La taxonomía de la sexualidad masculina


Remedios-naturales-para-estimular-la-sexualidad-masculina-1No sé en qué desafortunado momento a alguien se le ocurrió pensar en la igualdad, cuando más bien, el encanto de la vida está en la diferencia. Los seres humanos somos distintos en demasiados aspectos, en los más concretos y en los más subjetivos, sobre todo en estos últimos y gracias a esta mixtura es que nunca será ocioso pensar la composición de la especie.

Pero este “cuento” no pretende discernir sobre esta cuestión aunque se hace necesario establecer que si bien no creo en igualdades ni modelos, me parece que sí se puede hablar de taxonomías. Y de eso es que trata el texto este que intenta explicar por qué los varones actúan como actúan,  hacen lo que hacen, y dejan de hacer lo que no pueden hacer (aunque se queden con las ganas). Debemos pensar –necesariamente-  su “sentir sexual”.

¿Su sexualidad configura su existencia? no pero sí…es que no debería pero lo es; es que es demasiado creer que sí pero la realidad nos aparta de la creencia y nos posiciona en la convicción.

A esta edad considero que ya se puede hablar del tema. Ya hemos aprendido que por salud mental a las cosas hay que llamarlas por su nombre, que había sido pedagógico y didáctico llamarle pene al pene y no pilincito, ni cosita, ni pepe grillo, ni aparatito; que el sapito o “la cosita que tienes ahí”  se había llamado vagina y que las bubis o pechitos se llaman senos y se pronuncian como tetas; que la tal cigüeña no existe ni siquiera en París; y que las semillitas de papá y de mamá es un eufemismo tonto; es mas, hoy, en no pocos países, se ha constitucionalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo; en el nuestro se tiene vecinos, amigos y familiares homosexuales y se los quiere y acepta en su condición; hoy, los tríos y el intercambio de parejas tienen nombres en inglés y se promocionan como saludables para la sobrevivencia del matrimonio.

Es decir, se dice mucho y se acepta otro tanto…y aunque no todo está probado ni comprobado, espero que nadie salga herido después de esto…finalmente solo es sexo.

5-terapias-alternativas-para-mejorar-la-sexualidad-1Ante este panorama entonces, lo que voy a escribir no tendría por qué escandalizar a alguien; y creo, solo creo que este marco de modernidad conceptual me permite tratar de desenredar la sexualidad del varón, esa que dicen, está presente todo el tiempo en su cabeza. Así es, se conoce que el hombre piensa en sexo mucho más que la mujer, lo cual no implica que sea mejor amante que ella.

A esta edad también se puede contar con algunos criterios mejor formados que a los 15 o 20 años cuando se tiene una mirada mucho más ingenua de la vida y de quienes se encargan de reproducirla. Después de los 40 la ingenuidad da sus últimos aleteos lamentablemente y todo se hace más claro pero más rudo y al mismo tiempo menos doloroso por una suerte maldita que generan los golpes y caídas, también eso es lamentable.

Vamos al punto: la sexualidad del varón.

¿Cómo funciona? ¿Cómo la gestiona su propietario? ¿Cuánto influye en su diario vivir? ¿La sexualidad del varón se relaciona con su capacidad intelectual? ¿Un hombre inteligente tiene mayores posibilidades de ser sexualmente más exitoso?

Escuché decir que hay “tipos de hombres” y en esa categorización me detengo: En realidad no es que existan tipos de hombres, sino que sus circunstancias los clasifica en una especie de taxonomía de prioridades: el placer, como primera prioridad, la conquista como segunda motivación (que más parece ser necesidad), y la inteligencia (nivel más alto y exigible, requisito para conquistar y poder alcanzar el placer…o que puede ser usada para mitigar cualquier imposibilidad de obtener placer ante una conquista imposible y frustrada).

¿En cuál de estas categorías se posiciona usted?

Se sabe, por principios teóricos y evidencias empíricas que el varón es instinto sexual y su primera búsqueda es el placer. Ese placer no supone conquista y mucho menos inteligencia, pues se puede conseguir placer sin tener más que ese motivo, impulso o interés. Es probable, mucho, que consiga y satisfaga su instinto animal utilizando una técnica de conquista muy pobre o rudimentaria.

La pregunta es ¿qué ocurre cuando ese deseo es demasiado intenso y provocador y ese hombre vuelve en busca de más placer? ¿Qué sucede si ese placer –una vez más conseguido- vuelve a convocar a ese animal insatisfecho o demasiado seducido?

Dicen que hay tres posibilidades: 1. Que vuelva a obtenerlo sin mayores esfuerzos; 2. Que deba conquistar para obtenerlo; 3. Que deba apelar a la inteligencia para poder conquistar y obtener placer.

