Cuba, te pienso (Los Tiempos, 2014)


ciencia-cubana_ciencia-de-cuba_afectaciones-del-bloqueo-a-la-ciencia-cubana_4Cuba, te pienso ahora más que hace todos mis años, más que hace una semana cuando por varios días te observé a distancia cercana. De día blanca; de noche encendida de colores. Ahí cerquita tú, isla alargada que desde su centro y sus bordes con roca y arena nos ve pasar, y nosotros, los curiosos de ti, te vemos estar.

Uno de los temas sobre el que hablamos con extraordinaria frecuencia durante estos días con nuestros hijos fuiste tú, Cuba.

Qué casualidad que justo hoy (miércoles) que escribo esta columna desde el cuarto de un hotel en Florida donde viven al menos 3 millones de cubanos exiliados, se diera a conocer una de las noticias más destacadas de este 2014 y la más importante desde hace 53 años en lo que hace a la relación Estados Unidos de América – Cuba.

Camino al aeropuerto Jorge Wilstermann, les explicamos a los niños que en el Estado de la Florida viven muchos cubanos, hombres y mujeres de una isla caribeña que hace cinco décadas llegan a Estados Unidos escapando de un sui géneris sistema político. Ninguna descripción -ni la más didáctica- habría logrado que ellos comprendieran lo que intentábamos explicarles. Cuatro días después, el relato de una pareja de ancianos se encargaría de hacer perfecta pedagogía.

Estábamos sentados en una lancha que nos transportaría del barco crucero a Bahamas y mientras esperábamos que la embarcación parta, observábamos a un señor de unos 70 años que portaba una cámara Nikon con un enorme lente. El hombre era, sin ninguna duda, aficionado a la fotografía y tenía a la esposa como la mejor asistente. Rápidamente iniciamos charla.

Habían sido cubanos y no hizo falta más que una pregunta mía para que “soltaran” su historia sin género, trama con base de drama y giros de terror, romanticismo y acción: “Partimos hace cuarenta años con nuestros padres e hijos; ese que tú ves allí es el hijo nuestro, lo trajimos aún pequeñito. Fueron 14 horas de viaje porque nos perdimos durante tres. Diez años hemos pasado miserias como ilegales en este país y a todo eso sufrimos la pena de saber que nuestros parientes se están muriendo; nunca más los hemos vuelto a ver porque mi señora todavía tiene una condena en Cuba y no podemos volver”, nos cuenta él.

¿Esa isla y esas luces que vemos todo el tiempo es Cuba? pregunto a la pareja de exiliados. “Esa es Cuba, la hemos rodeado todo el viaje”, me responde con la nostalgia que suele adelantarse al ruido ensordecedor del silencio.

Los cientos de viajeros de esos gigantescos cruceros que recorren El Caribe y que sumando todos ellos se convierten en varios millones al año, no son invisibles para los cubanos que desde tierra firme ven pasar día y noche decenas de embarcaciones. Y uno se pregunta por qué las cosas son como son.

El último paseo que ofrece el barco en el que viajamos es por Cuba pero no la de verdad sino la recreada: El barrio cubano con plazas, calles, monumentos, restaurantes y bares está en Miami mientras que los cubanos balseros y sus hijos y nietos están regados por toda el país constituyéndose en la segunda colectividad latina más grande de Estados Unidos gracias a la cual acá, en Florida, se habla más español que inglés.

Hoy, después de más de medio siglo, el mundo celebra el restablecimiento de relaciones; festeja a Obama y a Castro, y alza en hombros al papa Francisco como el principal mediador.

Cuba te pienso, claro que te pienso… en pronta justicia y libertad.

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