Cuando el pendejismo vulnera tus derechos


asi-que-eres-pendejo-dime-que-se-siente-cagarle-la-vida-a-los-demasEl término pendejismo pertenece al campo semántico de pendejo, término que no es una mala palabra, al contrario, refiere algo muy natural y humano.

La Real Academia define la palabra pendejo como “pelo que nace del pubis y en las ingles”, pero también como “hombre tonto, estúpido, cobarde, pusilánime, astuto y taimado (bellaco)”.

Como leemos, constituye  uno de los términos más polisémicos, pintudos y agradecidos de la lengua española sobre todo cuando de expresar hastío o empute se trata, porque claro, decir por ejemplo “estoy enamorado de tus pendejos”, ciertamente suena espantoso y hasta inapropiado y poco romántico. Pero propinarle a algún desgraciado “no te pases de pendejo” es algo sublime tanto como “pendejo tal por cual”; éstas son expresiones deliciosas para imprimírselas a aquel individuo que quiere aprovechar o tomar ventaja desmesurada de una situación.

El pendejismo podría  sugerir (la) doctrina, movimiento, escuela o sistema en el que se desenvuelve el pendejo. En términos médicos, el sufijo ISMO ha adoptado con el tiempo el significado de “proceso patológico” por lo cual se pudiera entender que es el proceso patológico sufrido por el pendejo.

Desde mi propia definición, pendejismo sugiere una forma colectiva instituida de actuar  maliciosa y aprovechadamente dada por más de un pendejo.

Una precisión más, también incluye al género femenino. Sí, claro que las pendejas también existen y todos, pendejas y pendejos, constituyen ese sistema colectivo patológico de pendejos que forman el pendejismo.

Una vez comprendido el concepto, paso a explicar el por qué me inspiro en el pendejismo:

No sé usted pero yo, amable lector, siento unas ganas inaguantables de gritarle muy efusivamente “pendejo” a aquella persona que yendo por el carril rápido o sea el izquierdo, se toma el tiempo que le da la gana, como si estuviera solo en la vía o como si los demás le importáramos un carajo o como si no valiera en absoluto tu apuro, desesperación o simplemente tu derecho de ir más rápido…porque ese es un derecho que cada uno tiene siempre y cuando esa velocidad no ponga en riesgo la vida de otros ni exceda los límites de la ley.

Ése que cree que está conduciendo solo en el mundo es un pendejo y más aún cuando estando tú en derecho, le haces juego de luces en señal de ruego y el pendejo decide ir más despacio todavía…o cuando le das un toque de bocina y el tipo te mira por el retrovisor con cara de enojadito y decide conducir frenando para joderte un poco más; o mejor aún, se apura cuando está llegando a la esquina para alcanzar el verde y te deja a ti plantado en el rojo…o definitivamente peor cuando estando en rojo, se pasa y a modo de despedirse  te saca el dedo del corazón que nada tiene de cariñoso. Ése, ése es un pendejo con todas sus letras aunque bien podría agregársele unos cuantos vocablos más de similar potencia.

De estos está plagada nuestra ciudad, de ahí que titular este reclamo ahogado pero efusivo como “cuando el pendejismo vulnera tu derecho”, no es ninguna exageración ni grosería. La grosería es esa que cometen a diario los pendejos que deciden hacer valer la ley de la velocidad antes que la del raciocinio…qué raciocinio, la del sentido común nomás, ése que se impone en las rotondas, circunferencias que sirven para que el tráfico gire y se distribuya rápidamente. En Bolivia las rotondas no sirven para eso, están hechas para que los pendejos apelen a la ley de la velocidad y se la pasen por el trasero generando unos embotellamientos de espanto. Claro, se meten todos al mismo tiempo a la rotonda, ésta pierde su función y se colmata de pendejos apurados y agresivos que generan una pendejada de la gran siete.

Bolivia debe ser uno de los pocos países sino el único donde la norma de tránsito que otorga derecho al que está dentro de la rotonda funciona al revés…por eso hay que tenerle terror a esas personas que aprenden a manejar en una escuela de conducción, eso en Bolivia es un crimen porque les obligan a aprender y respetar la norma sin saber, los pobres ingenuos, que en la vida real la norma se cumple exactamente a la inversa, es decir, no se cumple. Algo así como “hecha la ley hecha la trampa”, o “le meto nomás, después mis abogados lo arreglan”.

Y estamos tan llenos de pendejos que el sufrido peatón se sorprende cuando aparece alguien que no lo es. Cuando te detienes para darle el paso, el tipo que funge como triste peatón no entiende lo que pasa y se te queda mirando perplejo pensando tal vez en que lo quieres secuestrar. Después de tres minutos recién ha comprendido tus intenciones y decide cruzar la calle muy, pero muy confundido. Es que de 100, 1 se detiene, levanta la manito y dice “pase usted”, o finalmente, expresa un emputado “pasá”.