¿De qué depende que ese animal salvaje opte por una de las  tres? Primero de cuán fuerte sea ese deseo por sentir placer; segundo, cuán sencillo o complicado sea obtenerlo lo que pondrá a prueba su capacidad de lucha y  paciencia, pero sobre todo su inteligencia; y tercero, del tipo al que pertenezca la mujer deseada.

Especulemos entonces sobre la taxonomía de la sexualidad masculina:

Tipo  placer. Es obvio que mientras más sencilla sea la ruta, menos esfuerzo intelectual exigirá. Esto quiere decir que obtuvo lo deseado, situación ideal para este tipo de hombre. Quiere decir que tuvo suerte al encontrar otro animal salvaje hecho a la medida y a la circunstancia. Perfecto dirán los románticos fortuitos, amor sin complicaciones, sexo sin compromisos,  encuentro festivo, relación moderna, mujer “descomplicada” y valiente, hombre “macho”, éxito absoluto, situación ideal.

Tipo conquista.  No es una ruta fácil pero el deseo por el placer es tanto que obliga a intensificar los esfuerzos: Debe y quiere conquistar. ¿Cómo se conquista a una mujer? De tantas maneras como mujeres hay en el mundo y ese es un océano amplio y profundo, subjetivo, totalmente especulativo y caótico sobre todo viniendo de otra mujer (sería más sencillo que fuera hombre y piense como tal para poder explicar las rutas posibles para conquistar a una fémina).

Tipo inteligente. apelar a la inteligencia para conquistar y obtener placer. Esta tercera sugiere dependencia de la segunda, pero no necesariamente. Solo constituye uno de los métodos, el más retador. Este método no aplica a todas las circunstancias de conquista, es mas, puede ser absolutamente inútil  en las que la meta sugiere técnicas e instrumentos menos sofisticados y más directos. Solo es útil cuando el “objeto de estudio” exige del conquistador un abordaje inteligente. Esto claro, implica tener conocimiento teórico, experticia, pero sobre todo capacidades innatas: es decir, ser, no parecer inteligente.

Y entramos en un campo fascinante.

Inteligencia y placer son dos cosas que pueden ir separadas y con frecuencia lo hacen. Se tendría que ser estúpido para creer lo contrario. Pero también ocurre que es condición que vaya en combo.

bill&desi13Podríamos pensar entonces que la única forma de conquistar a una mujer inteligente es que esa mujer desee lo mismo; es como una condición sin la cual nada es posible. Bastante obvio, natural en realidad.

Lo que no es tan obvio ni fácil de entender es la relación –si es que la hay realmente- entre el deseo sexual y la inteligencia.

Aparentemente esa relación existe y no solo sirve para conquistar y cumplir con el impulso sexual, sino para gestionarlo. El hombre inteligente es probable que sea sexualmente más feliz, pero no solo eso, sino que encuentre placer similar en otras acciones: el arte principalmente, ese proceso de creación libre que cautiva su mente, su alma, su cuerpo y su tiempo.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando ese hombre inteligente está en frente de una mujer inteligente que lo tiene sexual, literal y artísticamente  seducido?

La trama se complejiza porque así como el hombre inteligente apela a su capacidad intelectual para tratar de conquistar a una mujer, ella, también lo hará para darse cuenta de las insanas e impuras intenciones.

Hablemos entonces de la sexualidad de la mujer inteligente.

Ramillete de preguntas. ¿Racionalizará el placer? ¿Lo intelectualizará? ¿Lo pensará, analizará, abstraerá, relacionará, contextualizará? ¿Obtendrá conclusiones sobre el proceso, los métodos y los resultados? ¿Los evaluará?

¿Es posible que la mujer inteligente interponga su sobresaliente cognición  a sus impulsos más instintivos? ¿Estamos frente a una mujer cuyo intelecto domina su cuerpo, cordura y honorabilidad? ¿Será posible que esto sea así? Y si es así ¿cuánto?

¿O será que existe un punto (que puede ser el G) de quiebre y la mujer inteligente devalúe su capacidad cognitiva para ceder (tropezar, resbalar y caer) a los deseos más primarios? ¿O será posible que la mujer inteligente posee un tipo de sexualidad también inteligente? ¿Que el placer de la mujer inteligente transite por caminos distintos al de las mujeres menos o poco inteligentes?

