicional .Gracias por siempre estar informando tanto y tan bien…Abrazoss.

    Le gusta a 1 persona

¿Quieres comentar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s