Las tetas y el paraíso


0000355322Día de Comadres. Mientras media centena de mujeres lucía poleras cuyo slogan en el pecho decía “sin tetas no hay paraíso”, Verónica, mi amiga, estaba en la sala de recuperación de una clínica; hacía 15 minutos le habían extraído su segunda mama. La primera hace unos dos años cuando le detectaron cáncer y en el tratamiento le quemaron hasta los huesos.

Luego, en su casa se enteraría que sus amigas, sus comadres, saltaban de alegría y con ellas sus pechos que orgullosos llevaban el slogan por demás bien estúpido y machista.

Muchas de las comadritas saltarinas han ido a la universidad, son madres, algunas ocupan cargos de decisión y son referente para otras…más estúpidas, por supuesto.

Una vez recuperada de la cirugía pero no del trauma, Verónica hizo conocer públicamente su molestia. Una de las comadritas de a polera  “estas tetas son el paraíso” se disculpó, otra le dijo que “era carnaval”, las otras 48 guardaron silencio y seguro se ponen la prenda sexy y atrevida para dormir o teñirse el pelo el sábado por la tarde.

Verónica aún cuenta sobre el slogan “sin tetas no hay paraíso”, pero como es una chica sensible e inteligente, ha decidido olvidar el episodio y concentrarse en su tratamiento.

Uno de sus senos fue extraído hace algún tiempo; en febrero le cercenaron el otro…”parezco un tambor”, me dijo. Nos reímos porque ambas sabemos que el paraíso está en la alegría de los hijos, en las clases de canto que ahora ella toma mientras los médicos le hacen crecer un poco de piel para simular el seno artificial, en una copa de vino y/o de café que ambas disfrutamos en total libertad. Ella está chocha con su jardín, le habla a sus plantas, a su perro y es feliz, ha descubierto el paraíso….y sin tetas. No las tiene, está como un tambor, lo repite con marcada frecuencia….pero tiene vida y queda en el paraíso.

Pienso que estas nenas comadritas saltarinas son afortunadas. Seguro a ninguna le sacaron una teta, menos las dos. Seguro nunca sufrieron una operación más que para aumentar o disminuir el tamaño del busto, como para satisfacer las exigencias de sus parejas…y de las miradas de las amigas quienes valoran la amistad por el tamaño de la copa de sostén que usas  y por el tamaño y esbeltez del culo con el que te sientas.

Mi amiga lleva siete cirugías, todas para salvar su vida, para seguir en el paraíso que sabe que existe sin tetas. Ha mandado a la mierda su pechera y le ha dado la bienvenida a la vida.

Hace cinco años me detectaron “la bolita” famosa en uno de mis senos. Cuando supimos de la noticia, mi marido y yo lloramos desconsoladamente, pues ambos sabíamos que podía ser el fin, en realidad sentimos que era el fin.

Entre que me la operaban y no, decidí estudiar mi caso y me enteré que el protocolo no sugería quirófano, sino tres años de controles semestrales. Entre tensiones y arrebatos pasó ese tiempo sufrido, cada seis meses en punto ponía las tetas sobre una plataforma fría y venía otra de arriba que me las apretaba hasta que quedaban planas como platos.

El oncólogo me dijo que lo peor que podía pasar era que perdiera la mama….me reí en señal de alivio…”sáquela doctor”, le dije…¿acaso mi marido me amaría menos sin una teta? ¿Me amaría la mitad? Acaso sería menos mujer, ¿sería la mitad de mujer? Solo se trataba de la teta, no del corazón ni del cerebro…no había ningún problema.

Pensé que ni siquiera me haría poner una prótesis…luciría a todo el mundo mi chulla pechera para que la gente, las nenas y los nenes, supieran que uno puede vivir en el paraíso a media pechuga o incluso sin ella.

En medio de tanto abuso y violencia de género, las mujeres nos quejamos por las posturas machistas de Senadores opas, de Diputadas ignorantes o de cualquier psicópata feminicida…pero somos muy pendejas para ponernos una polera con el slogan más estúpido que puede haber en la tierra.

