Palabras para desaprender


habla12[1]A mis hijos les ha costado creerme. Sí, he tenido que hacer muchos esfuerzos para que creyeran que 20 se pronuncia veinte y no vente, que 30 es treinta y no trenta, que 40 es cuarenta y no cuareinta y que 90 es noventa y no noveinta.

Qué cosa complicada (y eso que soy su madre, es decir, deberían tenerme fe); el convencimiento estaba incrustado en sus cerebros y lenguas. Tanto insistir, ahora los chicos cuando escuchan un vente o un trenta, me miran con ojitos cómplices como diciendo “¿así no se dice no ve mami?”.  Lo logré, pero costó.

El año pasado mi hijo mayor preparaba un papelógrafo en el que había escrito o con tilde. Le dije que según la Real Academia Española la o ya no lleva tilde. El chico me discutió y me dijo que su profesora escribía con tilde y que ella tenía la razón porque era más vieja que yo.

Según el muy insolente, los años traen consigo sabiduría cosa que debería ser así pero que no constituye regla alguna. Me obligó a explicarle por qué antes se acentuaba y ahora no; le conté la historia de la máquina de escribir y del parecido con el cero, etc. Después de toda una explicación detallada, minuciosa, casi científica, el hijo mío por fin me creyó. Pero ¿no saben? no borró la tilde de mierda por temor a que la profesora le llamara la atención. O sea que gané a medias…empaté, en realidad. Es lo que se podría llamar, el uso y costumbre del lenguaje, cosa que para algunas escuelas es totalmente válido, pero no, por ejemplo, para Cervantes que sigue defendiendo el “hablar culto”.

A modo de repasar, de vez en cuando en la sobremesa jugamos a cómo se dice y cómo no se dice. El repertorio ya es un poco viejo y bien conocido, y cada vez las palabras mal pronunciadas se cantan con mayor rapidez mental.

Expresiones como enallá, enaquí, denantes, haiga, dentrando, leendo se colocan sobre la mesa con velocidad de rayo.

Para cuando volvamos a hacer el ejercicio, yo tengo algunas novedades. Recientemente enriquecí mi repertorio con algunas expresiones que escuché en los medios de comunicación de parte de la audiencia, felizmente.

Andaba muy entretenida con una radio FM una de esas mañanas en las que soy feliz ejecutando mi rutina, cuando de pronto el conductor dijo algo así: “Nos ha llamado una amiga para felicitarnos por la música que ponemos. Ella se encuentra en compañía nuestra mientras arrincona su habitación”.

Desde ese día, en mi casa no se escucha más esa emisora; fue castigada por “ordinchi”.

El señor de la voz más o menos profunda y personalidad atrevida, dijo compañía pero sin Ñ (cuánta sabiduría, esta computadora no me deja escribir compañía sin ñ), sí, es típico pronunciar esta palabrita sin la ñ…con N  de nomás…y a mí se me erizan los pelos y algo más que pueda ser objeto de “erización”.

Luego, el mismo señor de la radio dijo que la amiga estaba “arrinconando” su habitación. ¡Ay Jesús!…fue cuando cambié de emisora y le puse tres equis for ever.

Desde entonces, me he venido preguntando de dónde, ¡de dónde!  salió eso de arrinconar el cuarto, arrinconar la casa, arrinconar la sala…el arrinconar definitivamente es asqueroso, muy asqueroso, creería.

Perdón por quienes lo usan pero luego de leer esto tienen dos opciones: hacerme mierda por discriminarlos o quedarse callados y sacar de su vocabulario el arrinconar para referirse a arreglar, asear, ordenar algo.

Arrinconar es llevar algo a un rincón y no puedo imaginarme que arrincones tu cuarto, tu casa, tu sala, tu cocina. O sea que arrincona el término en lo más profundo de tu cerebro como para que nunca lo repitas ni recuerdes.