Lo mismo sucede cuando pretendes salir del área de estacionamiento, la mayoría acelera por si te atreves a salir realmente, hasta que aparece un gentil de aquellos perdidos en el espacio y te brinda campo…es la gloria, te sientes tan bien con el mundo que te han arreglado el día y le regalas una sonrisa y le levantas la mano diez veces en señal de un sincero, rotundo y eterno agradecimiento.

Es que el pendejismo institucionalizado te hace creer que los honestos, caballerosos y damas educadas no existen; sí existen pero se cuentan como especie amenazada de extinción.

DSC_3750Hace unos dos meses vengo sujetando mis dedos para no escribir lo que voy a escribir a continuación: en la avenida América, a media cuadra del gimnasio al que voy todas las mañanas a sufrir la gota gorda, hay una licorería. Los dueños son unos pendejos que han hecho de su actuar el pendejismo hecho ejemplo: si bien la licorería funciona desde las 17 horas o algo así, estos señores pendejos se han mandado a hacer unos fierros con bases de cemento y punta de letrero en cuyo mensaje se lee, “no estacionar, gracias”. Son cinco de esos palos que distribuidos cada 3 metros, ocupan la mitad central de la cuadra.

DSC_3826Lo cierto es que llegas a las 8 de la mañana o a la hora que sea y los palos están ahí ocupando el escaso parqueo que puedes encontrar hoy por hoy en Cochabamba.

Estos pendejos después de llenar sus bolsillos envenenando a la población con sus licores, son incapaces de retirar los palos y perjudican a los ociosos que aún creemos que hacer deporte es algo bueno. Noooo, estos pendejos vendedores de alcohol se han apropiado de gran parte de la cuadra y te piden con un letrero fotocopiado a colores que no parquees, como si tuvieran autorización para hacerlo!!!!

Yo siempre he dicho que este mundo es de los pendejos. Los demás no pendejos somos unos pelotudos que no nos gusta meternos en problemas ni perder dinero, por eso preferimos aguantarnos la rabieta, bajar la cabeza y aceptar la ley del más pendejo o lo que es lo mismo la ley del más fuerte o la ley de la selva.

Que este espacio, con todos los ajos y cebollas (es lo de menos, creo), sirva para, por lo menos, decir que estamos cansados de los pendejos y de vivir en una sociedad que poco a poco acepta que el pendejismo vulnere tus derechos.

No somos animales ni ignorantes como para que tengamos que aceptar la imposición de “leyes” irracionales confeccionadas al interés de cada quien, por tanto, respetémonos y mandemos a los pendejos a hacer sus pendejadas a otro lado…bien lejos.

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5 comentarios en “Cuando el pendejismo vulnera tus derechos

  1. Perdon, me olvide de los pendejos que dejen su letrero todo el dia, perjudicando a otros, solo leyes y multas, es la unica forma de regularizar y reglamentar una ciudad, de lo contrario, todo es chacota, todo pasa por tener lideres, que hagan cumplir los estatutos municipales…….GORKY DE BOLIVIA

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  2. Desde hace muchisimo tiempo Cochabamba, solo el mercado fue un negocio redondo para la Alcaldia, te hablo de los cobros por vender en la calle lo que fuere, nunca Monica, nunca hicieron nada, claro posteriormente esto se lleno, llegando a la plaza principal, que luego si ya se ve una ciudad informal, por no desir otra cosa, ahora los parqueos, institution del Alcalde de turno, porque hicieron su negocio, sale uno, entra otro, otro profugo, esa es la tradicion y Cochabamba, es lo que es por que el pueblo quiere vivir mejor y no por sus lideres o politicos, otro gran problema es la gran miseria que arrastramos por dentro, subimos un escalon y la primera oportunidad es para robar, porque venimos de una sociedad, que no tiene valores, principios morales, etica, responsabilidad, puntualidad, Simon Bolivar dijo cuando salio por exilio hacia francia, LATINO AMERICA ES COMO REMAR CONTRA CORRIENTE, tenemos muchos defectos, somos mentirosos, ladrones, traisioneros, faltos de personalidad, no existe valentia, es desir vajamos la cabeza, no miramos de frente y eso yo lo adverti muchas veces en latino america, porque viaje mucho, soy un gitano o un nomada que nunca esta contento con nada, pero sin enbargo, buelve al lugar de donde salio su pais adorado Bolivia……soy una rareza en extincion……….GORKY DE BOLIVIA

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