Insistiendo sobre el tratamiento informativo de los hechos de violencia machista


Esta mañana un medio televisivo informaba sobre el  feminicidio de una muchacha odontóloga, crimen perpetrado por su enamorado también odontólogo quien habría admitido su culpabilidad.

Una vez más, la audiencia está ante un tratamiento informativo que flaco favor le hace a esta problemática social. Entiéndase bien que este tipo de hechos de violencia machista (extrema en este caso), no son y no deben ser considerados ni difundidos como asuntos de pareja o casos aislados o particulares. Se trata de una problemática social.

Preocupa que los medios de comunicación a través de sus periodistas no estén abordando la problemática tal cual señala primero el SENTIDO COMÚN, y luego el protocolo.

El tratamiento periodístico de la nota en cuestión (aunque no es el único caso el del medio televisivo), incurre en varios errores que a esta altura del conocimiento ya no se pueden dejar pasar por alto.

En este sentido, lo que más llama la atención es que la periodista destaca los motivos por los que el feminicida habría actuado: la odontóloga aparentemente mantenía una segunda relación amorosa o no deseaba seguir con el hombre que finalmente la mató. También dice que habría procedido a acabar con su vida por celos. Si la periodista destaca esto, está insinuando que la culpable es la propia víctima y ante la poca formación de criterio de la audiencia, el hombre que escuche esto y también la mujer, dirá “Ah, le era infiel y por eso la mató”; o “se lo merecía por puta”; o “bien tirado para qué se metió con otro”; o “le dio pues motivos, le metía cuernos”…..¿no es cierto?

Dar los detalles del por qué la asesinó no es relevante porque NADA JUSTIFICA ACABAR CON LA VIDA DE OTRA PERSONA, entonces incidir o detenerse o siquiera mencionar los móviles del feminicidio es algo que NO SE HACE….¿se entiende?

Segundo, se enfatiza en la mujer, en la víctima y no en el victimario, en el feminicida, en el hijo de cabrón que la asesinó. La nota debería incidir en quién era el hombre, cómo era su perfil, cómo se comportaba, si responde a un perfil del típico feminicida. Pero sobre todo debe destacar el castigo o la pena que se merece, de tal modo que la periodista deje una señal de advertencia al potencial abusador que está viendo la cobertura periodística. Si no lo hace, la gente podría entender que este tipo de hechos no tienen castigo o que si tienen no importan.

Es importante que el periodista se detenga en eso, en la sanción, en la culpa, en el delito, en el castigo social y penal. Y no así en lo que hizo o no la víctima por favor!!!!!

¿Acaso es tan difícil comprender esto? Solo hace falta dos dedos de frente y si estos periodistas no los tienen pues es tiempo de que se retiren a sus casas porque lo que se está viendo ha adquirido ribetes alarmantes.

Voy a copiar una columna que escribí y que precisamente detalla lo que se debe hacer en cuanto al tratamiento periodístico de este tipo de hechos: y ojalá pueda ser leída por los profesionales del periodismo de nuestro medio.

No soy experta en la temática por eso acudí a informarme en experiencias de otros países, cosa que por favor deberían hacer quienes están en el oficio de la información.

Si tienen amigos periodistas, pásenles estito por favor, gracias.

El tratamiento periodístico de la violencia machista (Agosto, 2014)

MÓNICA OLMOS CAMPOS

Diferentes hipótesis se manejan en torno al incremento de los casos de violencia de género en el país, particularmente de la violencia machista extrema que acaba en feminicidios. Algunos sostienen que no hay tal incremento y que solo se trataría de un fenómeno mediático; es decir, los medios de comunicación visibilizan una realidad que siempre ha existido.

Lo concreto es que a diario la prensa informa sobre hechos de violencia de género; nos preguntamos ¿cómo percibe la población ese tipo de información?, ¿en qué medida la cobertura periodística previene este problema social?, ¿qué efectos produce esa suerte de “bombardeo” diario en la población?, ¿su tratamiento periodístico es el adecuado?

Revisando las acciones que han asumido varios medios impresos y audiovisuales internacionales, me permito sistematizar las fundamentales que deberían ser analizadas por los medios de comunicación bolivianos para incluirlas en sus códigos de autorregulación.

