Conversaremos sentados en una nube (en respuesta a un muerto)


Anoche, paseando por Google, encontré en un blog, un artículo sobre mí. Y digo sobre mí porque de eso trataba aunque intentaba camuflarse en un texto que escribí hace dos años y medio. En realidad la nota publicada en ese blog también había sido escrita y subida hace el mismo tiempo.

Me sorprendió el título porque me relacionaba de manera dañina, tendenciosa y provocativa con una figura política. El relato era realmente duro, maligno, había más adjetivos que artículos, sujetos y verbos, además de comas y puntos seguidos…apelaba a calificativos que habrían infartado a cualquiera.

El contenido es irreproducible. Es maligno,  morboso,  bajo, muy bajo. Quien lo escribe no me ha conocido aunque sí me ha leído y mucho, incluso se había tomado el trabajo de reunir citas de varios artículos míos durante mucho tiempo.

Lo más doloroso del asunto es que involucra a mi esposo y lo denigra e insulta como lo hace conmigo…quizá más.

Lo leí una vez y una segunda vez y bastó. Me sonreí…y me pregunté: ¿qué puede llevar a una persona a odiar de tal forma? ¿Qué le hice a este señor que ni siquiera conozco? ¿Por qué le molesta tanto lo que pienso y escribo? ¿Qué tiene que ver conmigo? ¿Qué pasó por su corazón al momento de escribir ese texto? En fin, muchas preguntas para pocas respuestas….sí, porque hay respuestas.

Cuando uno escribe sobre política, hace crítica social y plantea sin miedo lo que considera  tendría que ser de otra manera, debe saber que no siempre va a caerles bien a todos, porque además, no lo hace para agradar al conjunto, quizá a nadie. Debe saber, entonces, que así como alguien puede sentirse identificado y hasta agradecido con tus pensamientos, habrá muchos otros que los rechacen e incluso detesten; algo así como provocar amor y odio (sin ser ni amor ni odio) en un mismo intento. Estoy acostumbrada, además que lo entiendo.

Lo que escribió este señor, sin embargo, no es ni lo uno ni lo otro. Sus palabras hieren, acusan, difaman, mienten y duelen.Claro que duelen.

Me puse a “investigar” quién era el señor y encontré que al poco tiempo de haber escrito lo que escribió sobre mí, falleció. Aparentemente  estaba  enfermo, empeoró y murió. Sentí pena por él y sus seres queridos. Era una persona joven y llena de vida. Amiguero y parecía gozar de cierta inteligencia….intentó hacerme daño y de alguna manera lo hizo; pero sentí pena por su pronta partida.

Yo era importante para él…sí, se había tomado el tiempo suficiente para apuntar citas mías y procesarlas, también para indagar en mi pasado, en mi trabajo, en el de mi compañero…se había detenido en reflexionar sobre mí, en imaginarme y pensarme, y  no contento con eso, se tomó el tiempo para escribir sobre mí.

Pobre, se murió…y pensar que fui importante para él.

Aún no he perdido la esperanza de conocerlo. Seguro desde el cielo, porque debe estar en el cielo, me siga leyendo y continúe anotando mis pensamientos y en algún momento, cuando le dé alcance, sentados en una nube, podamos reunirnos y conversar sobre ellos…me va a gustar saber por qué se detuvo en mí.

Anuncios

2 comentarios en “Conversaremos sentados en una nube (en respuesta a un muerto)

  1. Eduardo Chumacero

    Por cierto que hay gente que está llena de envidia y que sistemáticamente pretende hacer daño a otros. Estoy seguro que ese era uno de esos casos , que en la psicología se los llama psicópatas o sociópatas. Lo mejor para prevenirse de sus asechanzas es ignorarlos.

    Le gusta a 1 persona

¿Quieres comentar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s