Mis “cábalas”


En pocas horas el 2014 quedará en la historia. Recibiremos un nuevo año, uno que al menos suena  simpático. Al no ser un año par no me gusta tanto como el que se nos va, pero no me disgusta porque al fin y al cabo el 5 es interesante y fácil (pienso en la tabla del 5 que fue amable conmigo y mis competencias matemáticas).

Esta mañana escuchaba en una radio ese cuento de las cábalas para la transición de año, no sabía si reírme de ellas o de la risa de los conductores (lo digo en buena  leche). El punto es que eso de las cábalas me tiene hasta el cuello. Los medios se han puesto a enseñarnos un montón (cada año aparecen de diez en diez) ¡y hacen notas periodísticas incluso!  Todo un desperdicio de tiempo (y luego dicen que el tiempo en televisión es oro).

Yo no me pondré un calzón rojo ni amarillo ni blanco, es mas, creo que no usaré uno. Las uvas no me las puedo comer porque me suben el azúcar y no puedo imaginarme si además son 12, todo un exceso para cualquier diabético las famosas uvitas. Que abrir las ventanas de la casa, que subir gradas, que contar plata, que darse un beso, que….miles de cosas que debemos hacer para ser felices. ¡Caray!  Y te lo dicen en los medios, eso es lo más increíble.

En vez del calzón rojo, tendré una conversación seria conmigo y me comprometeré a ser una buena esposa, la mejor amante si es posible y una compañera admirable. Me comprometeré a trabajar en eso los 365 días del año y me esforzaré por cumplir mis compromisos, no por obligación sino porque así lo deseo…y lo quiere él.

En vez del calzón amarillo haré una  autoevaluación de mi desempeño profesional. Qué hice, cómo lo hice, cómo pude haberlo hecho mejor, qué me faltó, qué debo mejorar, qué acciones debo ejecutar para conseguir mejores contactos este 2015, qué debo aprender más y mejor, qué debo “descubrir”, qué debo enseñar, qué debo decir…en fin, me pondré un examen súper  jodido enfrente y lo resolveré de la forma más honesta; a partir de los resultados, trabajaré.

En vez de las 12 uvas asesinas, me pondré metas y las distribuiré en los 12 meses en una planificación que intentaré alcanzar con esfuerzo y  convicción.

Las mejores cábalas tienen que ver con la voluntad, la fe, el trabajo, le decisión. Dejar nuestro futuro en manos de calzones de colores, de frutas y vegetales, de maletas y gradas, de velas y demás mechas, es subestimar nuestra capacidad de ser.

Yo confío en mí y trabajaré en consecuencia y punto.

Por ahora, no me queda más que repensar este 2014 y por donde mire debo reconocer que fue un año con muchas bendiciones. Tuve amor, tuve salud, tuve familia, tuve trabajo y los tuve a ustedes…es suficiente, es todo para sentirme tremendamente agradecida con la vida. Me siento afortunada, sí, soy afortunada en definitiva.

La partida de mi suegro también fue una bendición porque nuestro Rolo se fue sin mucho sufrimiento y conciencia y eso es algo para agradecerle al de arriba.

Sin cábalas ni creencias en aparecidos ni milagros, con mucha fe, confianza y humildad recibo este 2015.

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