The line del respeto (Los Tiempos, 2014)


FILA.jpg 1Las comparaciones son odiosas, no cabe duda, pero pueden resultar pedagógicas por su potencial didáctico. Voy a apelar a este recurso para detenerme en uno de los aspectos que más me ha llamado la atención de Estado Unidos, país al que le vengo tomando el pulso hace algunas semanas.

No voy a cometer la insensatez de comparar Queens con Cala Cala, por ejemplo. Queens es uno de los cinco barrios de Nueva York en el que habitan más de 100 nacionalidades y donde se pueden escuchar 147 lenguas diferentes.

Tampoco voy a comparar la cantidad de habitantes de uno y otro país ni lo que se produce y consume en cada uno. Es que, cualquier comparación puesta en cantidades, sería una completa irracionalidad tomando en cuenta los más de 315 millones de habitantes que tiene el imperio y los 10 del Estado Plurinacional de Bolivia constitucionalizado antiimperialista.

En definitiva, la comparación en cifras no es buena; al contrario, solo confunde, tanto como pensar en los 60 millones de turistas que este 2015 espera recibir solo la ciudad del Mickey Mouse.

Voy a detenerme, más bien, en lo cualitativo, en ese “detalle” que no debería verse influido por cuántos son aquí y cuántos somos allá, porque al final, y desde el principio, los “gringos” son tan humanos como los “bolitas”.

En ese ámbito, quiero destacar el respeto, aspecto fundamental que hace al vivir bien. El vivir bien también está constitucionalizado en nuestro país pero seguirá siendo un misterio o al menos un acertijo mientras no lo despojemos de inútiles ideologías político partidarias y no seamos capaces de ponerlo en práctica en nuestra convivencia diaria.

El respeto supone tolerancia, buena fe, solidaridad y otros componentes que lo convierten en un valor esencial mediado por la educación.

Voy a citar algunos ejemplos que tienen que ver con the line (fila o cola), casos con los que usted sabrá comparar las diferencias cualitativas, aquellas que, con seguridad, inciden en la ansiada búsqueda del vivir bien.

Cuando un avión aterriza, los pasajeros no solo esperan que la luz de cinturones abrochados sea apagada, sino que salen de la aeronave en orden: Primero los de la fila 1, luego los de la 2 y así sucesivamente. Aunque estés apuradito debes esperar tu turno.

Cuando las personas están en the line no se pegan unas a otras porque no temen a que algún vivo “aparezca” de pronto. Entre uno y otro puede haber -como si nada- un metro de distancia y aun así nadie usurpa el turno.

En la misa, aunque parezca una exageración mía y de los feligreses, primero comulgan los de la primera fila y una vez que han terminado, se lavantan los de la siguiente para el mismo ejercicio religioso; es algo como para sorprender a cualquier buen samaritano connacional.

Cuando el ascensor se abre, se abre también la posibilidad de entrar en conflicto por quién pasa primero; todos se ceden el privilegio de salir o entrar primero; entonces, el “pase usted” (aunque sea en español) es un deber moral.

Cuando estás parqueado en tu coche y quieres incorporarte al tráfico, no debes esperar para hacerlo, tampoco meterte como un loco ni putear a nadie, solo lo haces porque el que viene se va a detener para darte paso. ¡Increíble pero cierto!

The line del respeto hace que la vida fluya con mayor facilidad y rapidez pero sobre todo agrado, y entonces permite que los 10 o los 315 millones cohabiten en el marco del vivir bien. ¿Qué tal?

Para acceder a la publicación de Los Tiempos:

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20141225/the-line-del-respeto_285599_629458.html

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2 comentarios en “The line del respeto (Los Tiempos, 2014)

  1. Pedro Pena

    25 anios en USA……y mucho de lo k dices es cierto, pero después de un tiempo, te das no mas cuenta k casi somos no mas la misma baina, o peor. Ya kisiera verte en trafico por horas y horas, eso si k es estress……ya kisiera verte pagar 40% de impuestos sobre tus ingresos y pagar seguros de todo y de nada, a ver ve a la sala de emergencia y si es k no te estas muriendo ni te dan bola….a veces 8 horas de espera…..policias racistas, gente racista, en fin, ahora solo viste el lado bonito, por novedad talvez….pero es un pais duro para vivir. Yo siempre comparo, es naturaleza humana y en Bolivia seremos tercer mundistas pero yo solo veo lo bueno, y al final del dia es el pais de uno.

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