  1. Estos hechos no deben ser presentados como sucesos o noticias sino desde una perspectiva social y de afectación e interés colectivo, y nunca como hechos individuales o aislados.
  2. No usar imágenes violentas que inciten al morbo de la audiencia; por ejemplo, se aconseja omitir la descripción/explicación del procedimiento que empleó el agresor, así como descartar la dramatización del acto con música sugestiva y colores de impacto que otorguen espectacularidad y sensacionalismo al hecho.
  3. Evitar cualquier tipo de justificación como el alcohol, drogas, celos o discusiones de pareja porque la violencia de género tiene como único responsable el dominio del hombre sobre la mujer. En este orden, no usar adjetivos y expresiones que intenten justificar la agresión como “estaba en estado de ebriedad”, “enloqueció de celos”, “no sabía lo que hacía”, “le engañaba con otro hombre” o “la culpa es de la cerveza”.
  4. Recoger opiniones de expertos (psicólogos, jueces, investigadores, policías) y no de parientes, vecinos o conocidos de la pareja involucrada que no aporten datos rigurosos.
  5. Contextualizar el hecho; su mera transmisión y repetición solo cauteriza e insensibiliza a la audiencia que optará por no prestar atención (en el mejor de los casos) a ese tipo de información.
  6. La cobertura debe incidir en el agresor y no en la víctima; con frecuencia se ofrecen mayores datos de la víctima y se dice poco del maltratador.
  7. Seguir el hecho hasta su desenlace con el propósito de mostrar cuál fue el castigo que el agresor recibió de la justicia. Los medios deben esforzarse por mostrar que los casos de violencia de género tienen castigo penal: “…una investigación de la Universidad de Alicante concluye que la información rigurosa sobre la violencia de género contribuye a la prevención. Sin embargo, no está claro, según Miguel Lorente, que no se produzca un efecto imitación en el caso de los asesinatos de gran notoriedad”, explica Milagros Pérez de El País.
  8. Las notas periodísticas deben incluir información de ayuda a las víctimas y mujeres en situación de vulnerabilidad, por ejemplo, dirección y teléfonos de la Oficina Jurídica para la Mujer, Policía Boliviana, Defensoría, Derechos Humanos, etc.
  9. Los medios de comunicación cumplen una función social, en consecuencia deben prevenir estos hechos con mensajes positivos que muestren y destaquen a aquellas mujeres que han logrado alejarse del círculo de la violencia.

Estas son algunas buenas prácticas asumidas por medios informativos internacionales y, sin duda, pueden ser muy útiles para reconducir el tratamiento periodístico que la prensa boliviana da a esta problemática social, y que -como se observa a partir de estos principios-  no está exenta de debilidades. Sería un gran aporte que los incorporara a su código de autorregulación.

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3 comentarios en “Insistiendo sobre el tratamiento informativo de los hechos de violencia machista

  1. Eduardo

    ¡Muy bien planteado Mónica! Lamentablemente la manera cómo se maneja la violencia a través de los medios de comunicación no hace énfasis en la barbaridad que implica ni en las características psicológicas ni en las condicionantes sociales que llevan a a un asesino a cometer el delito y acaba siendo que es la mujer la culpable del comportamiento del delincuente. Muchas veces, incluso, presentan tan sólo como una mera noticia más y de ahí que en el público deja de tener el impacto que debía y la gente se va acostumbrando a eso y no asume una responsabilidad para frenar toda manifestación de violencia.

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  2. Tienes mucha razón, Mónica. Y no sólo en el caso de violencia de género o intra-familiar.
    Los medios de comunicación están acostumbrados al enfoque “equivocado”.

    Una persona mata a otra persona (o la agrede con violencia extrema) y lo primero que se escucha es -por ejemplo- “lo cegaron los celos” o “no sabía lo que hacía” o “estaba bajo el CONTROL de la droga” o “no era dueño de sus actos por el exceso de alcohol”

    WHAT? O sea nadie tiene la culpa de nada… los objetos inanimados (alcohol/substancias) son los responsables por los hechos que cometen unos “pobres inocentes”… los sentimientos (celos, &cétera) y no las personas son los responsables de los actos de unos seres que no tienen volición.

    Los medios de comunicación y la propaganda del Sistema están llegando a hacernos creer que no somos responsables de nuestros propios actos. Tanto es así que hasta las leyes toman en cuenta como “atenuantes” la “influencia” (¡por Dios!) de los fármacos o la “demencia temporal” ocasionada por los los celos.

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