¿Será que para estas mujeres el placer es un asunto de cerebro? …si es así, ¿es posible que la inteligencia dé placer? ¿Que el cerebro sea el centro de atracción? ¿Que la mujer sienta placer ante la forma cómo piensa el hombre, cómo razona, cómo actúa, cómo resuelve? ¿Cuán placentera puede ser la inteligencia de un hombre para una mujer? ¿Es cierto que  la mujer (inteligente) es capaz de sentir placer y hasta enamorarse de un hombre inteligente?

¡Atención hermosos! Dónde quedan los músculos y los musculosos, los lindos, los ojos bellos, la boca roja, el pelo suave, el cutis perfecto, la altura ideal, las manos grandes, las nalgas dignas, la voz gruesa y sensual…y me sigo preguntando: ¿qué se hace una mujer inteligente con un Adonis a su lado?

No crea que olvidé que estábamos tratando la sexualidad del varón y de pronto acabo en la de la mujer. Sucede que todo indica que la sexualidad del hombre se (re)define a partir de la sexualidad de la mujer y de cuán difícil sea poder acceder a ella.

La teoría dice que muchas mujeres se sienten seducidas por la inteligencia y terminan enamorándose de ella. Solo así se puede entender que una hermosa dama acabe con un varón bien feo o mucho mayor que ella o de cuerpo no tan atractivo y con todas las des-gracia-das cualidades físicas imaginadas. Los honores serían para la sexualidad inteligente. ¡Bravo!

Ahora viene lo difícil. ¿Será que el varón se siente seducido por la inteligencia de una mujer a tal punto que esto le genere placer sexual? ¿Será posible que el hombre se pueda excitar con el intelecto de una mujer independientemente de sus demás atributos?

¿Lo seducirá su agilidad mental? ¿Su lógica matemática, su capacidad para la lectura comprensiva, su sensibilidad musical, su definición por el arte, su inteligencia emocional, su facilidad de palabra, su compromiso con la causa de los más nobles? ¿Será que el hombre siente placer por esas cualidades? No me respondan.

Son muchas, demasiadas preguntas las que se han lanzado y estoy segura que las respuestas existen. Algunas pueden resultar desalentadoras, otras consoladoras. Lo cierto es que en lo sexual existen tipos de hombres y tipos de mujeres…existen también, claro está, tipejos y tipejas.

Me sentí atraída por tratar de respaldar científicamente mis argumentos y es posible que en algún momento lo haga, por ahora esto se queda así, tocando terreno especulativo, empírico; quizá así resulte más provocador que si nos esforzáramos por acudir a la ciencia para entender algo tan natural pero al mismo tiempo tan complejo como es la sexualidad.

Sí, quizá sea poco inteligente hacerlo en este momento.

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3 comentarios en “La taxonomía de la sexualidad masculina

