“Está bien enojado; te va a pegar”


2385_t1Esta tarde estábamos con mi hijo en puertas del “cuarto azul” del Segip donde entregan las cédulas de identidad. La cosa parecía que sería rápida pues solo se trataba de aguardar la impresión y plastificado del documento.

Así sucedió. Dos minutos bastaron para escuchar una triste y detestable realidad: una señora de unos 60 años que cuidaba de sus dos nietos, le dijo a la madre de los críos que se incorporaba a la escena: “Está bien enojado; te va a pegar”. La mujer joven la miró asustada y le dijo “¿sí?”, y se fue rápido en busca del esposo enojadito y pegador.

Mi hijo y yo nos miramos fríos por lo que habíamos escuchado y comenzamos a comentarlo. ¿Será la suegra? Le pregunté. Lo más “lógico” era que la doña advertidora fuera la suegra de la madre joven, pero no, nada de lógica, ninguna puta lógica: la doña era la madre de la chica advertida de la tunda.

Hijo, ¿sabes qué pasaría si el hombre le pega a la esposa? Le pregunté a mi chico de 17. Si le saca la mierda, la esposa no tiene derecho a quejarse a la madre porque seguro, ésta la culparía y le preguntaría que “qué siempre habrá hecho para merecer la golpiza”.

“El machismo es una falla del sistema social tradicional…El machista muestra una postura teatral, caricaturesca que muestra al hombre que, incapaz de sostener la imagen de padre, asume una posición extrema de exageración de poder que algo tiene de ridículo”, afirma el psicólogo Rolando Ewel experto en temas de relación de pareja.

Yo diría que el machismo no solo es una expresión de incapacidad y que es ridículo, el machismo es una aberración cultural que lamentablemente está impregnada en la sociedad cochabambina. Sí, somos aberrantes, somos asquerosamente machistas, somos una barbarie de a pantalones y falda. Una fatalidad, verdadera fatalidad que quita la vida a mujeres cada mes en nuestra ciudad; que golpea a cientos…¿hasta cuándo?

Hasta que las mujeres pongamos un alto a esto porque al parecer, gran parte de la responsabilidad la tenemos nosotras que permitimos la triste existencia de estos poco hombres. De estos incapaces, de estos pobres ridículos.

En el caso del cuarto azul del Segip, el hombre enojadito y pegador, ni se dio por enterado de la amenaza de su suegra, pero la suegra y madre de la esposa, ya  había dado por hecho el maltrato del macho. La esposa, lo había aceptado bien sumisa y callada y además amorosita dispuesta a recibir el maltrato violento del esposo enojadito y pegadorcito.

¿Cómo es posible que una madre suponga y acepte que a su hija la peguen? ¿Y cómo es posible que la esposa acepte eso de la madre? Jodido, bien jodido.

El hombre enojadito y pegadorcito tiene todo el derecho de pegar a la esposa y más cuando éste está furiosito. Y la esposa debe dejarse y la madre de ésta lo aprobará porque seguro su marido también lo hizo cuando el viejo se enojaba, cuando se chupaba y cuando no también.

La hija -hoy nueva víctima del humor del macho- lo ve  normal y corre a los pies del varón para pedirle que no se enoje el papitsní y así evitar que la mate a patadas y puñetes, aunque si lo hubiera hecho de todas formas “habría estado bien” según ella misma, según la madre y suegra del pegadorcito furioso y claro, según el macho “con derecho a matar”….!Qué pena!

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2 comentarios en ““Está bien enojado; te va a pegar”

  1. “La que perpetua el sistema es la mujer”, el machismo no funciona solo desde el varón…estoy segura que no puede. Y qué equivocadas están las mujeres fálicas creyendo que con esa arma lograrán imponerse, no se dan cuenta de que se igualan en ridículo.
    Ningún falo para cambiar el orden de cosas; para hacer más humano este mundo; para hacerlo más “vivible” solo hace falta respetar y amar las cualidades femeninas, que son maravillosas. Gracias mi estimado Sirbabin.

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  2. El machismo, ese viejo demonio tan enraizado en nuestra sociedad. Fruto de un avatar en el que el hombre no puede asumirse como tal ni como hombre, y así como las mujeres afganas se ponen la burca convencidas que ese es su lugar, igualmente las mujeres machistas asumen que ser pegadas es un acto natural, ¡que aberración inaceptable!

    El hombre machista está contaminado de hiervirilidad, y con mucha justeza un adagio popular dice “dime de que te jactas y te diré de que adoleces” una posara caricatural de quienes están en la imposibilidad de asumir una posición.

    Per la que perpetua el sistema es indudablemente la mujer, las madres que asumen que el marido pueden pegar a sus hijas, las hijas que asumen que pueden ser pegadas y el beneficio secundario mezquino que la situación les puede dar.

    No se debería nunca y en ningún caso pegar a nadie ni a un hombre ni a una mujer ni a un niño. Pegar a otro es un signo de impotencia, de falta de sostén simbólico,

    Tal vez el mundo seria mejor si fuera manejado por mujeres que funciones como mujeres sin buscar lucir atributos fálicos, porque una verdadera mujer no los necesita, pues los posee en su propio imaginario, sin ninguna duda y esto es una fuerza mayor que el ejercicio del poder…

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