Caprichosita y cabrona


No sorprende, es mas, fue lo más amable que el señor Presidente Evo Morales ha dicho en relación a la mujer. También dijo -en el mismo tiempo y espacio-  que las mujeres somos honestas y trabajadoras, amable también. Gracias señor Presidente, debo decirle desde lo más profundo de mi corazón, gracias por todo.

Ayer por la tarde cuando el discurso del primer mandatario estaba todavía caliente, una amiga defendía el adjetivo que Evo había empleado, lo de caprichosita: “Es cierto porque somos muy conflictivas y peleonas”, decía la amiga, lo cual fue rotundamente apoyado por cinco varones que coincidían con la opinión de la fémina. Ante seis, incluida una mujer es muy difícil pretender ganar o empatar cualquier discusión y tuve que ceder y aceptar: OK, las mujeres somos así, pero no me lo digas tú, le dije a la amiga, no lo acepto de ti simplemente porque eres mujer.

Ya basta que entre nosotras nos reventemos la vagina y no por una cuestión de polarización ni falso feminismo, sino  simplemente porque es cierto que la mujer, en demasiados casos, actúa bajo una lógica machista y reproduce, con ello, un sistema  patriarcal. Es que, si actuamos de una manera es porque en la mayoría de los casos, también pensamos de ese modo, y el pensamiento machista en mentes de mujeres es algo inaceptable. Hasta acá con esto.

Me reconozco una mujer caprichosita en el sentido expresado por el Presidente.

Debemos dejar de ser ingenuos e ingenuas pensando que lo que dice don Evo es chistosito, simpatiquito e ingenuo, menos esto último porque ingenuo sería pensar que fue un desliz, un lapsus linguae  o mentis. Nada de tropezones ni resbaladas accidentales. Lo que dijo don Evo fue la traición misma de su subconsciente.

Así como una mujer no debe apoyar un resbalón o una traición, el Presidente tampoco  puede cometerlo. Que en la práctica todos sepan que eso es una verdad relativa es muy diferente a que un primer mandatario lo diga, ¿la razón? Esa misma, es el Presidente y como tal debe dar el ejemplo porque solo a partir del buen ejemplo de los mayores, de los papás, de los maestros, de los jefes y de los presidentes, será posible cambiar taras tan “incrustadas” y aceptadas en nuestra sociedad.

Pero como yo soy una pinche, digo con toda confianza que me reconozco una mujer caprichosita. Y feliz yo de ser putamente caprichosita. Eso quiere decir que no me someto al varón ni a sus caprichos, entonces soy más caprichosita que él.  Respondo con actitudes caprichositas también.

Hago valer mi voz, mi timbre, mi volumen, mi tono, mi ritmo, mi color…mi voz es mi instrumento. Sí porque resulta que mi voz es suave y tierna pero puede ser histérica y atrevida también. Puede pronunciar palabras dulces y amorosas y rudas y crueles también. Puede susurrar al oído y gemir y puede gritar y “gruñir” también. Soy una caprichosita pues.

Hago valer mis argumentos. Hago valer mis actos. Hago valer mis principios. Hago valer mis necesidades. Hago valer mis expectativas. Hago valer mis derechos. Hago valer mis sueños. Hago valer mi feminidad. Soy una caprichosita completita.

Me hago valer tanto que no me gusta que mi marido camine delante de mí. No corro a los tropiezos detrás de él. Tampoco me gusta caminar delante de él. Lo hacemos lado a lado y si él corre más rápido que yo porque es más fuerte y más alto o más importante, lo tomo de la mano y le digo, espérame esposo mío, vamos juntos, lado a lado como tiene que ser….aunque sea el Álvaro García o el Rey de Cafernaún.

Me encanta que mi Presidente me diga caprichosita porque me encanta responderle, así, con el mismo respeto y cariño. Cuestión de poner la otra mejilla nomás…después de todo él sabe que las mujeres somos caprichositas.

Mi amiga, después de unos alcoholes se sinceró más aún, también me dijo que yo era una cabrona. Es posible que ese criterio sea una deformación de la personalidad sufrida por el alcohol, pero el dicho dice que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad. Pensé parte de la noche en eso de “no seas tan cabrona” y bueno, me dije, “a ver cabrona y caprichosita, además de todo esito, eres una jodida y una emputante”, no cabe duda. Me sonreí, me tiré un pedo y me dormí.

La amiga en cuestión, a quien sigo queriendo a pesar de “todo”, me dijo que no sea “tan cabrona con el Presidente y que no pensara ni escribiera como pienso y escribo”. Eso está “grave” porque además de todo lo que me dijo y soy, si hay algo que no puedo ser ni hacer es traicionar mis principios, mis convicciones, mis creencias, mis sentimientos, mis pensamientos….si eso es ser cabrona, admito que lo soy y que lo seguiré siendo. Le guste a quien le guste.

Buen fin de semana caprichositas y cabronas.

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2 comentarios en “Caprichosita y cabrona

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