La segunda expresión fue “bloqueamiento”. Una señora de edad avanzada, era entrevistada por una periodista que le preguntaba si se había perjudicado con el bloqueo. La señora le dijo que sí, que por culpa del bloqueamiento había tenido que caminar mucho.

Me olvidaba, tengo una tercera en competencia: mientras esperaba en la esquina del cine Center, un vendedor callejero me ofreció “naranja pelado”. Mi oído (con tilde en la i) me hizo rashhhhh y luego me reí. Naranja pelado para decir que las naranjas que vendía estaban peladas, sin cáscara, desnudas, naranjas porno. Y aunque podía ser interesante comprar unas naranjas desnudas, me concentré en el error de concordancia hasta que el semáforo dio verde y tuve que irme con los oídos (con tilde en la i) lastimados pero con una sonrisa triste en el rostro.

La concordancia, esa sí que es difícil. Tarea casi imposible hacer concuasar el núcleo del sujeto con el núcleo del predicado…y cuando los complementos del sujeto son extensos y van en plural, pues no jodan ¡quién no se confunde!

Hay muchas expresiones que nos ponen los pelos de punta. El concuasar es una de ellas. El “no concuasa señora” es espectacular y a pesar de sonar horrible, existe…sí, una pena pero existe, viene del latín conquassare.

Lo que no puede existir es el “estoy viniendo” para decir que se está yendo, muy cochabambina esta última expresión. “Esperame, en cinco minutos estoy viniendo” (¿?).

Pero si hay una palabrita que me provoca todo es “la calor”, la calor, la calor, la calor…¿Cómo les decimos que no es la calor? De frente, no hay otra forma.

Pero de todas, la que se lleva la flor es “polcía”. No sé por qué nos comemos la i del medio. Nos encanta decir polcía, en realidad no es que nos encante es que no podemos decir otra cosa sino polcía y esto sí que es “ordinarín”.

Bueno, como ya le he dado con todo, me despido hasta una próxima oportunidad cuando vuelva con repertorio nuevo. Pero un cachito, antes, antes, será justo reconocer que quien escribe también “lo patea el castellano”.

Mis amigos expertos me escriben con cierta frecuencia, incluso me llaman para putearme y corregirme…y yo quiero morir de vergüenza pero agradecida. Confieso tener mala ortografía y serias dificultades para comprender algunas reglas gramaticales, pero en eso estoy, tratando de ponerle los diez sentidos a cómo escribo, no vaya a suceder que una vez más confunda revelar con rebelar, de antología la cuestión esa ¿cierto?

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8 comentarios en “Palabras para desaprender

  1. jajajajjaaj en realidad he reido tanto con las frases comunes que se encuchan incluso en los medios de comunacion, la persistente confucion de “Quiyacollo” en lugar de Quillacollo, o sea la “ll” por la “y” algo muy frecuente, otras expresiones como ” hara una semana” en lugar de hace una semana, y se “ha estido” que hasta el dia de hoy no se que significa ni a que se refiere.
    Incluso en esas charlas de los jovenes en el trufi escuche a una muchacha decir ” de ha cinco minutos estoy llegando, esperame en tu puerta” y no pude aguantar la risa y creo que se molesto cuando le dije que se dice que en cinco minutos estara en la puerta de su casa.
    Bueno muy real el articulo, hay muchas mas que a diario se escuchan, en fin nadie es perfecto, pero algunos intentamos expresarnos mejor.
    Un abrazo!!

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  2. Tal vez puedas hacer un análisis de expresiones tan modernas como “movilidad” en lugar de “vehículo”, “costurar” por coser, “aperturar” (esa si que me causa un “erizamiento” similar al que sientes tu con la otra palabra), por abrir… y hay una que cada que la escucho me quiero estirar los pelos “fritar”, pero dicen que la RAE había dicho que el uso de ese verbo está permitido en Salamanca, Bolivia, Colombia y Uruguay como sinónimo de la palabra Freír.

    Un abrazo, Molmitos

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