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2 comentarios en “Las tetas y el paraíso

  1. ¡ah! ¡Las tetas! Esta vez me metiste en grandes meditaciones. Te comento en tres vuelos: uno psicoanalítico, otro sociológica y un tercero mítico (e histórico).
    El psicoanalítico: Los senos son un objeto primitivo ya que es el primer objeto de relación que hemos tenido con nuestras mamas. Para la analista Melanie Klein, la relación con el mundo se estructura en base a la relación imaginaria con las tetas, lo cual estructurara el sistema simbólico del sujeto humano. La primera relación es con dos objetos –según Klein – uno bueno que lo gratifica y uno malo que lo frustra. Luego incorpora la percepción que los dos son una persona: la madre, lo cual trae ambivalencia por que el odio al objeto malo es el odio al objeto bueno y culpa por haber agredido a la madre atacando el objeto que creía malo…
    Las tetas son fundamentales en nuestro desarrollo. Pero su valor es simbólico. Es decir que la mamadera hace la misma función y es percibida de igual forma como siendo una prolongación materna.
    Vuelo sociológico: Otro punto de vista interesante es la del sociólogo Jean-Claude Kaufmann, en su libro “Cuerpos de mujeres, miradas de hombre: sociología de los senos desnudos”. Jean-Claude Kaufmann, uno de los representantes contemporáneos de la “microsociología”, ha orientado sus investigaciones hacia los aspectos más inesperados y a veces minúsculos de la vida cotidiana -los correos sentimentales, las ocurrencias de la primera mañana después del sexo en las parejas, las conductas de las familias alrededor de la mesa, entre otros-, para reflejar en ellos los mecanismos subyacentes del funcionamiento social. En esta obra, el autor analiza la práctica de los senos desnudos en las playas francesas, revelando sus detalles y la existencia de reglas de comportamiento que, aunque estrictas, permanecen secretas. El estudio profundo de estas reglas y códigos tácitos permite responder a interrogantes de mayor alcance, como la distancia del individuo con sus roles sociales, el modo en que las mujeres ofrecen su cuerpo a las miradas de los hombres y la naturaleza de éstas o el lugar central que ocupa el cuerpo y la mirada en la sociedad.
    Vuelo mítico: Santa Águeda de Catania fue una virgen y mártir, según la tradición cristiana. Según el hagiógrafo Santiago de la Vorágine en su obra La leyenda dorada, en tiempos de persecuciones contra los cristianos, decretadas por el emperador Decio, el procónsul de Sicilia, Quintianus, rechazado en sus avances por la joven Águeda, que ya había ofrecido su virginidad a Jesucristo, en venganza por no conseguir sus placeres la envía a un lupanar, regenteado por una mujer llamada Afrodisia, donde milagrosamente Águeda conserva su virginidad. Aún más enfurecido, ordenó que torturaran a la joven y que le cortaran los senos. La respuesta de la que posteriormente sería santa fue: “Cruel tirano ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?”. Y este es el mito que refiere a la mutilación de los senos. Es la patrona de las enfermeras.
    En Zamarramala (Segovia) la fiesta de Santa Águeda está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Los orígenes de la fiesta están relacionados con la conquista del Alcázar de Segovia que supuso una serie de privilegios para este pueblo y sus mujeres, a las que se concedió el privilegio de mandar una vez al año. Desde entonces se ha celebrado tradicionalmente esta fiesta que se inicia con la cesión del bastón de mando del ayuntamiento a las mujeres, que dedican el día a diversas celebraciones mientras encargan todas las actividades domésticas a sus maridos. A lo largo del tiempo celebraciones similares se han extendido por otras localidades segovianas, como a Martín Muñoz de la Dehesa.
    También se celebra en Galápagos, donde los habitantes hacen una hoguera en su honor acompañados de bollos, que antiguamente eran caseros y se recogían en cada domicilio, cosa que aún sigue la tradición aunque no sean artesanos, y vino dulce.
    Todo esto para decir que los senos no son cualquier cosa, que son un objeto del deseo muy antiguo, que aunque en muchas culturas no tienen ningún valor erótico (véase trabajos hechos sobre varias culturas africanas) son siempre una zona erógena muy marcada por excelencia, ligada desde un principio al primer objeto de satisfacción .
    La reivindicación de las tetas, es sin duda una posición de poder femenina formulada en lenguaje machista, de ahí las poleritas que tomaron una expresión provocadora en el sentido que “las tetas son la llave del paraíso masculino” y por lo tanto están en manos -aunque no precisamente en manos – de las mujeres.
    El tercer punto que hace referencia a la mutilación. Todas las mutilaciones son horrorosas, imponen horror al que las sufre y a los que son testigos de las mismas. Particularmente la población de los senos, y no me parece mal la cirugía reconstituyente que puede restituir en la realidad algo que ya no está. Sin embargo, toda zona erógena no es irremplazable y aunque esten cortadas las tetas, siguen estando ahí, a condición que su sostén simbólico persista. Esto puede salvar del horror de la mutilación.
    Un niño al que le tuvieron que sacar un ojo interpelo a su psicólogo ¿mi ojo está ahí? Y este le respondió con mucha inteligencia: no, pero me mira.

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