  1. Sirbabin

    Sobre la taxonomía sexual masculina,
    Tu artículo me inspira tres reflexiones que corresponden a tres tipos paradigmáticos de hombres… y me inspira un modelo femenino…
    El primero: don Juan. Don Juan es un conquistador de mujeres, su objetivo es poseerla y botarlas. En realidad él funciona así poseer y luego desecharlas. Don juan es lo que los argentinos en su manera de hablar llamarían verdadero “hijo de puta”, sin escrúpulos. Él toma las mujeres de cualquier manera incluyendo violarlas, y una vez poseídas las desecha porque ya no tienen ningún interés. Fundamentalmente, Don Juan busca y vive en el placer y el goce del presente, oponiéndose a las limitaciones y a las reglas sociales, morales y religiosas, y ignorando voluntariamente a los demás. Es pues a la vez gozador y cínico, también egoísta y destructor. Esto corresponde a la imagen del libertino en el siglo XVII. Este es un perfil masculino.
    El segundo: Giacomo Casanova, que es un personaje muy especial. Su biografía “la historia de mi vida” en un principio fue “la historia de mi fuga”, porque es un gran escapista. Se fugó aun de la prisión más segura de Venecia donde los religiosos lo encerraron. No acepta que se lo llame “seductor” (aunque su nombre sea casi un sinónimo de seducción), él es un «buscador de amor”; se aproxima a una mujer y la conquista porque en realidad lo que él quiere es vivir un amor cada vez diferente. Es un hombre de pluma, un muy buen escritor que escribe en francés, su lengua de adopción. Su reputación en esto deriva de una obra autobiográfica Historia de mi vida, redactada en francés y considerada como una de las fuentes más auténticas a propósito de las costumbres y a propósito de la etiqueta de la vida social de Europa del siglo XVIII. Menciona allí a 142 mujeres con las cuales habría tenido relaciones sexuales, – insistiendo que no hace de ninguna manera una colección – entre las cuales estarían todo tipo de mujeres desde chicas apenas púberas hasta otras bastante mayores. La característica es que establece una relación amorosa con cada una y cuando la relación se termina busca un “buen final”, como por ejemplo les busca un buen marido. Muy hábil en el manejo de las reglas sociales y muy apreciado en su medio social, por lo cual él dice apreciar “la impostura de la corte parisina”, que le permite vivir la su vida como una permanente aventura. Casanova no es un seductor ni un coleccionador es un aventurero del amor. Casanova comprendió muy pronto que no hay nada más inseguro que el amor seguro.
    El tercero no es un elemento tipológico, sino un tipo de amor: “el amor Cortes”, amor no necesariamente sexualizado, pero es un modelo que creo aun subsiste.
    El amor cortés es una filosofía del amor que floreció en la Provenza francesa a partir del siglo XI. El amor cortés era una concepción de la Europa medieval que expresaba el amor en forma noble y caballeresca. El trovador, poeta provenzal, era la figura destacada en este tema; era más respetado que los juglares en la épica medieval. En general, el amor cortés era secreto y entre los miembros de la nobleza. Generalmente, tampoco se practicaba en parejas formales (era, en la mayoría de los casos, adúltero). La teoría del amor cortés supone una concepción platónica y mística del amor, que se puede resumir en los siguientes puntos:
    • Origen cortesano de la Dama, ella reside y se encuentra en un lugar físico determinado, corte señorial.
    • Total sumisión del enamorado a la dama (por una transposición al amor de las relaciones sociales del feudalismo, el enamorado rinde vasallaje a su señora). Esto origina el “sufrimiento gozoso”. Es un amor caracterizaro por una dosis masoquista, porque el caballero debe sufrir por su dama.
    • La amada es siempre distante, admirable y un compendio de perfecciones físicas y morales; siempre está casada y su marido, es normalmente un noble o señor feudal, es advertido por las voces de los acusadores, es un amor que comprende una serie de riesgos.
    • El estado amoroso, por transposición al amor de las emociones e imaginería religiosas, es una especie de estado de gracia que ennoblece a quien lo practica.
    • Los enamorados son siempre de condición aristocrática (aunque también es común que el enamorado sea de condición social más baja que la amada).
    • El enamorado puede llegar a la comunicación, con su inaccesible señora, después de una progresión de estados que van desde el pretendiente, suplicante, enamorado hasta llegar al amante.
    • Se trata, frecuentemente, de un amor adúltero. Por lo tanto, el poeta oculta el objeto de su amor sustituyendo el nombre de la amada por un seudónimo poético.
    Esta es un tipo de amor que subsiste en el tiempo, porque tiene dos ingredientes fuertes: la idealización del objeto de amor por un lado y su característica de inaccesible por otro.
    La yapa: que pasa del lado femenino? Dos citaciones de anaïs Nin:
    “Siempre hubo en mí, al menos, dos mujeres una mujer desesperada y perpleja que siente que se está ahogando y otra que salta a la acción, como si fuera un escenario, disimulando sus verdaderas emociones porque ellas son la debilidad, la impotencia, la desesperación y presenta al mundo sólo una sonrisa, ímpetu, curiosidad, entusiasmo, interés.”
    “Yo, con un instinto profundo, elijo un hombre que provoca mi fuerza, que ejerce demandas enormes sobre mí, que no duda de mi coraje ni mi rudeza,..”
    Esto para señalar lo que puede significar una mujer profundamente libre, que debe vivir y lidiar con una sociedad que no está para nada programada a aceptar un ser luminoso y libre… una posibilidad es la sublimación por la escritura…

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  2. Eduardo Chumacero

    Abordar la sexualidad, que es diferente del sexo, es de por sí complejo por cuanto intervienen factores biológicos y sobre todo factores socioculturales. En lo biológico el funcionamiento cerebral es vital, especialmente en las zonas del hipotálamo, aunque conectadas con las zonas frontales. Además, hay que considerar que los neurotransmisores juegan un papel también fundamental, especialmente las endorfinas, la dopamina y serotoniana. En lo sociocultural está la historia personal de cada quien que condicionará la diferente reacción que se tenga ante las también diferentes situaciones sexuales. La misma atracción depende de variedad de situaciones que muchas veces son hasta ilógicas.Consiguientemente resulta muy arriesgado hablar de “tipos” y también resulta complicado el generalizar el porqué de las atracciones, pues siempre existirá el riesgo de que la explicación sea limitada, incompleta y hasta falsa.
    Tus reflexiones sobre esta temática son, provocadoras para entrar en la profundización y en el debate, pero el asunto es realmente vasto y este espacio también tiene su limitación.
    Un afectuoso saludo

    Eduardo

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